MANIFIESTO 25’s (ENERO, 2017)

cartel25s-enero-2017Este 25 de enero, como todos los 25 de cada mes desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada os convocamos a gritar con fuerza ¡basta de violencia machista!, basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce violencia diaria contra las mujeres. 2016 dejó atrás 78 mujeres asesinadas, 2015 72 y en los 25 días que llevamos de 2017 ya se han cometido 7 asesinatos contra mujeres. Solo en el estado español.

Ante esta realidad nos preguntamos ¿Cuántas mujeres asesinadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad? En los últimos años las políticas de igualdad han sufrido un recorte del 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido en el 17%, mientras las cifras de mujeres asesinadas siguen sin disminuir y el primer asesinato del año ha sido cometido por un hombre que tenía 2 órdenes de alejamiento.

Necesitamos políticas de igualdad, necesitamos recursos contra las violencias de género, necesitamos medios de comunicación comprometidos que cuenten los asesinatos machistas, no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad. Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo: la discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

También seguimos reivindicando que a día de hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad utiliza una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la violencia machista en toda su complejidad. Por ejemplo, las mujeres asesinadas o agredidas por hombres sin que exista una relación sentimental previa, no son consideradas víctimas de violencia de género, dejándolas sin los recursos destinados a ello y eliminándolas de las estadísticas sobre violencia de género. Mientras que en 2016 la Asamblea Feminista Unitaria de Granada y otras organizaciones feministas contabilizaron 78 asesinatos de mujeres por violencia de género, la cifra oficial se mantiene en 44. Además, el tratamiento institucional de la violencia sigue victimizando a las mujeres y, a menudo, tratando como un problema individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Extendiendo además una serie de mitos sobre los agresores (ellos como enfermos mentales o consumidores de sustancias) y sobre las agredidas (ellas como débiles, pasivas y tontas), sin profundizar en las causas estructurales de la violencia.

Para nosotras, en cambio, la lucha contra las violencias machistas implica partir de que la violencia machista es un problema social profundamente enraizado en nuestro sistema social y económico. Por lo que entendemos que la lucha contra estas violencias pasa necesariamente por:

Cuestionar el sistema capitalista en el que vivimos, que desahucia a familias (en muchos casos, mujeres) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres. Un sistema económico que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a realizar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, relacionados con los cuidados, pero indispensables para el sistema.

Y cuestionar el heteropatriarcado como sistema social que nos condena a las mujeres a un papel subalterno en todas las esferas de la vida (en el ámbito laboral, familiar, político…). Un sistema social que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades ni nuestras opiniones.

Por todo ello, alzamos la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS: ¡LUCHA FEMINISTA!

7N – MARCHA ESTATAL CONTRAS LAS VIOLENCIAS MACHISTAS

Mesas 7N

La Asamblea Feminista Unitaria está presente estos días para informar y concienciar a la sociedad granadina de que nos matan a diario, que no son casos aislados, ni mala suerte, ni mucho menos algo casual. El 7 de Noviembre nos movilizamos para ir a Madrid, a la MARCHA CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS. Dedicamos este album a todas las personas que nos acompañarán, que públicamente se solidarizan con una situación crítica que sufrimos las mujeres.

Si vas a Madrid, y estás en Granada, envíanos también tu apoyo al #YoVoy7N

Próximamente os daremos información para que podaís apuntaros a la marcha del 7N, estaremos presentes en la ciudad!!

¡7N a Madrid! ¡NOS QUEREMOS VIVAS!

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CONCENTRACIÓN 25 – SEPTIEMBRE

CARTEL25 (sep)Este viernes, como todos los 25, nos vemos en la calle contra la violencia machista, a las 20:00h en la Fuente de las Batallas.

42 mujeres asesinadas en lo que va de año, pero a los poderes públicos no les parece un problema tan acuciante como para plantear un Pacto de Estado; mientras tanto seguimos siendo asesinadas.
Os esperamos para visibilizar juntas esta realidad, reinvindicar medidas reales contra la violencia machista y dar voz a las que ya no pueden hacerlo.

En este enlace podéis consultar nuestro manifiesto: https://asambleafeministaunitaria.wordpress.com/2015/09/25/manifiesto-25s-septiembre-2015/

Aquí podéis consultar también la lista de feminicidios hasta la fecha: https://asambleafeministaunitaria.wordpress.com/feminicidios/

¡SI NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!

MANIFIESTO 25’s (SEPTIEMBRE 2015)

ARTE_MANIFIESTO_LOGO_FINAL1_0El pasado año 53 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas según cifras oficiales. Sin embargo, la cifra se dispara si consideramos otras estadísticas.

En lo que llevamos de año, 42 mujeres y dos niños han sido asesinadas, de las cuales solo 30 de ellas son reconocidas a día de hoy por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ninguna de las cuales era un menor. En cualquier caso, los tres fallecidos de Gibraltar y la mujer que viajó a Holanda para recuperar a sus hijas no entrarán en la estadística española por no haber sucedido el crimen en territorio nacional.

La discrepancia en las cifras se debe a que los datos oficiales no contemplan casos en los que “no está clara la causa del asesinato” o en los que el perpetuador no mantenía una relación sentimental con la mujer asesinada… Algunos de estos casos son catalogados como “en investigación”. Tres casos más que ampliarían el número de feminicidios del pasado año a 56, que siguen estando a día de hoy “en investigación” según la administración. Las cifras oficiales no reconocerán nunca a la mujer asesinada a manos de su cuñado antes de que éste matara también a su ex pareja. No será considerado un caso de violencia “de género” sino como un homicidio más, porque la “víctima” no mantenía, ni había mantenido ninguna relación sentimental con su asesino. Al igual que no se considerará oficial la muerte de una de las jóvenes en Cuenca, la cual fue asesinada junto a su amiga por el exnovio de esta última. Todavía se mantienen casos en investigación, uno de ellos se debe a que la administración no tiene claro que sea un caso de violencia de genéro porque se suicidó. Lo que no cuentan es que un año antes su pareja había matado a su hija para hacerle daño. Otro, aún en investigación, en el que un hombre asesina a su mujer, a su hijo de 9 años y a su hija de 7, y tras el crimen múltiple se suicida. ¿Son entonces estos asesinatos claros casos de violencia machista? Si, nosotras no tenemos ninguna duda.

Entre las cifras oficiales nos encontramos un caso cercano, en Armilla una mujer de 68 años asesinada a hachazos en el cuello y en el pecho por su marido, el cual ha sido detenido.

Nos negamos a contar tan solo casos tan claros como puede ser el ocurrido en Barcelona, en el que una mujer es asesinada por su expareja con un machete en plena calle y no mencionar si quiera, otro caso cercano, como puede ser el ocurrido en el Zaidin, donde una mujer fue ingresada de gravedad en el hospital a la espera de ser operada mientras el agresor, su marido, se suicidó tirándose por el balcón de su vivienda.

Y el análisis de estos casos nos permite poner varias cosas sobre la mesa:

­- En primer lugar, pone de manifiesto la utilización de una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la complejidad que supone este problema social. Un problema social, que dicho sea de paso todavía no ha conseguido despertar el suficiente interés entre las autoridades como para firmar un pacto de Estado, algo que sí ha conseguido la amenaza de violencia yihadista en el Estado Español, a pesar de que el número de muertas que provoca la violencia machista es muy superior.

­- En segundo lugar, el tratamiento institucional del problema, sigue victimizando a las mujeres, y a menudo, tratando como un problema individual un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Son frecuentes las caricaturización de los agresores y las agredidas. Ellos como enfermos mentales, con problemas de control de impulsos o de consumo de sustancias; ellas como débiles, pasivas y tontas que soportan cualquier cosa por amor.

­ – Además la cifra de mujeres asesinadas cada año pone de manifiesto la insuficiencia de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que no ha quedado más que en una declaración de buenas intenciones. Con lo que, una vez más, vemos como las mujeres hemos sido utilizadas para el lavado de cara del bipartidismo a través de leyes que se han quedado en papel mojado.

Como todos los días 25 de cada mes, salimos a la calle con esta actividad porque queremos acabar con la visión de las mujeres como víctimas, y en su lugar centrar nuestra atención en los asesinos. Cada silueta representa a uno de los agresores que en este año ha acabado con la vida de una mujer, algunos de ellos con más de una. Con ello, queremos señalar que la violencia machista no es un problema individual, sino todo lo contrario. Un problema producto del sistema heteropatriarcal en que vivimos, y donde los feminicidios, no son más que la punta del iceberg de las violencias que día a día sufrimos las mujeres en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Pero insistimos en que hay un conjunto muy amplio de violencias, más sutiles, que son las que constituyen la base que permite que el iceberg salga a la superficie. Comportamientos y actitudes cuya presencia perpetúa la existencia de los feminicidios, los malos tratos en la pareja, las agresiones sexuales, la violencia psicológica… y el resto de manifestaciones explícitas de la violencia machista. Todos estos comportamientos y actitudes también son violencias (comentarios y chistes sexistas, actitudes controladoras….) incluyendo los que tienen su vertiente más amable y se manifiestan en forma paternalista. Pues todos ellos legitiman la existencia de una desigualdad de poder que subordina a las mujeres frente a los hombres.

Del mismo modo, pensamos que también es violencia el sistema económico que nos gobierna, que desahucia a familias (siendo en muchos casos mujeres las que se ven afectadas) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres (contratos a tiempo parcial, mal remunerados, no reconocidos)… Un sistema económico que ejerce violencia contra las mujeres imponiendo una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a lavar sus trapos sucios, con trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, como son todos los relacionados con los cuidados.

Y pensamos también, que violencia es el sistema patriarcal en el que vivimos, que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades, ni nuestras opiniones.

NOS QUEREMOS VIVAS

CRÓNICA 25-MAYO

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Como ya sabéis, los 25 de cada mes salimos a la calle para protestar contra la violencia machista y visibilizar materialmente los asesinatos.

El Independiente de Granada ayer entrevistó a una de nuestras compañeras para contarles algo maś de nuestros actos todos los 25 de cada mes, para señalar a todos los asesinos machistas frente a la victimización de las mujeres asesinadas. Este mes junto a Amnistía Internacional creamos un espacio potente de reivindicación de la existencia del terrorismo machista.

¡Nos sobran razones!

Aquí os dejamos el enlace a la entrevista: http://www.elindependientedegranada.es/implicados/negro-rojo-violencia-machista

Y también algunas fotografías del acto:

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CONCENTRACIÓN 25 – MAYO

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En lo que llevamos de año un total de 20 mujeres han sido asesinadas, por eso, un 25 más nos vemos en las calles. Porque nosotras no olvidamos, porque nos negamos a permanecer en silencio mientras nos matan y nos negamos a aceptar que los feminicidios son parte natural de nuestra sociedad.

Puedes consultar la lista de feminicidios en nuestra web: https://asambleafeministaunitaria.wordpress.com/feminicidios/

La Asamblea colabora con Amnistía Internacional en su campaña «Zapatos Rojos» contra el feminicidio y la violencia de género (aquí tenéis más información sobre la iniciativa: http://www.feminicidio.net/…/zapatos-rojos-m%C3%A1laga-arte…)
Trae tus zapatos a la concentración para pintarlos de rojo o bien llévalos al local de Amnistía Granada, en C/ Fabrica vieja nº10 el miércoles de 19:00- 20:30 h y martes de 21:00-22:00h.

¡SI NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!

COMUNICADO 25 DE NOVIEMBRE (2014)

megaphone-3Como cada 25 de noviembre, parte de la sociedad salimos a la calle para recordar a todas las víctimas de la violencia machista, intentando que las banalizaciones y los actos institucionales que tratan este día como un momento en que sacar una buena foto no hagan que este día signifique menos de lo que en realidad significa.

Las mujeres seguimos sufriendo día tras día los efectos de la violencia estructural que es consecuencia de las relaciones patriarcales que nos vienen impuestas desde que nacemos; violencia que a menudo queda invisibilizada en actos institucionales meramente decorativos, para no generar controversia. Y es que, oponerse a la violencia machista implica necesariamente enfrentarse al sistema capitalista y, por supuesto, también al patriarcado, un sistema que se sostiene a costa de nosotras, pues se construye sobre los golpes que recibimos, sobre el trabajo eternamente no reconocido que realizamos y sobre la discriminación que sufrimos.

Hoy, y siempre, condenamos:
Todas las formas de violencia física, psicológica y sexual que sufrimos las mujeres,
• El patriarcado y la moral rancia de la Iglesia Católica, responsables ambos de imponer unos roles de género rígidos y estereotipados que fomentan las relaciones de poder,
• La cosificación del cuerpo femenino por parte de la publicidad y los medios de comunicación, así como la victimización de los asesinatos y de los agresores, etiquetándolos a menudo como enfermos mentales, planteando el problema desde una perspectiva individual y privada y no como un problema social y político,

De la misma manera que condenamos:
• La reducción de la partida de los presupuestos generales dedicados a igualdad, así como la reducción de los programas de prevención contra la violencia, y la Reforma de la Administración Local, que ponen de manifiesto un retroceso en las políticas de igualdad. También la desaparición del Instituto de la Mujer y la próxima modificación de la Ley Andaluza de la igualdad y la violencia de género,
• La reforma del Código Penal, que supone un enorme retroceso en materia de lucha contra violencia machista. Propone el rechazo del concepto de violencia de género (ya de por sí insuficiente); plantea que las amenazas y coacciones a las mujeres pasen a reconocerse como faltas leves; sugiere la posibilidad de sustituir la estancia en la cárcel de los agresores por una multa; la supresión de algunas situaciones que hasta ahora aparecían como agravantes (como ejercer la violencia en presencia de lxs hijxs); y la incorporación de algunos atenuantes (alcohol, entregarse después de haber cometido el asesinato…), a lo que se le añade el incremento de las tasas judiciales que dificulta que las mujeres con apuros económicos puedan denunciar. Y la polémica propuesta de exigir haber sido ingresada para poder realizar una denuncia de malos tratos,
• La vulnerabilidad específica a la que se enfrentan las mujeres extranjeras en situación de irregularidad que sufren violencia machista. En la Ley de Extranjería vigente, se especifica que las mujeres en situación irregular que hayan sufrido violencia de género y tengan asociados sus permisos de residencia y trabajo al cónyuge pueden solicitar su propio permiso únicamente cuando se haya emitido un » Informe del Ministerio Fiscal que indique la existencia de indicios de violencia de género”.

Sin embargo, como hemos dicho antes, la violencia estructural va mucho más allá, y lo vemos en muchas de los aspectos sociales y políticos a los que las mujeres nos enfrentamos:
• Los recortes en sanidad, como la supresión de las ayudas a la dependencia, afectan especialmente a las mujeres, dado que son las que tradicionalmente se encargan de los cuidados de familiares (trabajo durísimo no reconocido, ni remunerado),
• La nueva Ley de educación, la LOMCE, del Ministro Wert, que ahonda aún más en las desigualdades entre hombres y mujeres, impulsando la segregación por sexo de lxs alumnxs en los centros públicos, reafirmando, aún más el papel de la iglesia católica en los centros educativos con la asignatura de religión evaluable y restando importancia a otras áreas que posibilitan el pensamiento crítico como educación a la ciudadanía, filosofía, etc., y suprimiendo del currículum cualquier tipo de educación sexual y afectiva. Vemos cómo los programas de igualdad y cooeducación no tienen dotación horaria ni presupuestaria suficiente, y que además deja en un vacío público a lxs niñxs en la educación infantil desde los 0 hasta los 3 años,
• Los recortes a las pensiones y el aumento de la edad de jubilación, perjudican especialmente a las mujeres ya que somos las que ocupamos mayoritariamente los trabajos a tiempo parcial, lo que repercute negativamente en el cómputo de horas cotizadas necesarias para jubilarnos,
• La desigualdad en el mundo del trabajo, que no desaparece a lo largo de los años. Las discriminaciones en la contratación, la brecha salarial y el techo de cristal siguen siendo realidades que manifiestan la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Además de todo esto, es preocupante cómo crece el machismo en la juventud actualmente. El sistema patriarcal se implanta dese una edad cada vez más temprana, y la falta de tratamiento social del problema acentúa este hecho. La violencia machista, como ya hemos dicho, no es un problema individual.

Tampoco olvidamos que, aunque el ministro Gallardón ha dimitido y no se ha llevado a cabo la contrarreforma de Ley del aborto, seguimos sin haber conseguido un aborto libre, seguro y gratuito.  Esto no hace más que seguir perpetuando un modelo de familia y de relación heteronormativo, en el que las mujeres no somos dueñas de nuestro propio cuerpo; es decir, una forma más de violencia por parte del Estado.

Las políticas radicales y austeras del Partido Popular atentan contra las conquistas sociales logradas tiempo atrás con inmenso esfuerzo, para perpetuar la ideología dominante, haciendo que las mujeres sigamos realizando un trabajo de cuidado invisibilizado e infravalorado, coartando nuestra libertad para decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Es inadmisible que un partido de gobierno que toma medidas que perpetúan la violencia estructural participe en los actos del Día Internacional contra la Violencia Machista, ya que, junto con la Iglesia como cómplice, no hace otra cosa que evidenciar su hipocresía.

La lista de violencias hacia las mujeres podría ser todavía mayor. Por ello, pensamos que en este día es importante visibilizar la violencia estructural sin limitarnos a las agresiones de pareja.

Por todo esto, seguimos saliendo a la calle y organizándonos en nuestros centros de estudio y trabajo, así como en espacios feministas contra las diferentes opresiones que sufrimos como mujeres. Salimos hoy como saldremos muchas más veces mientras las violencias hacia las mujeres sigan existiendo. Seguiremos saliendo a la calle hasta que en Granada y en todas partes, haya un movimiento feminista fuerte y combativo capaz de frenar los abusos del Estado y acabar con el sistema patriarcal.

CONTRA LAS VIOLENCIAS DEL PATRIARCADO Y DEL CAPITALISMO: FEMINISMOS COMO RESPUESTA

MANIFIESTO 25-N (abril 2015)

ARTE_MANIFIESTO_LOGO_FINAL1_0El pasado año 53 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas según cifras oficiales. Sin embargo, la cifra se dispara si consideramos otras estadísticas.

En lo que llevamos de año, 15 mujeres y dos niños han sido asesinadas, de las cuales sólo 9 de ellas son reconocidas a día de hoy por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ninguna de las cuales era un menor. En cualquier caso, los tres fallecidos de Gibraltar no entrarán en la estadística española por no haber sucedido el crimen en territorio nacional.

La discrepancia en las cifras se debe a que los datos oficiales no contemplan casos en los que “no está clara la causa del asesinato” o en los que el perpetuador no mantenía una relación sentimental con la mujer asesinada… Algunos de estos casos son catalogados como “en investigación”. Tres casos más que ampliarían el número de feminicidios del pasado año a 56, que siguen estando a día de hoy “en investigación” según la administración.

Las cifras oficiales no reconocerán nunca a la mujer asesinada a manos de su cuñado antes de que éste matara también a su ex pareja. No será considerado un caso de violencia “de género” sino como un homicidio más, porque la “víctima” no mantenía, ni había mantenido ninguna relación sentimental con su asesino. Otro de los casos que se mantiene en investigando, es porque según la administración no está claro que sea un caso de violencia de género porque se suicidó. Lo que no cuentan es que un año antes su pareja había matado a su hija para hacerle daño. ¿Son entonces estos asesinatos claros casos de violencia machista? Si, nosotras no tenemos ninguna duda.

Y el análisis de estos casos nos permite poner varias cosas sobre la mesa:

-En primer lugar, pone de manifiesto la utilización de una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la complejidad que supone este problema social. Un problema social, que dicho sea de paso todavía no ha conseguido despertar el suficiente interés entre las autoridades como para firmar un pacto de Estado, algo que sí ha conseguido la amenaza de violencia yihadista en el Estado Español, a pesar de que el número de muertas que provoca la violencia machista es muy superior.

-En segundo lugar, el tratamiento institucional del problema, sigue victimizando a las mujeres, y a menudo, tratando como un problema individual un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Son frecuentes las caricaturización de los agresores y las agredidas. Ellos como enfermos mentales, con problemas de control de impulsos o de consumo de sustancias; ellas como débiles, pasivas y tontas que soportan cualquier cosa por amor.

– Además la cifra de mujeres asesinadas cada año pone de manifiesto la insuficiencia de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que no ha quedado más que en una declaración de buenas intenciones. Con lo que, una vez más, vemos como las mujeres hemos sido utilizadas para el lavado de cara del bipartidismo a través de leyes que se han quedado en papel mojado.

Como todos los días 25 de cada mes, salimos a la calle con esta actividad porque queremos acabar con la visión de las mujeres como víctimas, y en su lugar centrar nuestra atención en los asesinos. Cada silueta representa a uno de los agresores que en este año ha acabado con la vida de una mujer, algunos de ellos con más de una. Con ello, queremos señalar que la violencia machista no es un problema individual, sino todo lo contrario. Un problema producto del sistema heteropatriarcal en que vivimos, y donde los feminicidios, no son más que la punta del iceberg de las violencias que día a día sufrimos las mujeres en todos los ámbitos de nuestras vidas.

11169777_451573291659795_2752885761400361002_oPero insistimos en que hay un conjunto muy amplio de violencias, más sutiles, que son las que constituyen la base que permite que el iceberg salga a la superficie. Comportamientos y actitudes cuya presencia perpetúa la existencia de los feminicidios, los malos tratos en la pareja, las agresiones sexuales, la violencia psicológica… y el resto de manifestaciones explícitas de la violencia machista. Todos estos comportamientos y actitudes también son violencias (comentarios y chistes sexistas, actitudes controladoras….) incluyendo los que tienen su vertiente más amable y se manifiestan en forma paternalista. Pues todos ellos legitiman la existencia de una desigualdad de poder que subordina a las mujeres frente a los hombres.

Del mismo modo, pensamos que también es violencia el sistema económico que nos gobierna, que desahucia a familias (siendo en muchos casos mujeres las que se ven afectadas) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres (contratos a tiempo parcial, mal remunerados, no reconocidos)… Un sistema económico que ejerce violencia contra las mujeres imponiendo una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a lavar sus trapos sucios, con trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, como son todos los relacionados con los cuidados.

Y pensamos también, que violencia es el sistema patriarcal en el que vivimos, que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades, ni nuestras opiniones.