CONCENTRACIÓN 25 DE SEPTIEMBRE (2017)

MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA
Este 25 de Septiembre, como todos los 25 de cada mes desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada os convocamos a gritar con fuerza ¡basta de violencia machista!, basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce violencia diaria contra las mujeres. 2016 dejó atrás 78 mujeres asesinadas, y en lo que llevamos de 2017, según las cifras oficiales son 36. Sin embargo, esta cifra no incluye muchos otros casos de femicidios, que incluso llegan a doblar las cifras oficiales, como los familiares, o casos en los que no había relación previa de ningún tipo entre la mujer que sufre la violencia y el agresor, pero no por ello dejan de ser femicidios producidos por un sistema que promueve y fomenta la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos y sectores de la sociedad. Si tenemos en cuenta todos los casos, las cifra real es de 57 asesinatos por violencia machista.

Nos sentimos totalmente indignadas con esta continua amenaza patriarcal que acaba mes a mes con la vida de las mujeres y que condena a muchas otras a sufrir violencia de forma cotidiana, llegando a darse casos tan extremos como la terrible agresión sufrida este verano por una menor de 14 años en Maracena, apuñalada por un hombre de 27 años con una orden de alejamiento. Ante esta realidad nos preguntamos ¿Cuántas mujeres asesinadas y violentadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad?

En los últimos años las políticas de igualdad han sufrido un recorte del 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido en el 17%, mientras las cifras de mujeres asesinadas siguen sin disminuir y el sistema judicial, lejos de ofrecer garantías a las mujeres, se sigue demostrando incapaz de ofrecer una salida segura, cuando no se posiciona directamente del lado de los maltratadores. El carácter patriarcal del sistema judicial ha quedado en evidencia, una vez más, en el caso de Juana Rivas, quiem mediante una sentencia judicial basada en mitos machistas sin fundamento científico ni jurídico como el llamado Sindrome de Alienación Parental, ha sido obligada a entregar a sus hijos a un padre maltratador. Además, este caso ha puesto de manifiesto otra de las caras más invisibilizadas de la violencia machista: la desprotección de los y las menores que son víctimas de la misma. Obligarles a convivir con los maltratadores supone, de facto, condenarles a seguir sufriendo violencia y exponerles a una situación de alto riesgo, como demustra la dolorosa cifra de 4 niños y niñas asesinadas en lo que va de año.

Necesitamos políticas de igualdad, necesitamos recursos contra las violencias de género, necesitamos medios de comunicación comprometidos que cuenten los asesinatos machistas, no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad. Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo: la discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

También seguimos reivindicando que a día de hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad utiliza una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la violencia machista en toda su complejidad. Por ejemplo, las mujeres asesinadas o agredidas por hombres sin que exista una relación sentimental previa, no son consideradas víctimas de violencia de género, dejándolas sin los recursos destinados a ello y eliminándolas de las estadísticas sobre violencia de género. Mientras que en 2016 la Asamblea Feminista Unitaria de Granada y otras organizaciones feministas contabilizaron 78 asesinatos de mujeres por violencia de género, la cifra oficial se mantiene en 44. Además, el tratamiento institucional de la violencia sigue victimizando a las mujeres y, a menudo, tratando como un problema individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Extendiendo además una serie de mitos sobre los agresores (ellos como enfermos mentales o consumidores de sustancias) y sobre las agredidas (ellas como débiles, pasivas y tontas), sin profundizar en las causas estructurales de la violencia.

Para nosotras, en cambio, la lucha contra las violencias machistas implica partir de que la violencia machista es un problema social profundamente enraizado en nuestro sistema social y económico. Por lo que entendemos que la lucha contra estas violencias pasa necesariamente por:

Cuestionar el sistema capitalista en el que vivimos, que desahucia a familias (en muchos casos, mujeres) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres. Un sistema económico que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a realizar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, relacionados con los cuidados, pero indispensables para el sistema.

– Y cuestionar el patriarcado como sistema social que nos condena a las mujeres a un papel subalterno en todas las esferas de la vida (en el ámbito laboral, familiar, político…). Un sistema social que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades ni nuestras opiniones.

Por todo ello, alzamos la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS: ¡LUCHA FEMINISTA!

28 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL POR LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS.

megaphone-3Desde que el ex ministro del PP Alberto Ruiz Gallardón anunciara por el año 2012 su mal llamada “Ley Orgánica de protección de los derechos del concebido y de la mujer embarazada”, el movimiento feminista a nivel estatal e internacional se ha movilizado para frenar esta contrarreforma de la ley del aborto que nos hacía retroceder 30 años atrás y que anulaba por completo nuestra voluntad y derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y por consiguiente, nuestras vidas. El movimiento feminista fue el canalizador de la lucha contra la implantación de esta contrarreforma. Gracias a la organización de las mujeres desde todos los territorios del estado, que tuvo su reflejo en las calles a través de numerosas movilizaciones en las que reclamamos nuestro derecho a decidir sobre nosotras mismas, no sólo conseguimos que esta contrarreforma no entrara en vigor, sino que también forzamos la dimisión de Gallardón.

Pero ésta no ha sido ni será la primera ni la última vez que las feministas salimos a la calle para exigir nuestros plenos derechos sexuales y reproductivos. Pues la lucha por el derecho al aborto en el Estado Español se remonta muchas décadas. En 1985 las feministas consiguieron la despenalización del aborto y la aprobación de la ley de supuestos. Aunque fue un paso importante, seguía siendo insuficiente, por lo que la lucha feminista continuó reclamando los derechos que nos pertenecen y en el año 2010, se aprobó la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que es la que rige la actual normativa en materia de aborto. Esta ley de plazos, a pesar de que supuso otro importante paso adelante, sólo contempla la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo hasta las primeras 14 semanas de embarazo, lo cual todavía está lejos del aborto libre que reivindicamos.

En 2014 aunque, como hemos mencionado anteriormente, paralizamos la contrarreforma del aborto iniciada por Gallardón, retrocedimos más allá de la Ley de 2010 en cuanto a lo que el consentimiento paterno/maternos de las menores de edad se refiere. Para abortar, actualmente y a instancias del PP, una menor necesita este permiso, y si no lo obtiene y existe algún conflicto entre ambas partes, se deberá resolver judicialmente. Este retroceso en los derechos de las menores no es más que una muestra del carácter machista y retrógado del PP, que reconoce el derecho a casarse, a trabajar y a ser madre de las menores entre 16 y 17 años, pero niega la posiblidad de decidir no serlo. Esta modificación es mayor sin sentido si cabe, cuando sabemos que solo un 12,73% de las menores de 16 y 17 años que deciden abortar lo hacen sin el conocimiento de sus tutores/as (según datos del Informe ACAI) y que muchos de estos casos se deben a circunstancias excepcionales (casos de maltrato, familias desestructuradas, emancipación de la adolescente que quiere abortar, etc).

En el día por los derechos sexuales y reproductivos, queremos también acordarnos de todas las compañeras feministas que a nivel internacional siguen luchando por el derecho al aborto. Porque internacionalmente, nuestros derechos sexuales y reproductivos no mejoran. Cada año, según datos de la OMS, aproximadamente 47.000 mujeres mueren debido a complicaciones del aborto inseguro, y aproximadamente el 25% de la población mundial viven en países con leyes abortivas sumamente restrictivas, sobre todo en América Latina, Africa y Asia. Estos son los países donde el aborto se encuentra más restringido de acuerdo a la ley. En algunos países, tales como Chile, las mujeres todavía son mandadas a la cárcel si se realizan un aborto ilegal.

Si bien la lucha por el derecho al aborto aún no ha terminado, porque tenemos que seguir peleando por un aborto libre y sin condiciones para mayores y menores de edad, hoy queremos visibilizar también que la lucha por nuestros derechos sexuales y reproductivos va mucho más allá.

No podemos olvidarnos del caso de Vero y Tania, a las que, a causa de criterios ideólogicos lesbófobos y machistas, se les impidió proseguir con un proceso de reproducción asistida, ya que debían demostrar que habían estado practicando durante 12 meses el coito para quedarse embarazadas. La normativa que dió pie a esta clara forma de discriminación por razón de orientación sexual, gentileza de la ex Ministra de Sanidad Ana Mato, sigue vigente en algunas comunidades autónomas, que pueden elegir aplicarla o no, en lo que para nosotras es a todas luces una forma de violencia sexual por parte del Estado.

En el mundo, la lucha por nuestros derechos sexuales y reproductivos sigue en pie. Pues de la misma forma en que la opresión contra las mujeres por parte del heteropatriarcado no entiende de fronteras, el feminismo tampoco, por lo que desde aquí nos solidarizamos con todas las compañeras que luchan por defender nuestros derechos. por que son nuestros cuerpos y nosotras decidimos.

Desde la Asamblea Feminista Unitaria, también seguimos reclamando estos derechos, la Ley de 2010 no es suficiente, por eso:
– Exigimos la retirada del de la obligatoriedad del permiso de lxs progenitores para poder abortar en el caso de menores de edad.
– Exigimos que el aborto sea libre, gratuito, de calidad y que esté garantizado por la sanidad pública.
– Exigimos una educación sexual efectiva, a todos los niveles sociales y educativos.
– Exigimos el acceso libre y gratuito para toda la población de los métodos anticonceptivos, y que estos estén garantizados por la sanidad pública.
– Exigimos que se tengan en cuenta nuestros derechos como personas, como mujeres, nosotras legislamos sobre nuestros cuerpos, si queremos hacerlo.

Esto implica no solo denunciar como insuficiente la ley del aborto actual y reivindicar el aborto libre; sino también reivindicar el derecho a transitar libremente por las calles como ciudadanas de pleno derecho sin arriesgarnos por ello a ser violadas; o a decidir cuándo, cómo y con quién tener relaciones sexuales y a interrumpirlas si no queremos seguir adelante; sin que la sociedad nos culpabilice justificando a los agresores, decretando consentimiento y normalizando la violencia. Porque si no se respeta cuando una mujer dice “no¨, entonces estamos hablando de violación.

Sobran los motivos para continuar en las calles, defendiendo el derecho al aborto libre pero también para visibilizar la violencia y la vulneración de derechos que sufrimos las mujeres diariamente en otras muchas facetas de nuestras vidas.

Desde la Asamblea Feminista Unitaria seguiremos denunciando la violencia sexual, económica, racial, la violencia contra las personas LGTBIQ, y todas las violencias perpetradas por el sistema criminal heteropatriarcal y capitalista que se sustenta a costa de los golpes que recibimos.

Únete a nosotras en esta lucha que es también la lucha de todas y de todos.
¡Ni un paso atrás en la defensa de nuestros derechos!

MANIFIESTO ABORTO MENORES (2015)

ARTE_MANIFIESTO_LOGO_FINAL1_0Una vez más nos encontramos en las calles defendiendo el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y en definitiva sobre nuestras vidas. El gobierno, después de haberse visto derrotado en su intento de lanzar una contrapropuesta de reforma de ley del aborto rechazada contundentemente por toda la sociedad, vuelve al ataque.

Lo que parece no entender es que si hemos hecho dimitir a un ministro, tenemos fuerza para lo que venga. En un intento de contentar a su electorado más reaccionario pretende abordar de manera discreta y rápida una reforma encubierta que en este caso pone su foco en las menores de edad y las mujeres con diversidad funcional, exigiendo un permiso paternos a aquellas  que deseen acceder a un aborto libre y seguro, lo que implica condenar a la clandestinidad a quienes no dispongan de él. Bajo el pretexto de proteger a las más vulnerables se esconde una actitud paternalista que de nuevo infantiliza a muchas mujeres, negando que puedan tomar decisiones sobre su vida. Un tratamiento que no se hace extensible en otros ámbitos de la vida, pues recordemos que con 16 años se es mayor para trabajar y para casarse, pero no para abortar según quiere imponer el  gobierno  a golpe de proposición de ley. Este desagravio comparativo pone de manifiesto que cuando hay intereses económicos, o cuando con ello se perpetúa el rol tradicional de mujer esposa y madre de familia la minoría de edad no importa, pero cuando se trata del derecho de las mujeres a decidir sobre sus vidas, hay que protegerlas porque las pobres no saben lo que hacen.

CARTELABORTOMENORES.A3-página001Pero una vez más insistimos en que no nos vamos a quedar calladas. Proteger a las menores implica garantizar su derecho a decidir, más aún cuando sabemos que solo un 12,73% de las menores de 16 y 17 años que deciden abortar lo hacen sin el conocimiento de sus tutores (según datos del Informe ACAI). Y que en este caso los motivos son por: desamparo familiar, porque la familia está desestructurada o los progenitores están en prisión; porque tienen el riesgo de sufrir malos tratos, porque  son mujeres emancipadas que viven lejos de sus progenitores o no tienen relación con ellos, porque los/as tutores legales tienen alguna enfermedad invalidante, o porque los padres y madres han renunciado a acompañar a la menor o son abiertamente contrarios a la interrupción voluntaria del embarazo.

No permitiremos que se vulneren nuestros derechos ni que otros decidan por nosotras. No daremos ni un paso atrás en la lucha por nuestros derechos.

¡Por las que lucharon antes, por las que luchamos hoy y por las que vendrán!
ABORTÁBAMOS, ABORTAMOS Y ABORTAREMOS PORQUE NOSOTRAS DECIDIMOS