UN 1º DE MAYO FEMINISTA PARA LA RECONSTRUCCIÓN SOCIAL

Como cada 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajo, desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada, nos unimos al resto de trabajadoras y trabajadores en este día de lucha y reivindicación para denunciar la situación de pobreza y precariedad laboral que afecta a la clase trabajadora en general y que se ceba especialmente con las mujeres y los grupos sociales más desfavorecidos. Este año, marcado por la excepcionalidad del confinamiento, no podemos salir a la calle, pero menos aún podemos permanecer calladas ante el impacto que esta crisis sanitaria está teniendo para la población trabajadora y sobre la crisis económica que vendrá después.

Con la excusa de la crisis económica de 2008 se abarataron los despidos, se precarizó el empleo y se profundizó en el desmantelamiento de los servicios públicos. En definitiva, nos hicieron pagar, una vez más, los platos rotos de una crisis que no habíamos generado, mientras se rescataba con dinero público a los verdaderos culpables (bancos y grandes empresas). Estas medidas nos afectaron y nos siguen afectando a nosotras, las mujeres, triplemente: como trabajadoras con condiciones precarias (la mayor parte de contratos temporales y a tiempo parcial son desempeñados por mujeres), como empleadas de los servicios públicos (altamente feminizados) y como principales usuarias de los mismos, dado que sobre nosotras sigue recayendo mayoritariamente el trabajo cuidados (tanto el que el Estado deja de asumir en momentos de crisis como aquel del que nunca se responsabilizó), un trabajo reproductivo que mientras recae en las espaldas de las mujeres sale gratis a un sistema capitalista que necesita indispensablemente de él para su supervivencia.

Ante la falta de alternativas laborales muchas personas en situación irregular se vieron abocadas a situaciones de mayor precariedad para poder salir adelante, asumiendo empleos poco valorados socialmente, mal remunerados y  con escasos derechos laborales reconocidos, como son todos los relacionados con los cuidados (empleo del hogar, ayuda a la dependencia, camareras de pisos) u otros que la población autóctona a menudo rechaza (trabajo temporal en el campo, hostelería). En definitiva, aquella crisis, de la que todavía muchas familias no han salido, empobreció a la clase trabajadora, y dentro de ella sobre todo a los sectores más vulnerables como somos las mujeres y la población migrante.

Y de aquellos barros… estos lodos. La emergencia sanitaria que ha supuesto la Pandemia del COVID-19, ha puesto encima de la mesa de una manera dramática lo que ya sabíamos: que los servicios públicos no son negociables ni tienen que gestionarse en términos de rentabilidad, que el trabajo precario no permite a la gente vivir dignamente, y que la economía sumergida sigue existiendo y las personas que trabajan en ella se encuentran totalmente desprotegidas, especialmente las que se encuentran en situación irregular. Pero además ha evidenciado lo que desde el movimiento feminista llevamos años reivindicando: que los cuidados son fundamentales para el sostenimiento de la vida.

Sin embargo, las medidas económicas adoptadas son insuficientes. Han mirado, primero que nada, por proteger un sistema económico que se ha comprobado fallido, dejando de lado a gran parte del tejido social, ese que vive al día o al mes, enganchando contratos eventuales o temporales, trabajando pocas horas por semana o sin contrato, y sobre los cuerpos de quienes se han construído la industria del consumo, la hostelería y el turismo. Estos sectores han sido los primeros en prescindir de  las personas gracias a las cuales se han enriquecido, mientras los impuestos  de toda la sociedad les están salvando. Los límites del estado actual son patentes, no puede romper con la lógica neoliberal de la que es fruto.

Estamos ante una encrucijada. De esta crisis el capitalismo puede salir reforzado, lo que supondría un incremento de la desigualdad entre quienes más y quienes menos tienen, o debilitado. Para ello, la clase trabajadora tiene que mostrarse unida y luchar con uñas y dientes por sus derechos, lo cual pasa necesariamente por reconocer los ejes de opresión que nos atraviesan, y abrazar las reivindicaciones feministas, antirracistas, ecologistas y anticapitalistas, reconociéndolas como elementos imprescindibles para conseguir un mundo más justo.

Repensar la economía, el trabajo, la comunidad y la relación con nuestros territorios y el planeta es hoy más indispensable que nunca. Y creemos que repensar todas estas cosas desde la lógica de poner los cuidados en el centro, puede ser una oportunidad única de cambiar el mundo.  Cuidar el planeta, cuidar a quienes nos cuidan, cuidar a lxs más vulnerables, cuidar a todas esas redes comunitarias (familiares, vecinales…) que nos mantienen, y cuidarnos a nosotrxs mismxs son necesidades que han quedado claramente patentes en las últimas semanas, y constituyen una reivindicación profundamente revolucionaria.  En este camino por conseguir un mundo más justo para todxs, la actual situación nos deja importantes lecciones. Ojalá sepamos estar a la altura. A continuación desgranamos algunas de ellas.

Lección 1.Los servicios públicos no son negociables. Son servicios y por tanto no tienen que ser rentables. Los gobiernos que recortan y privatizan los servicios públicos siembran muerte y miseria. La dramática realidad de las residencias de mayores pone de manifiesto con dureza las consecuencias de la privatizaciones; la investigación es imprescindible para el avance de nuestra sociedad; la brecha digital está dificultando enormemente que lxs hijxs de familias con menos recursos puedan seguir estudiando durante el confinamiento; los servicios sociales comunitarios están desbordados.

Por todo ello hoy más que nunca exigimos la responsabilidad del estado a la hora de garantizar servicios públicos y de calidad. Reivindicamos la inversión en sanidad, educación, dependencia y servicios sociales, y no sólo cuando nos vemos con el agua al cuello, porque como ya sabemos más vale prevenir que curar. El aplauso al personal sanitario y trabajadorxs esenciales hoy no servirá de nada si mañana no defendemos con todas nuestras fuerzas los servicios públicos. Que los aplausos del hoy sean las movilizacones  en defensa de los servicios públicos del mañana.

Lección 2 .- Sólo el pueblo salva al pueblo. Esta emergencia sanitaria ha demostrado la imprescindible labor que realiza día a día la clase trabajadora. Lxs trabajadorxs esenciales (sanitarixs, pero también jornalerxs, transportistas, basurerxs, personal de limpieza, auxiliares de servicio de ayuda a domicilio…) han expuesto su salud y su vida, muchas veces sin los equipos de protección necesarios, para garantizar nuestras necesidades más básicas: salud, alimentación, higiene, cuidado de personas mayores y dependientes…

Por eso reivindicamos condiciones laborales y de vida dignas, lo cual pasa necesariamente por exigir la regularización ya de las personas migrantes, así como una renta básica universal que cubra las necesidades elementales de las personas para una vida digna, especialmente para las excluidas del mercado, muchas de las cuales trabajan en la economía sumergida y se encuentran ante una situación de desprotección total desde la declaración del estado de  alarma. Porque ésta es la única forma de no dejar realmente a nadie atrás.

Lección 3.- El trabajo que realizan las mujeres es esencial. En ese escenario donde se ha venido manejando un lenguaje bélico así como la puesta en escena de ruedas de prensa con tintes marciales no puede quedar invisibilizado todo el trabajo desarrollado por las mujeres, no sólo desde el ámbito sanitario, donde la presencia de las mujeres es más que notable, sino también desde profesiones que tienen que ver con el cuidado de las personas, el suministro de alimentos, sectores de la limpieza etc. Todos ellos sectores muy feminizados, de escaso reconocimiento social y por tanto más precarios. Entre otras podemos destacar las auxiliares de servicio de ayuda a domicilio, las empleadas de hogar, farmaceúticas, cajeras de supermercados y limpiadoras. Estas mujeres en muchos casos no se han limitado a hacer su trabajo, si no que también han acompañado y consolado a quienes más lo han necesitado (personas mayores, enfermos/as, familiares etc).

Reivindicamos que su trabajo sea visibilizado y reconocido de forma acorde a la importancia que tiene para el sostenimiento de la sociedad y no sólo con aplausos, sino sobre todo con la garantía de unas buenas condiciones laborales. En este sentido instamos al Estado Español a que ratifique del Convenio 189 de la OIT que incorpora el trabajo de las empleadas de hogar al régimen general de la seguridad social para que se garanticen de este modo todos sus derechos. Exigimos la remunicipalización de la ayuda a domicilio. Y denunciamos que la externalización de servicios por parte de instituciones y organismos públicos, como sucede habitualmente en el caso de la limpieza, redunda en la precariedad de las trabajadoras. Dejemos de hablar sólo de héroes y empecemos a hablar también de heroínas. Pero lo más importante, revaloricemos los trabajos feminizados y acabemos con la precariedad para evitar que nadie tenga que hacer heroicidades en su puesto de trabajo. 

Lección 4.-  La corresponsabilidad social está lejos de ser una realidad. No existe un reparto equitativo de las tareas de cuidados y el Estado tampoco asume su responsabilidad, de forma que las mujeres continuamos sufriendo una doble explotación. Esta crisis ha puesto de manifiesto hasta qué punto las medidas que nos venden como “conciliación laboral”, en realidad son una trampa para las mujeres que siguen asumiendo los cuidados a coste cero y de forma invisible. Alertamos sobre el teletrabajo, sobretodo si no está bien regulado, ya que trabajar desde casa per sé no es sinónimo de conciliar. Es más puede convertirse en un verdadero obstáculo para compatibilizar la vida laboral y familiar si se mezclan cuidados, empleo, educación etc, en los hogares, como ha venido sucediendo en este contexto y puede dar lugar a nuevas formas de explotación laboral, especialmente para las mujeres. Ya hay estudios que revelan que durante el confinamiento el reparto de las tareas de cuidados ha sido aún más desigual.

Exigimos planes de igualdad que incorporen medidas de conciliación reales que permitan a lxs trabajadorxs atender a sus familiares dependientes sin que esto vaya en detrimento de su vida laboral, así como que se impulsen talleres que promuevan la corresponsabilidad y en los hogares, para que no sigan siendo las mujeres quienes se hacen cargo de los cuidados. Y reivindicamos también espacios para el ocio y el auto-cuidado. El crecimiento medido en términos económicos de productividad y rendimiento se ha probado insostenible para el planeta y entra en conflicto con la calidad de vida de las personas trabajadoras. Sin la corresponsabilidad social, institucional y laboral de los cuidados no es posible la construcción de una vida digna para todxs.

Lección 5 .-La autorganización y la solidaridad son nuestras mejores herramientas. La paralización de la economía ha traído consigo la destrucción de muchos puestos de trabajo, y la vuelta a la llamada “nueva normalidad” puede ir acompañada de mayor precariedad laboral. Por ello recordamos la importancia de la autorganización para defender unas condiciones de trabajo y de vida dignas. Ponemos en valor también el importante papel que están jugando los sindicatos de clase como el instrumento necesario para defender los derechos de la clase trabajadora, así como para proteger la salud y la vida de las personas.

En estos momentos, apelamos más si cabe a la auto-organización en los puestos de trabajo, al sindicalismo combativo y a la solidaridad. Condenamos la represión sindical, como la que sufre a día de hoy Vanesa, trabajadora de la limpieza en la Delegación de Turismo de la Junta en Granada despedida por su actividad sindical, y la que han sufrido muchxs otrxs sindicalistas a lo largo de la historia. Y hacemos un llamamiento a apoyar las cajas de resistencia, como la organizada por la asociación de empleadas de hogar “Nosotras” con la que buscan apoyar a 100 trabajadoras de la provincia de Granada que han sido despedidas y no cuentan con ningún tipo de ingreso. Y otro tipo de iniciativas vecinales y comunitarias, como las redes de cuidados, que han florecido en el contexto de la pandemia y que buscan atender a la población más vulnerable al mismo tiempo que reforzar el tejido social de nuestros barrios. Porque nadie salva a nadie, pero nadie se salva solx.

El camino para salir de la encrucijada en la que nos encontramos comienza por el planteamiento concreto de alternativas que posibiliten estas transformaciones. En este sentido este 1º de Mayo EXIGIMOS:

Servicios Públicos y de Calidad, esta pandemia ha evidenciado que hay que blindar una  Sanidad Pública y Universal y la Educación frente al lucro privado, el Estado debe ser garante de los derechos universales y constitucionales de la ciudadanía. Así como de los Servicios Sociales, Educación, Dependencia, etc, fundamentales para la reconstrucción de una sociedad justa.

► Una transformación del modelo productivo que supere el sesgo de Género, que provoca que cuanto más feminizada esta una profesión más desprestigiada y peor remunerada se encuentra. Un modelo que invierta de forma igualitaria en todos los sectores para conseguir la Igualdad Efectiva.

► Una Renta Básica Universal, que garantice el derecho a la vida digna de todas las personas, en especial a las excluidas del mercado, muchas de las cuales trabajan en la Economía Sumergida.

► Una Reforma fiscal en clave progresiva que grave a los que más tienen, y combatir el fraude fiscal para que los esfuerzos de gasto público necesarios para afrontar la crisis económica y social no recaiga de nuevo, sobre las clases trabajadoras y los colectivos más vulnerables.

► La Regularización ya de las personas migrantes, porque ninguna persona es ilegal. El estado y la sociedad española han de responder ante la desprotección absoluta de cientos de miles de personas provocada por la Ley de Extranjería y una burocracia injusta, diseñada con salvoconductos que solo son superados por aquellas personas con más recursos, y que utiliza al resto para su beneficio y el enriquecimiento de la economía de mercado. Papeles para todxs, no solo ante la crisis sanitaria y no solo con un fin utilitarista, sino porque las personas migrantes han sido, son y serán siempre parte de la sociedad y han de garantizarse sus derechos en igualdad de condiciones.

► Un nuevo marco de relaciones laborales que implique la derogación de las dos últimas reformas laborales y la garantía de unas condiciones justas y dignas para la clase trabajadora y de forma específica, para las mujeres en los sectores más precarizados.

► Un Plan de Reconstrucción y de Recuperación del Empleo elaborado desde la Perspectiva de Género y que sea respetuoso con el planeta, reivindicamos un empleo estable y de calidad que superando la precariedad  tenga en cuenta las necesidades de todas y de todos.

► Redefinir un Nuevo Modelo Económico y Social que no anteponga el beneficio de los mercados, que no se arrodille ante los bancos y las grandes patronales, sino que priorice a las personas y el respeto por el planeta, en definitiva un modelo desde la Justicia de Género, que ponga la vida en el centro.

Esta crisis es una oportunidad para cambiar el rumbo, reemplazando un sistema que solo tiene en cuenta los beneficios y los indicadores macroeconómicos por otro que priorice el bienestar de las personas, y que sea sensible a los sectores de la clase trabajadora en situación de mayor vulnerabilidad como son las mujeres y la población migrante. De nuevo desempolvamos viejas consignas y alzamos la voz para decir que nuestras vidas valen más que sus beneficios y que sus crisis NO LAS PAGAMOS. Pero también que la revolución será feminista, antirracista y anticapitalista o no será. Y añadimos que desde una mirada feminista otra forma de entender la vida y el trabajo es posible.

25N – DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERESR

Este 25 de Noviembre, una vez más, la lucha feminista sale a la calle para gritar con fuerza ¡basta de violencia machista! Basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce todos los días violencia contra las mujeres. Hoy nos levantamos juntas contra la amenaza patriarcal que nos condena a sufrir violencia de forma cotidiana y que mata mujeres mes a mes. Hoy nos unimos para gritar que ¡nos queremos vivas!

Los motivos nos sobran: Vivimos en un país en el que el 32% de los adolescentes justifica golpes dentro de la pareja y el 26% presenta sexismo hostil. En el que cada año se reciben 140.000 denuncias por violencia machista. En el que se registra una violación cada 7 horas y se callan otras muchas. En el que el ciberacoso, dirigido en un 70% a chicas, está cada vez más extendido. 2016 dejó 78 feminicidios, y en lo que llevamos de 2017 70 asesinos han matado a 70 mujeres. Hemos tenido que contar más de 1.000 mujeres asesinadas en 10 años.

Ante esta desoladora situación, nos encontramos con un sistema judicial que, lejos de ofrecer garantías, se sigue mostrando incapaz de ofrecer salidas seguras, cuando no se posiciona directamente del lado de los maltratadores. Así, de forma sistemática, cuando acudimos a denunciar las violencias que sufrimos como mujeres se nos cuestiona, se nos humilla y se nos deja desprotegidas. Mucho tiene que ver la falta de formación de género de lxs profesionales, pero no podemos olvidar que la raíz del problema no es más que la ideología machista que impregna nuestra sociedad y, por ende, todas sus instituciones.

El carácter patriarcal del sistema judicial ha quedado en evidencia de forma flagrante en el caso de Juana Rivas, a la que una sentencia ha obligado a entregar a sus hijos a un padre maltratador. Esta decisión judicial, basada en mitos machistas sin fundamento científico ni jurídico, como el llamado Síndrome de Alienación Parental, es injusta e irresponsable, y merecedora de ser sancionada con la inhabilitación profesional. El caso de Juana ha puesto de manifiesto una vez más la violencia institucional contra las mujeres, que se suma a la violencia económica, simbólica, física, psicológica y sexual que enfrentamos diariamente. Además, ha quedado al descubierto una de las caras más invisibilizadas de la violencia machista: la desprotección de lxs menores víctimas de la misma. Obligarles a convivir con los maltratadores es condenarles a seguir sufriendo violencia y exponerles a una situación de alto riesgo, como demuestra la dolorosa cifra de 8 niñxs asesinadxs por sus padres maltratadores en lo que va de año.

Sin embargo, a pesar de esta terrible realidad, el sistema no cede en su empeño de implantar la custodia compartida impuesta; sin analizar por qué sólo un 8% de los varones solicitan la custodia, sin considerar por qué el 70% del trabajo de cuidados sigue recayendo sobre nosotras, sin atajar el problema del impago de las pensiones y sin pensar en la seguridad de lxs menores. Es decir, obviando el sistema patriarcal que causa la desigualdad en el cuidado de lxs hijxs, e imponiendo judicialmente un régimen de custodia que no tiene en cuenta el bienestar de lxs menores, ni siquiera en las situaciones de violencia.

Esta falta de perspectiva feminista se extiende más allá del sistema judicial. Así, desde todas las instituciones se sigue victimizando a las mujeres, justificando a los maltratadores y tratando como individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Además, se sigue utilizando una definición de violencia de género muy parcial y simplista, que no profundiza en sus causas estructurales, y que deja fuera de las estadísticas y de los recursos disponibles a más de un tercio de las mujeres asesinadas.

Este año, la lucha de muchas feministas ha conseguido que se debata y apruebe un Pacto de Estado contra la Violencia Machista, que recoge algunas medidas de protección y respaldo a las víctimas. Sin embargo, éstas son totalmente insuficientes, y el acuerdo sigue sin tener en cuenta todas las formas de maltrato, sin atajar la raíz de la violencia y sin luchar realmente contra la desigualdad de género. Además, ni siquiera tiene un calendario que garantice su ejecución y arranca con un presupuesto insuficiente, que roza lo simbólico, lo que ahonda en la falta de recursos para luchar contra la violencia, que no ha hecho sino aumentar.

De hecho, en los últimos años el presupuesto para las políticas de igualdad se han recortado un 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido un 17%. Ante esto nos preguntamos: ¿cuántas mujeres asesinadas y violentadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad? Las instituciones no pueden seguir animando a las mujeres a denunciar cuando el sistema no nos protege ni a nosotras ni a lxs menores, y deben reflexionar sobre el hecho de que el sistema de justicia no sea percibido por las víctimas como un elemento de protección y seguridad.

Por todo esto, el movimiento feminista sale hoy a luchar contra la violencia institucional como última expresión del machismo estructural arraigado en nuestra sociedad. Exigimos políticas de igualdad, recursos contra las violencias de género e inversión en prevención y coeducación. Exigimos que los medios de comunicación cuenten los asesinatos machistas no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad.

Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo. La discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

Hoy salimos todas a la calle, alzando la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes, unidas y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS HACIA MUJERES Y MENORES

¡LUCHA FEMINISTA!

 

CONCENTRACIÓN 25 DE SEPTIEMBRE (2017)

MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA
Este 25 de Septiembre, como todos los 25 de cada mes desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada os convocamos a gritar con fuerza ¡basta de violencia machista!, basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce violencia diaria contra las mujeres. 2016 dejó atrás 78 mujeres asesinadas, y en lo que llevamos de 2017, según las cifras oficiales son 36. Sin embargo, esta cifra no incluye muchos otros casos de femicidios, que incluso llegan a doblar las cifras oficiales, como los familiares, o casos en los que no había relación previa de ningún tipo entre la mujer que sufre la violencia y el agresor, pero no por ello dejan de ser femicidios producidos por un sistema que promueve y fomenta la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos y sectores de la sociedad. Si tenemos en cuenta todos los casos, las cifra real es de 57 asesinatos por violencia machista.

Nos sentimos totalmente indignadas con esta continua amenaza patriarcal que acaba mes a mes con la vida de las mujeres y que condena a muchas otras a sufrir violencia de forma cotidiana, llegando a darse casos tan extremos como la terrible agresión sufrida este verano por una menor de 14 años en Maracena, apuñalada por un hombre de 27 años con una orden de alejamiento. Ante esta realidad nos preguntamos ¿Cuántas mujeres asesinadas y violentadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad?

En los últimos años las políticas de igualdad han sufrido un recorte del 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido en el 17%, mientras las cifras de mujeres asesinadas siguen sin disminuir y el sistema judicial, lejos de ofrecer garantías a las mujeres, se sigue demostrando incapaz de ofrecer una salida segura, cuando no se posiciona directamente del lado de los maltratadores. El carácter patriarcal del sistema judicial ha quedado en evidencia, una vez más, en el caso de Juana Rivas, quiem mediante una sentencia judicial basada en mitos machistas sin fundamento científico ni jurídico como el llamado Sindrome de Alienación Parental, ha sido obligada a entregar a sus hijos a un padre maltratador. Además, este caso ha puesto de manifiesto otra de las caras más invisibilizadas de la violencia machista: la desprotección de los y las menores que son víctimas de la misma. Obligarles a convivir con los maltratadores supone, de facto, condenarles a seguir sufriendo violencia y exponerles a una situación de alto riesgo, como demustra la dolorosa cifra de 4 niños y niñas asesinadas en lo que va de año.

Necesitamos políticas de igualdad, necesitamos recursos contra las violencias de género, necesitamos medios de comunicación comprometidos que cuenten los asesinatos machistas, no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad. Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo: la discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

También seguimos reivindicando que a día de hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad utiliza una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la violencia machista en toda su complejidad. Por ejemplo, las mujeres asesinadas o agredidas por hombres sin que exista una relación sentimental previa, no son consideradas víctimas de violencia de género, dejándolas sin los recursos destinados a ello y eliminándolas de las estadísticas sobre violencia de género. Mientras que en 2016 la Asamblea Feminista Unitaria de Granada y otras organizaciones feministas contabilizaron 78 asesinatos de mujeres por violencia de género, la cifra oficial se mantiene en 44. Además, el tratamiento institucional de la violencia sigue victimizando a las mujeres y, a menudo, tratando como un problema individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Extendiendo además una serie de mitos sobre los agresores (ellos como enfermos mentales o consumidores de sustancias) y sobre las agredidas (ellas como débiles, pasivas y tontas), sin profundizar en las causas estructurales de la violencia.

Para nosotras, en cambio, la lucha contra las violencias machistas implica partir de que la violencia machista es un problema social profundamente enraizado en nuestro sistema social y económico. Por lo que entendemos que la lucha contra estas violencias pasa necesariamente por:

Cuestionar el sistema capitalista en el que vivimos, que desahucia a familias (en muchos casos, mujeres) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres. Un sistema económico que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a realizar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, relacionados con los cuidados, pero indispensables para el sistema.

– Y cuestionar el patriarcado como sistema social que nos condena a las mujeres a un papel subalterno en todas las esferas de la vida (en el ámbito laboral, familiar, político…). Un sistema social que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades ni nuestras opiniones.

Por todo ello, alzamos la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS: ¡LUCHA FEMINISTA!

MANIFIESTO 25’s (ENERO, 2017)

cartel25s-enero-2017Este 25 de enero, como todos los 25 de cada mes desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada os convocamos a gritar con fuerza ¡basta de violencia machista!, basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce violencia diaria contra las mujeres. 2016 dejó atrás 78 mujeres asesinadas, 2015 72 y en los 25 días que llevamos de 2017 ya se han cometido 7 asesinatos contra mujeres. Solo en el estado español.

Ante esta realidad nos preguntamos ¿Cuántas mujeres asesinadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad? En los últimos años las políticas de igualdad han sufrido un recorte del 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido en el 17%, mientras las cifras de mujeres asesinadas siguen sin disminuir y el primer asesinato del año ha sido cometido por un hombre que tenía 2 órdenes de alejamiento.

Necesitamos políticas de igualdad, necesitamos recursos contra las violencias de género, necesitamos medios de comunicación comprometidos que cuenten los asesinatos machistas, no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad. Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo: la discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

También seguimos reivindicando que a día de hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad utiliza una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la violencia machista en toda su complejidad. Por ejemplo, las mujeres asesinadas o agredidas por hombres sin que exista una relación sentimental previa, no son consideradas víctimas de violencia de género, dejándolas sin los recursos destinados a ello y eliminándolas de las estadísticas sobre violencia de género. Mientras que en 2016 la Asamblea Feminista Unitaria de Granada y otras organizaciones feministas contabilizaron 78 asesinatos de mujeres por violencia de género, la cifra oficial se mantiene en 44. Además, el tratamiento institucional de la violencia sigue victimizando a las mujeres y, a menudo, tratando como un problema individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Extendiendo además una serie de mitos sobre los agresores (ellos como enfermos mentales o consumidores de sustancias) y sobre las agredidas (ellas como débiles, pasivas y tontas), sin profundizar en las causas estructurales de la violencia.

Para nosotras, en cambio, la lucha contra las violencias machistas implica partir de que la violencia machista es un problema social profundamente enraizado en nuestro sistema social y económico. Por lo que entendemos que la lucha contra estas violencias pasa necesariamente por:

Cuestionar el sistema capitalista en el que vivimos, que desahucia a familias (en muchos casos, mujeres) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres. Un sistema económico que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a realizar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, relacionados con los cuidados, pero indispensables para el sistema.

Y cuestionar el heteropatriarcado como sistema social que nos condena a las mujeres a un papel subalterno en todas las esferas de la vida (en el ámbito laboral, familiar, político…). Un sistema social que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades ni nuestras opiniones.

Por todo ello, alzamos la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS: ¡LUCHA FEMINISTA!

MANIFIESTO CONJUNTO 25N (2016) PLATAFORMA 25N Y ASAMBLEA FEMENISTA UNITARIA

manifiesto25nconjunto-1MANIFIESTO 25 DE NOVIEMBRE 2016

Desde la PLATAFORMA 25 DE NOVIEMBRE y la ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA, que integran a diferentes asociaciones de mujeres, partidos políticos, sindicatos, personas independientes, y entidades de Granada que trabajan a favor de la igualdad y contra la Violencia de Género:

– Nos rebelamos ante cualquier forma de violencia contra las mujeres de forma activa, ocupando la calle como recientemente lo han hecho las compañeras feministas de Chile, Argentina,…para gritar alto y claro que ¡Nos queremos vivas! Y es que en este año 2016, según cifras oficiales, son ya 39 asesinos que han dejado sin madre a 25 menores, segando la vida de 39 mujeres (92 según feminicidios.net). Más de 1.000 en los últimos 10 años.

Rechazamos cualquier acto de violencia machista, sea económica, física, psicológica o sexual. Así como la violencia simbólica y estructural que sufrimos las mujeres en nuestro día a día, que se ve incrementada por las diferencias étnicas, sexuales y de diversidad funcional, fruto del sistema heteropatriarcal en el que vivimos y que a menudo pasa desapercibida, pero que contribuye a mantener la desigualdad entre mujeres y hombres, y por tanto a perpetuar la violencia. Denunciamos como parte de esa violencia, la discriminación laboral, la invisibilización en el espacio público, en el lenguaje, la cosificación de nuestros cuerpos en los medios de comunicación, la feminización de la pobreza en tiempos de crisis, el reforzamiento del rol de cuidadora cuando se producen recortes en servicios públicos, la socialización diferencial de género, etc.

E insistimos en que la violencia contra las mujeres es un problema profundamente enraizado en nuestro sistema social y económico que promueve la superioridad de los hombres frente a las mujeres en todas las esferas de la vida. Por lo que es necesario deconstruir la masculinidad heteronormativa (cuestionando los privilegios de los hombres), y promover otras masculinidades, que sean cómplices en la lucha feminista, en lugar de verse amenazados por ella. Que no se amparen en el discurso de la falsa neutralidad y que se impliquen de manera activa en la lucha contra el sexismo.

– Del mismo modo, nos parece fundamental atajar los falsos mitos sobre la violencia machista y las actitudes neosexistas, que surgen de sectores que se sienten amenazados ante las conquistas sociales promovidas por el feminismo en las últimas décadas. Y especialmente, queremos insistir en que las denuncias falsas en casos de violencia de género son solo el 0.01 de los casos (según Fiscalía General del Estado), un porcentaje muy inferior al de denuncias falsas en otro tipo de delitos (por ejemplo, en 2014 la Policía Nacional estimó que aproximadamente un 60% de los casos en los que se denuncian robos con violencia o intimidación son falsos,). En cambio, entre 2009 y 2014, de las 783.826 denuncias presentadas por violencia de género, sólo ha habido 49 condenas por denuncia falsa (FGE). Asimismo, el Síndrome de Alienación Parental y la custodia compartida impuesta son argumentos jurídicos muy peligrosos, cuyo uso se está extendiendo y que socialmente deberíamos combatir.

– Y reivindicamos también que los recortes de presupuesto para prevención y atención, el desmantelamiento de los servicios, y plantear la atención a las víctimas como caridad y no como un derecho, son pasos atrás que cuestan vidas.
Por todo ello, EXIGIMOS:

Que a la lucha contra las violencias machistas se le dé prioridad política y sea una cuestión de estado que implique a toda la sociedad (instituciones, organizaciones políticas, sindicales, y sociales). Que se centre en elaborar medidas de carácter integral que garanticen a las mujeres el derecho a una vida libre de violencias.

– Que la lucha y los recursos incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja, o ex pareja, como las agresiones sexuales, el acoso sexual en el ámbito laboral, la trata con fines de explotación sexual/laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas.

– Que se recuperen e incrementen las partidas presupuestarias que se han venido recortando en los últimos años, especialmente los recursos destinados a la prevención, a la recuperación integral de las víctimas y de los/as menores, y los servicios sociales que dependen tanto de las CCAA, como de los servicios de proximidad de los ayuntamientos.

– Que se proporcione una alternativa habitacional para las mujeres que sufren violencia y carecen de recursos, sin necesidad de denuncia, con el único requisito de un informe favorable de los servicios sociales y de atención específica a la violencia de género.

– Que se ponga en marcha el acompañamiento integral especializado para facilitar la denuncia a aquellas mujeres que quieran llevarla a cabo, y atender específicamente a quienes las retiran por miedo, coacción o cualquier otra circunstancia, realizando un seguimiento de los casos y asegurando el apoyo psicológico en todo el proceso.

– Que se elimine la custodia compartida impuesta, el régimen de visitas y la patria potestad a los maltratadores condenados. Y que desde el Consejo General del Poder Judicial y el Ministerio de Interior se tomen medidas para erradicar la difusión del acientífico Síndrome de Alienación Parental y el peligroso discurso de las denuncias falsas.

Que se incorpore al currículum la formación específica en igualdad, nuevas masculinidades, educación afectivo-sexual y prevención de la violencia de género en todas las etapas educativas, así como que se garantice esta formación en el profesorado.

Que se asegure la formación en género de todxs lxs profesionales en contacto con mujeres en situación de violencia (policías, judicatura, psicólogxs, trabajadorxs y educadorxs sociales…)

Que las agresiones sexuales se incluyan en la Ley Integral como delitos de violencia de género, y se realicen estadísticas oficiales para conocer la prevalencia de este tipo de violencia.

Una sociedad justa exige avanzar hacia una sociedad segura y libre de violencias para las mujeres, que garantice una respuesta efectiva para quienes la sufren, así como para sus hijos e hijas.

TU NEUTRALIDAD REFUERZA EL MACHISMO. ¡PLANTA CARA!

Manifiesto 25N (2016) ¡CONTRA LAS VIOLENCIAS DEL HETEROPATRIARCADO Y EL CAPITAL, FEMINISMOS COMO RESPUESTA!

¡CONTRA LAS VIOLENCIAS DEL HETEROPATRIARCADO Y EL CAPITAL, FEMINISMOS COMO RESPUESTA!

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Desde la ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA, en este 25 de Noviembre, llenamos la calle de unfeminismo combativo, uniéndonos a las compañeras de América Latina, Europa y otras partes del mundo, quienes el pasado mes de octubre llevaron a cabo manifestaciones, acciones y paros nacionales promovidos desde Argentina. Nos rebelamos contra cualquier forma de violencia hacia las mujeres, gritando alto y claro que ¡NOS QUEREMOS VIVAS!

La violencia machista forma parte de una violencia estructural legitimada por el sistema heteropatriarcal -sistema social, económico y cultural que impregna todas las capas de la sociedad- y en el que se apoyan el capitalismo y la iglesia.

Este sistema nos oprime tratándonos como ciudadanas de segunda e invisibilizando los trabajos de cuidados que realizamos de manera gratuita y sin reconocimiento; a lo que hay que añadir el cierre de escuelas públicas, comedores escolares, etc. que nos obligan a absorber este trabajo que el Estado no asume, pero que es imprescindible para la sostenibilidad de la vida y del sistema heteropatriarcal y capitalista.

Desde las altas esferas del poder político la violencia contra las mujeres es ejercida mediante leyes y reformas contra nuestros cuerpos y nuestro derecho a decidir libremente sobre nuestra sexualidad y nuestra maternidad o no maternidad; expulsándonos del mercado laboral por esta misma posibilidad de ser madres, con trabajos precarizados: el 75,8% de los contratos parciales son realizados por mujeres; y con una brecha salarial que alcanza ya el 24%. Esto conlleva una feminización de la pobreza que nos relega aún más al trabajo en casa, sin posibilidad de independencia económica. Esta situación se agrava si se vive una situación de maltrato, pues al ser dependiente del agresor, no es posible escapar de la violencia por medios propios, ni a través de los servicios sociales, cada vez más escasos por los recortes llevados a cabo por el bipartidismo.

A estos recortes en los servicios sociales, en la sanidad, la educación, así como las sucesivas reformas laborales, hay que sumar otras violencias que nos afectan únicamente a nosotras por el hecho de ser mujeres, que es diaria y consentida por la sociedad, que se ejerce en lo público y en lo privado, y que va desde la violencia más simbólica y sutil, hasta el asesinato. Hablamos de las violencias psicológicas, físicas, la discriminación múltiple por motivos de raza etnia, clase, orientación e identidad sexual, verbales, no verbales; que empiezan con la imposición a niñas y niños de roles de género diferenciados, en los que los niños deben ser fuertes y agresivos y las niñas débiles y sumisas; hablamos del “calladita estás más guapa” que nos educa en la pasividad, del “los que se pelean se desean” normalizando la violencia desde tempranas edades, de la cosificación de nuestros cuerpos por los grandes medios de comunicación, del acoso sexual donde estudiamos y trabajamos, del acoso sexual callejero que va desde las miradas lascivas, hasta la violación. Y hablamos de los feminicidios, la violencia más grave ejercida contra nosotras y que se sustenta en todas las demás violencias ejercidas desde las instituciones y desde la sociedad.

Desde la ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA denunciamos todas las violencias contra las mujeres y hacemos un llamamiento a la sociedad a actuar y tomar la responsabilidad que todos y todas tenemos ante esta lacra social. Seguiremos exigiendo y luchando por:

Un mercado laboral que acabe con el techo de cristal (que nos impide acceder a las mujeres a cargos directivos), con la brecha salarial y con la feminización de la pobreza. Un mercado laboral en el que las bajas por maternidad y paternidad sean aumentadas mediante permisos iguales e intransferibles, que garanticen una conciliación familiar real y la corresponsabilidad de las tareas domésticas. Asimismo, exigimos que se reconozcan los derechos laborales plenos de las trabajadoras domésticas, mujeres que además de tener que hacer frente a los cuidados en el ámbito doméstico de sus propios hogares, se dedican profesionalmente a ellos liberando a las familias de este trabajo y permitiendo así la ascensión social, laboral y política. Este fenómeno se conoce como cadena global de cuidados, cadena que está atravesada, por el género, la clase y el lugar de procedencia. El Estado debe asumir este trabajo, y garantizar un cuidado de calidad y accesi-ble para todas y todos. Esto conlleva también ampliar la red de atención a menores, a personas mayores y a personas con diversidad funcional, creando más infraestructuras que sean públicas y gratuitas.

Un sistema sanitario público y de calidad que garantice nuestro derecho a la salud en todos los ámbitos, ya que los problemas médicos que atañen a las mujeres están ligados a una menor investigación que provoca sesgos en el diagnóstico y en el tratamiento de nuestra salud. Un sistema sanitario en el que no se nos discrimine por razón de género, identidad u orientación sexual, como en el caso de la ley de reproducción asistida, que excluye del tratamiento mediante la sanidad pública a las mujeres solas y a las lesbianas. Asimismo, exigimos que se derogue la contrarreforma de la ley del aborto, y se nos garantice el acceso a un aborto libre, legal, gratuito y de calidad por la sanidad pública.

Que la lucha por la erradicación de la violencia machista se dirija también a las agresiones sexuales, el acoso sexual laboral y callejero, la trata con fines de explotación sexual y laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas; recuperando e incrementando los recursos y que estos se dirijan a cualquier mujer que sufra esta violencia, denuncie o no; asegurando una alternativa habitacional para las mujeres que carecen de recursos y un protocolo de inserción sociolaboral efectivo. Así como que se elimine la custodia compartida impuesta, que no se conceda a los maltratadores el régimen de visitas de los menores, y que se retire la patria potestad a los agresores.

Que se incorpore tanto en el ámbito educativo como en la administración la formación específica en igualdad, nuevas masculinidades, y la educación afectivo sexual y de prevención en violencia de género, a fin de asegurar la formación en género de todxs lxs profesionales en contacto con mujeres en situación de violencia; utilizando la educación para desmontar falsos mitos como el de las denuncias falsas, que solo supo-nen el 0.01% de los casos, un porcentaje muy inferior al 60% de denuncias falsas en otro tipo de delitos, según datos de la Policía Nacional.

Ante estas violencias ejercidas contra nosotras, consideramos vital apoyar desde el feminismo todas aquellas luchas protagonizadas por mujeres: las trabajadoras domésticas por el reconocimiento de sus derechos laborales; la lucha de las compañeras despedidas del 061 de Málaga por una gestión pública y de calidad del sistema sanitario de emergencias andaluz que suponga el fin de subcontratas a empresas corruptas e imputadas como Ilunion ONCE y por la readmisión en sus puestos de trabajo como personal público de la Junta de Andalucía; o la lucha de nuestra compañera Cristina, por su readmisión en la granja escuela Parapanda en condiciones dignas de trabajo.

A través del movimiento feminista se han logrado derechos y libertades para toda la humanidad, nuestra lucha debe ser también la lucha de toda la sociedad. Desde la Asamblea Feminista Unitaria seguiremos llevando a cabo un feminismo de calle y combativo por conseguir un mundo libre de violencias y en el que impere la justicia social. Y para conseguirlo:

¡CONTRA LAS VIOLENCIAS DEL HETEROPATRIARCADO Y EL
CAPITAL, FEMINISMOS COMO RESPUESTA!
ADHESIONES:
-Movimiento Democrático de Mujeres.
-Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad.
-Asamblea de Mujeres de Granada.
-Asociación de Mujeres «Mariana Pineda» de Maracena.
-CGT
-CCOO
-UGT
-SAT
-CSE
-IU
-PCA
-UJCE
-IZAR
-Mercao Social y Cultural de Granada.
Jaleo!!!
SAT Juventud

UNIVERSIDAD LIBRE DE VIOLENCIA PATRIARCAL

cartel-campana-acoso-redesDesde la Asamblea Feminista Unitaria, en respuesta a los casos que salieron a la luz en la Universidad de Granada durante el pasado curso, consideramos necesario visibilizar y denunciar el acoso sexual en el ámbito académico, así como todas las actitudes sexistas que diariamente se dan en los centros educativos y perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres.

El acoso sexual es aquel comportamiento verbal o físico, de naturaleza sexual que atente contra la dignidad de una persona, creando un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo. El acoso sexual constituye además una forma de discriminación basada en el género que tiene graves repercusiones en la salud física, psíquica y social de las mujeres, así como un delito tipificado en el art. 184 del Código Penal. Si bien los hombres también pueden ser objeto de acoso sexual, somos las mujeres quienes más expuestas estamos a ello por el papel subordinado que ocupamos en la sociedad, por lo que cabe señalar el acoso sexual como una de las diversas manifestaciones de las violencias ejercidas contra las mujeres, y al sistema patriarcal como el principal responsable de esta violencia.

La universidad no es un espacio libre de violencia patriarcal, ya que esta violencia atraviesa todas las clases sociales y niveles educativos. Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, una de cada dos mujeres en la Unión Europea, es decir el 55%, ha sido víctima de acoso sexual, pero sólo una pequeña proporción de los casos son denunciados debido a la dificultad de identificar las situaciones de acoso como violencia contra la mujer, la desinformación, la impunidad del acosador debido a su estatus o la falta de apoyo que encuentran las mujeres cuando se disponen a denunciar a su acosador.

A ello, tenemos que añadir que en el ámbito universitario muchas veces las denuncias no resuelven la situación de acoso, sino que ahondan en la revictimización de quienes se atreven a denunciar, y que en numerosas ocasiones las actuaciones se limitan a cambiar discretamente de clase o despacho al denunciado, como ha ocurrido en la UGR, lo que favorece la impunidad ante casos similares. Esto evidencia que desde la Universidad existe cierta reticencia a visibilizar y afrontar de forma contundente el acoso sexual, bajo la falsa creencia de que este tipo de violencia es poco frecuente y relevante, y que hacerla pública desprestigiará a la institución o generará imágenes negativas sobre ella. Por el contrario, consideramos que es el silencio institucional, la falta de herramientas existentes contra el acoso sexual y el favorecimiento de la impunidad de los agresores lo que desprestigia a la UGR y genera no sólo la reafirmación de las desigualdades de género, sino además el surgimiento de nuevos casos de violencias sexuales.

Por todo ello, desde la Asamblea Feminista Unitaria reivindicamos una universidad libre de actitudes sexistas y que luche activamente contra el acoso sexual, exigiendo:

1. Que la Universidad sea un espacio de seguridad donde no se reproduzcan situaciones ni violencias sexistas, porque tenemos derecho a convivir, trabajar y estudiar sin sentir miedo.

2. Que en el Protocolo de la Universidad de Granada para la Prevención y Respuesta ante el Acoso, pendiente desde 2011 y recientemente publicado por la UGR, estén presentes algunos aspectos, pues aunque no dudamos de las buenas intenciones de la Unidad de Igualdad, creemos que, de cara al futuro, es importante dejar por escrito y claramente definidos los siguientes puntos:

– Que explicite que no es necesario que las conductas de acoso sean reiteradas en el tiempo para acceder a los mecanismos de denuncia.

– Un formulario de denuncia en la web de la UGR o una aplicación online que permita denunciar de manera dinámica y sin necesidad de identificarse.

– Delimite los plazos máximos de resolución de los procedimientos de actuación, pues aunque entendemos que cada caso tiene sus particularidades y es difícil determinar un tiempo fijo, consideramos importante señalar un plazo máximo, para que la situación no se dilate en el tiempo, de manera que la persona que ha denunciado no tenga la sensación de que ha perdido el tiempo.

– Especifique algunos ejemplos de las medidas de protección dirigidas hacia las mujeres (sin que en ningún caso éstas generen una consecuencia negativa para la mujer que denuncia), así como algunos ejemplos de las medidas disciplinarias que se podrían imponer desde la Inspección de servicios a quienes acosan con el fin de que tengan un carácter disuasorio.

– Favorezca una actitud activa de toda la comunidad universitaria frente a la violencia. Y entendemos que esto pasa por denunciar los casos existentes y no esconderlos.

– Contemple la posibilidad de inversión de la carga de la prueba en los procedimientos de actuación, es decir, que sea el denunciado el que justifique la ausencia de pruebas, en lugar de ser la víctima la que deba demostrar el acoso sufrido.

– Sea de obligatoria difusión, como mínimo anual, a través de diferentes medios (web, correo, puntos de información…) y acciones (campañas, talleres).

3. La condena, tanto pública como privada, de los comentarios y actitudes sexistas que ocurren diariamente en las aulas, porque la complicidad y la impunidad los refuerzan.

4. El fin de la publicidad sexista en los tablones universitarios, porque el uso de la cosificación del cuerpo de las mujeres como estrategia de marketing alimenta la violencia sexual.

5. Formación en materia de género para toda la comunidad universitaria, con el fin de utilizar la educación como una herramienta que nos permita identificar, prevenir y actuar ante casos de acoso o cualquier otra forma de violencia sexista.

Del mismo modo, es necesario generar herramientas que no se orienten exclusivamente a la protección de las mujeres y al castigo del agresor, sino que se dirijan también de forma colectiva a los hombres, cuestionando, combatiendo y deconstruyendo las masculinidades tradicionales.

UNIVERSIDAD LIBRE DE VIOLENCIA PATRIARCAL
¡¡STOP ACOSO SEXUAL!!

MANIFIESTO 8 DE MARZO

CARTEL8MARZO (2016)NADA QUE CELEBRAR, MUCHO POR LO QUE LUCHAR.

8M, POR UN FEMINISMO COMBATIVO

Como cada 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, llenamos las calles de lucha contra la opresión que sufrimos las mujeres en este sistema. A lo largo del pasado año, desde la Asamblea Feminista Unitaria hemos denunciado cada mes los brutales feminicidios sufridos, cerrando el año con un total de 70 mujeres asesinadas.

Pero sabemos que esto es solo la punta de la pirámide que compone todas las violencias que vivimos diariamente las mujeres trabajadoras. Nosotras sufrimos otros modos de violencias que son la base esencial para alimentar al sistema capitalista, sobre todo si hablamos del ámbito laboral, donde estamos destinadas a ser objeto de toda clase de discriminaciones:

Por un lado, somos las mujeres quienes sufrimos la desigualdad salarial, la discriminación a la hora de acceder a un puesto de trabajo por la posibilidad de quedarnos embarazadas, la incertidumbre por la precaria estabilidad laboral, la necesidad de demostrar doblemente nuestras capacidades, las dificultades que encontramos para ascender a puestos de poder y que suponen un techo de cristal para nuestras aspiraciones laborales, el acoso sexual en el trabajo, etc.

Además, la prohibición del aborto libre perpetúa el sometimiento de las mujeres al
ámbito reproductivo que tanto refuerza y beneficia al sistema capitalista.

En esta misma línea, la división sexual del trabajo (gestada en la base de una educación sexista) es la clave para poder sacar beneficio a costa de las mujeres, pues a nosotras se nos asignan aquellas tareas que no son socialmente consideradas un trabajo como tal y que se naturaliza en el seno de la familia como es el trabajo de los cuidados.

Sabemos que los contratos parciales y “flexibles” son mayormente asignados a mujeres, un 74.35% para ser exactas, precisamente para someternos a esa doble tarea, la remunerada, con unas condiciones totalmente precarias, y la que se lleva a cabo en el hogar, como es el cuidar a hijos/as u otros familiares dependientes. En este sentido, los recortes en servicios sociales como en ayuda a la dependencia, además de precarizar este importante servicio o incluso hacerlo desaparecer, atacan directamente a la calidad de vida de las mujeres, pues han provocado una rehogarización del trabajo de los cuidados, que recaen principalmente sobre las mismas.

Otros agudos recortes son los ejercidos en las escuelas infantiles, obligando a las familias a buscar cuidado en el mercado a mayor precio o reabsorberlo mediante trabajo gratuito familiar que cómo no, suele ser femenino.

En este contexto, son las mujeres inmigrantes los grupos más vulnerables, protagonizando las cadenas globales de cuidados. Mujeres, que migran como estrategia de supervivencia de su propio hogar, en el país de destino se encargan de un trabajo imprescindible para que otra mujer pueda conciliar su vida familiar y laboral. Al mismo tiempo, su marcha exige que alguien en el país de origen asuma la responsabilidad de proporcionar los cuidados que ellas ya no pueden ejercer.

Son las más expuestas a sufrir la explotación laboral, sumado a una doble discriminación, pues han de afrontar la dura opresión que supone la xenofobia, así como por la mera condición de ser mujeres. En relación con las migraciones, queremos destacar también que las mujeres y niñas refugiadas, además de vivir las terribles condiciones que supone la situación de estas personas, sufren diariamente discriminación y violencia machista caracterizada por constantes abusos y acoso sexual.

También denunciamos que estas desigualdades laborales, reproducidas aún más en situación de crisis, potencian las violencias en el hogar, pues según las estadísticas más de la mitad de las mujeres maltratadas están en paro. Esto, sumado a que el número de denuncias ha caído desde el comienzo de la crisis, revela claramente cómo este contexto agudiza la violencia hacia las mujeres, pues hacen que las mujeres que sufren violencia machista no puedan abandonar el hogar al no tener recursos ni independencia económica.

Queremos dejar claro que todas las violencias hacia las mujeres trabajadoras son intrínsecas al sistema capitalista, que posee fuertes herramientas para perpetuar el patriarcado. Por ello, pensamos que esta opresión y explotación hacia las mujeres no se solventa con reivindicaciones institucionales que defienden cambiar las leyes, pues son realmente parches que no solucionan el problema de raíz. Gobierne quien gobierne, saldremos a invadir las calles, como lo hacemos cada mes, en cada convocatoria o como demostramos el pasado 7N en las calles madrileñas, para luchar contra el patriarcado y el capitalismo, con un feminismo combativo y de clase que cuestione el sistema que nos oprime en todos los ámbitos de nuestras vidas.

MANIFESTACIÓN 8 DE MARZO – Día Internacional de la Mujer Trabajadora (2016)

CARTEL8MARZOPLATAFORMAPOR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, FEMINISMO EN MOVIMIENTO

MANIFIESTO 8 DE MARZO DE 2016:

Como cada 8 de marzo, este año volvemos a salir a la calle para defender los derechos de las mujeres y para reivindicar los feminismos. Queremos insistir en estas dos ideas, porque todavía estamos muy lejos de acabar con la desigualdad estructural entre hombres y mujeres que nos condena siempre a un segundo plano en la sociedad. Seguimos viendo amenazados derechos que creíamos conquistados y estamos convencidas de que la única forma de construir una sociedad más justa es reivindicando el papel de los feminismos en cualquier proceso de transformación social.

Actuaciones políticas como las Reformas Laborales, de la Administración Local, de la Ley del Aborto, de la Sanidad, la paralización de la Ley de Dependencia, la LOMCE, la negociación del TTIP etc. profundizan la brecha de género, empobreciendo significativamente la vida y el trabajo de las mujeres, con especial incidencia en los colectivos LGTB, en las mujeres migrantes, en las mujeres con diversidad funcional, etc. Un ejemplo de ello es la actual situación que atraviesan las mujeres sordas que han visto mermado su acceso a servicios básicos por los recortes en los presupuestos destinados a la contratación de intérpretes de lengua de signos, quienes han visto empeorada su ya precaria situación laboral. Las consecuencias de estas políticas sobre las mujeres han sido denunciadas por los organismos y comités internacionales, que han pedido al Estado Español que cumpla sus compromisos en materia de igualdad ante los alarmantes retrocesos producidos en los últimos años.

Las políticas neoliberales al servicio de los bancos y grandes patronales tienen como objetivo fundamental el saneamiento de sus cuentas a costa del aumento de la pobreza de la población en general, el deterioro del mercado de trabajo y el desmantelamiento del estado del bienestar. Esto ha ocasionado una mayor precariedad de las mujeres en el mundo laboral, que en el caso de Granada, la tasa de ocupación es más baja (68% frente al 73% de los hombres), la tasa de paro más alta (31%, 4 puntos más que ellos), trabajos más precarios, temporales, contratos parciales, el cuidado de hijas e hijos y personas dependientes etc. deriva entre otras cosas, en una menor cobertura de protección por desempleo (12% menos que los hombres) y peores condiciones para la jubilación (23% menos). Además la brecha salarial en el año 2014 se situó en un 18,83%, lo que equivale a que para percibir el mismo salario las mujeres granadinas tenemos que trabajar 85 días naturales más que los hombres.

Con la paralización de la Ley de Dependencia, los recortes y la privatización de los servicios públicos, los cuidados de los que el estado se había hecho cargo vuelven a recaer sobre las familias, y en concreto sobre las mujeres que somos quienes tradicionalmente nos hemos ocupado de este trabajo no reconocido ni remunerado pero indispensable para que el sistema económico siga su curso (el trabajo de cuidados supone el 27% del PIB). De esta manera el sistema capitalista se beneficia de un trabajo que se realiza a coste cero para el Estado y las empresas, pero que supone una doble explotación para las mujeres.

Además queremos combatir la discriminación y violencias que el sistema heteropatriarcal dirige a lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales.

Y reclamamos todo esto saliendo una vez más a la calle, como hicimos el 7 de Noviembre, ocupando el espacio público que también nos pertenece, para recordar a la clase política que mientras se disputan el poder, a nosotras nos siguen matando, explotando y discriminando.

Los feminicidios son las manifestaciones más visibles de todas esas violencias, pero no las únicas y para luchar contra ellos necesariamente hay que combatir todas las otras formas de violencia existentes (acoso sexual, laboral y callejero, lenguaje sexista, la transfobia y la homofobia, la cosificación de nuestros cuerpos en los medios de comunicación, la discriminación laboral, los roles de géneros en el trabajo, en la casa, en la cama etc.), así como sensibilizar y educar en la diversidad y la igualdad. Por todo ello,

EXIGIMOS:

– Derogar las Reformas Laborales.

– Igualar las prestaciones de maternidad y paternidad y que estas no sean transferibles ya que de este modo desde el principio la cultura de los cuidados será compartida y NO una labor que se considere competencia de las madres.

– Garantizar una educación infantil (0 a 3 años) pública, universal, gratuita, laica y de calidad, así como la creación de una red de centros de atención a personas dependientes.

– Promover políticas dirigidas a combatir la discriminación de las mujeres en el mundo del trabajo y sancionar su incumplimiento.

– Sancionar la publicidad basada en la cosificación de las mujeres.

– Derogar la LOMCE y fomentar la coeducación en las aulas.

– Inhabilitar a cargos públicos que hagan apología del terrorismo de género con sus declaraciones.

– Aumentar los presupuestos dirigidos a implementar las políticas de igualdad destinadas a la protección y prevención de las violencias de género, recortadas en los presupuestos generales del estado (17%).

– Derogar la ley de reforma de la Administración Local para que los municipios recuperen su competencia en materia de políticas de igualdad y violencias machistas.

– Derogar la reforma de la ley del aborto que exige a las menores de 16 y 17 años tener el permiso paterno / materno para solicitar la interrupción voluntaria del embarazo.

– Suprimir las normas que acogen el discurso de las denuncias falsas por violencia de género en las leyes.

En definitiva, exigimos que la lucha contra los feminicidios y todas las demás formas de violencia machista que sufrimos en nuestras vidas se considere una cuestión de Estado, dotando de los recursos necesarios todas las medidas destinadas a su erradicación. Del mismo modo, exigimos que en cualquier proceso de elaboración de políticas públicas destinadas a este fin se considere al movimiento feminista como un interlocutor imprescindible.

Salimos a la calle hoy, porque entendemos que la lucha por estas exigencias hay que darla desde las instituciones pero también a través de la movilización social. Gobierne quien Gobierne.

POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, FEMINISMO EN MOVIMIENTO

Colectivos firmantes:
FEDERACIÓN Provincial de AA.MM. “MARÍA LEJÁRRAGA”
FEDERACIÓN Comarcal de AA.MM. “VALLE DE LECRÍN”
FEDERACION Granadina “FEGRADI”
FEDERACIÓN Andaluza “FAECTA”
ACCION EN RED.
Agrupación de MUJERES PERIODISTAS de Granada
Asamblea de Mujeres “CLARA CAMPOAMOR” de La Zubia
Asamblea de Mujeres “MARIANA PINEDA” de Granada
Asociación de Mujeres Sordas “10 DE FEBRERO”
Asociación Andaluza de Matronas “MUJER Y SALUD”
Asociación de Hombres “AHIGE”
Asociación de Mujeres con discapacidad “LUNA”
Asociación “RUEDAS CON RITMO”
Asociación de Mujeres “ALHALBA”
Asociación de AMAS DE CASA “AL­ANDALUS”
Asociación de Mujeres ”ACTIVA”
Asociación de Mujeres “Bencilema” de Belicena
Asociación de Mujeres “BEMBE BATUCADA”
Asociación de Mujeres contra los malos tratos “ ARCO IRIS”
Asociación de Mujeres con discapacidad ” DIANA”
Asociación de Mujeres “13
ROSAS” de Armilla
Asociación de Mujeres “EL DUENDE” de Churriana de
la Vega
Asociación de Mujeres “EL PEINADOR DE LA REINA”
Asociación de Mujeres EMPLEADAS HOGAR
Asociación de Mujeres “AMECOOP”
Asociación de Mujeres “MARACENA POR LA IGUALDAD”
Asamblea de Mujeres “MARIANA PINEDA” de Maracena
Asociación de Mujeres “MERCEDES SALINAS” de Jun
Asociación de Mujeres “EL FUTURO” de Otura
Asociación de “MUJERES POLITÓLOGAS”
Asociación de “MUJERES PROGRESISTAS POR LA DIVERSIDAD”
Asociación de Mujeres “MUJER Y SOCIEDAD”
Asociación de Mujeres “LA TERRONA”
Asociación de Mujeres “PODER ALTERNATIVO” de La Zubia
Asociación de Mujeres “ZAIDÍN ACCIÓN”
Asociación de clínicas acreditadas para I.V.E.
Asociación de Mujeres Gitanas “ROMI”
Asociación de Mujeres “Bajo Albaycin”
Asociación de Mujeres “PISANDO FUERTE”
Asociación de Psicólogas Feministas
Asociación “SARAE”
CENTRO DE ESTUDIOS FEMINISTAS
COLECTIVO INDEPENDIENTE DE MUJERES
FORUM DE POLÍTICA FEMINISTA
LIGA GRANADINA DE EDUCACIÓN Y CULTURA POPULAR
COLECTIVO DE JURISTAS
GRUPO MOTOR DE LA CHANA
Asociación de Hombres ∙AHIGE”
Asociación “HOMBRES POR LA IGUALDAD”
UNIDAD DE IGUALDAD – U.G.R.
SINDICATO DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA
COMISIONES OBRERAS ­ CCOO­ Granada
UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES ­ UGT­ Granada
SURGENTE JÓVENES U.G.T­ Granada
IZQUIERDA UNIDA ­ IU­ Granada
PODEMOS – Area Feminismos­ Granada
C.S.I.F. ­ Granada
JUVENTUDES SOCIALISTAS­J.S.A. Granada
IZQUIERDA SOCIALISTA – P.S.O.E.
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL ­PSOE­ Granada
ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA DE GRANADA
C.G.T. Confederación General del Trabajo:
M.D.M. M.D.M. Movimiento Democrático de Mujeres
C.S.E. Coordinadora Sindical Estudiantil
I.Z.A.R. Izquierda Anticapitalista Revolucionaria
U.J,C.E. Unión de Juventudes Comunistas de España
E.L. En Lucha
PLATAFORMA ANDALUZA DE APOYO AL LOBBY EUROPEO DE MUJERES
PLATAFORMA MUJERES EN PLURAL
PLATAFORMA 25 DE NOVIEMBRE
MUESTRAN SU APOYO INSTITUCIONAL:
INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER de Granada
DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE GRANADA
UNIVERSIDAD DE GRANADA

MANIFIESTO CONCENTRACIÓN CONTRA EL MACHISMO 6F

CARTEL 6fEn los últimos días hemos presenciado como se ha difundido de manera viral a través de las redes sociales y los medios de comunicación una convocatoria fijada por un grupo ultramachista (según su propia definición) para este sábado día 6 de febrero. Al parecer, dicha cita convocada a nivel internacional en 165 ciudades, se iba a concretar en el Estado, en las ciudades de Granada y Barcelona. Gracias a la indignación social que han provocado algunas de las ideas preconizadas por este grupo (legalización de la violación, defensa de la superioridad del género masculino y del heteropatriarcado como sistema social, etc.) los convocantes han decidido finalmente cancelar la acción tal y como estaba propuesta, inicialmente, para pasar a trabajar de manera más clandestina. Sin embargo, esto no significa que renuncien a sus ideas abiertamente homófobas y sexistas, ni a su intención de organizarse.

En este caso, el contenido abiertamente machista no se le escapa a nadie. Pero nos parece importante no tratar este hecho como algo aislado, ni marginalizarlo diciendo que es cosa de cuatro locos. En primer lugar, porque muchas de las declaraciones de estos grupos no difieren tanto de discursos muy extendidos socialmente como son: el de las denuncias falsas en casos de violencia machista y el de responsabilizar a las mujeres en casos de agresiones sexuales, por citar solo dos ejemplos. Y en segundo lugar, porque la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos, que tolera formas más “sutiles” de violencia contra las mujeres como: el acoso sexual callejero, la discriminación laboral, la negación del derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos; una sociedadque nos obliga a soportar chistes y comentarios sexistas diarios, que nos impone unos roles de género y unos cánones de belleza, que utiliza nuestros cuerpos como estrategias de marketing, y que niega las identidades no heteronormativas, marginando y atacando a los colectivos LGTB, imponiéndonos un modelo de orientación e identidad sexual que no tiene en cuenta nuestros deseos ni nuestras necesidades…. Es una sociedad que genera un caldo de cultivo que permite la expresión de formas más explícitas de violencia, pues sabemos que los feminicidios son la punta del iceberg pero en la base encontramos esas formas tan invisibilizadas de la violencia hacia las mujeres. Por todo ello, insistimos en que es importante destacar que la lucha contra el machismo, la homofobia y la transfobia no es sólo condenar los feminicidios e indignarnos ante declaraciones como las realizadas por este tipo de grupos.

Del mismo modo, el sistema económico capitalista que se asienta sobre la división sexual del trabajo y por tanto perpetua de este modo la existencia de los roles de género, es también en gran medida responsable de las múltiples formas de violencias que sufrimos las personas que no encajamos en el perfil de hombre-blanco-heterosexual-de clase alta.

Por todo ello, insistimos en que es importante destacar que la lucha contra el machismo, no es sólo condenar los feminicidios o indignarnos ante declaraciones como las realizadas por grupos abiertamente machistas. Sino combatir el machismo en sus múltiples expresiones y reivindicar los feminismos todos los días del año. Aún así, consideramos ésta una buena oportunidad para que mucha gente que hasta ahora no había visto la necesidad de luchar contra el machismo, lo haga, así como una oportunidad también para tejer redes entre los colectivos feministas de nuestra ciudad, de manera que todas y todos podamos responder conjuntamente con contundencia ante cualquier tipo de agresión machista, para impedir que queden impunes, entre otras cosas declaraciones como las realizadas en el pasado tanto por el obispo como por el alcalde de nuestra ciudad.

El feminismo sale a la calle, porque es una cuestión que nos atañe a todos y todas, como lo hacemos también en muchas otras ocasiones, para gritar alto y claro que queremos a los machistas fuera de nuestras calles, pero también fuera de nuestras casas, de nuestro curro y de nuestras camas. Para demostrar que no tenemos miedo, que pensamos seguir saliendo a la calle, de día y de noche, acompañadas y solas. Porque el discurso del miedo no sólo no nos lleva a nada, sino que también conseguiría lo que los machistas quieren, que nos encerremos en casa, que renunciemos al espacio público. Porque nos quieren sumisas y pasivas, nos tendrán fuertes y organizadas.

¡BASTA DE MACHISMO!