25 de noviembre 2022

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

En España, desde 2003 se han registrado 1171 mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. Actualmente, una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja cada 6 días. Las denuncias por violencia machista han aumentado un 70,8% entre las adolescentes desde 2020. Se denuncia una violación cada 4 horas y 2 agresiones sexuales a la hora. Solo se denuncian el 11% de las violaciones. Entre los motivos más citados para no denunciar encontramos vergüenza, miedo a no ser creídas, miedo al agresor.

Enfrentamos violencias machistas en todas las dimensiones en las que la vida se desarrolla. Desde lo más cercano e íntimo (esos lugares en los que “existimos”); la casa, los cuidados, la distribución desigual del placer; a lo más lejano y “público” (esos lugares a los que a veces “vamos”); los juzgados, las alianzas financieras internacionales, las guerras interestatales. Entre lo “uno” y lo “otro” hay una multitud de violencias machistas que no cesan; escuelas, redes sociales, instancias médicas, los centros de trabajo, la calle, el ocio, los desahucios, el diseño de las ciudades. En todas las esferas sociales aparecen las vidas de las mujeres subordinadas a la ganancia y privilegio de las vidas dominantes.

Salimos a la calle para señalar estas violencias, identificarlas, reconocerlas y entonces ser capaces, colectivamente, de transformar las dinámicas que las hacen posible. Pero no se trata solo de querer eliminar las violencias que nos oprimen, sino de entender que esto implica transformar el sistema en el que vivimos, porque una cosa no es posible sin la otra: el sistema necesita las violencias y las violencias posibilitan la reproducción de este sistema.

Hay unos cuerpos cuya cotidianidad está marcada por el tránsito constante por los lugares de más violencia: las mujeres migrantes, las racializadas, las trans, las presas. La violencia específica que las políticas de fronteras ejercen sobre las mujeres y disidencias sexo/género es posible porque en su base encontramos la lógica jerárquica y patriarcal que construye a algunas vidas/pueblos/etnias/naciones como más valiosas que otras. Entendemos así que los sistemas de dominación están imbricados/superpuestos los unos a los otros.

Las cárceles en sí mismas no se pueden entender sin un modo de pensamiento que prioriza el castigo a la justicia y la reparación, que construye el binarismo víctima/verdugo a semejanza del binarismo sexual, que no busca generar agentes sino siervas.

Nos duele la aceptación de las políticas de muerte y el interés económico creciente que despoja de humanidad a quienes tratan de cruzar las múltiples líneas que nos separan de una “otredad” construida para el beneficio de unos pocos; y nos recordamos que las fronteras no terminan en el mar ni en las vallas, que en este territorio viven cientos de miles de personas en situación de No Derecho a consecuencia de una Ley de Extranjería racista e injusta, en la “Europa de los Derechos Humanos”. El movimiento #RegularizacionYA continúa recogiendo firmas para una regularización extraordinaria y sin condiciones de estas personas en España, el apoyo de todas las personas mayores de 18 años y con DNI español es imprescindible y urgente, así como la movilización de todes, más allá de las firmas, para construir una sociedad digna.

Nos parece fundamental denunciar la negación sistemática de las identidades de nuestras compañeras trans como una violencia machista. Es por esto que este 25N exigimos la aprobación de la Ley Trans y LGTBI, el derecho a la autodeterminación y su reconocimiento para poner fin a violencias tan sangrantes como la falta de acceso a unas condiciones dignas de trabajo.

Mujeres en distintas sociedades siguen enfrentando las opresiones que las afectan: la revolución del velo en Irán, la lucha de nuevo por el derecho al aborto en EE.UU, las luchas de nuestras compañeras en Afganistan, Kurdistán, la República Árabe Saharaui Democráctica, etc. Atravesadas por los intereses del Norte Global y ninguneadas por la “sociedad internacional”. Denunciamos que el extractivismo occidental, los conflictos y guerras que provocan y  sus consecuencias son una forma de violencia. La lucha contra el capitalismo y neoliberalismo requiere la construcción de vínculos y alianzas para abordar una intersección de sistemas que violentan a las mujeres en todas las sociedades, lo cual evidencia la necesidad de tener un claro posicionamiento antirracista y anticolonial en nuestras prácticas feministas y seguir reclamando que ninguna mujer será libre mientras siga habiendo mujeres sometidas.

Entendemos que como parte de los engranajes podemos ser al mismo tiempo oprimides y opresores. Y por tanto también es necesario señalar, identificar, y reconocer las violencias entre nosotras. Por eso pensamos que son fundamentales los espacios de encuentro y reflexión, feministas, plurales, de acción e incidencia. Que frente a la violencia es imprescindible construir vínculos para defendernos, contenernos, encontrarnos, compartir, cuidarnos. Que es desde este andar y aprendizaje colectivo en constante movimiento y fluctuación, que podemos conseguir transformarnos a nosotras para poder transformar las cosas.

Este año conmemoramos el 25 aniversario de la denuncia pública de maltrato que hiciera la granadina Ana Orantes, por lo que fue cruelmente asesinada y que supuso un antes y un después en la lucha contra la violencia de género y cuya genealogía es fundamental reconocer para seguir gritando alto y claro que:

¡SI TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!

Por lo que seguimos,

CONSTRUYENDO VÍNCULOS Y CUIDADOS CONTRA EL HETEROPATRIARCADO

Desde el movimiento #RegularizacionYA, impulsado por colectivas y activistas migrantes, se siguen recogiendo firmas para una regularización extraordinaria y sin condiciones de personas en situación administrativa irregular.

Hay una mesa de firmas al final de la mani, en el Paseo del Salón.

Si no lo has hecho todavía, acércate a firmar.

El apoyo de todas las personas mayores de 18 años y con DNI español

es imprescindible y urgente.

MANIFIESTO 8 DE MARZO 2022

En el contexto de una ofensiva bélica que amenaza con extenderse, este 8 de marzo salimos a la calle para denunciar un sistema capitalista, patriarcal y neocolonial que precariza y enferma la vida y los cuerpos de las mujeres. Consecuencia de un modelo económico productivista que busca el enriquecimiento de unos pocos a costa del deterioro de la vida de la mayoría de las personas, de la naturaleza y de la Tierra, este sistema es responsable de la precarización del empleo que afecta a tantas mujeres, del abandono de los servicios públicos que nos afecta como usuarias, trabajadoras y cuidadoras. Es responsable de la desvalorización de los trabajos de cuidados que están en el fundamento mismo de toda la organización social y que se sostienen sobre la explotación de los cuerpos de las mujeres tanto para labores productivas como reproductivas. Es responsable de la confiscación de derechos que se ejerce sobre las mujeres que migran en busca de una vida mejor. Es responsable también de la estigmatización y vulneración de la vida de las que tienen cuerpos, identidades u orientación sexual o de género que no se conforman a los mandatos binarios de la cultura patriarcal. Por ello y con urgencia, ante los retrocesos que anuncian los discursos y las alianzas políticas con la extrema derecha, reclamamos

DERECHOS PARA TODAS, TODES, TODAS.

Si bien reconocemos los avances de la reforma laboral, consideramos que es sólo un primer paso y que hay que seguir en la lucha por la recuperación de los derechos arrebatados. Resumimos la situación laboral de las mujeres con algunos datos. Representamos el 75% de la contratación a tiempo parcial. En el sector público, la temporalidad alcanza el 32’4%. Además de la brecha salarial del 24%, la temporalidad profundiza las brechas de cotización y protección por desempleo y pensiones. En Granada el 59% de las mujeres asalariadas cobran el Salario Mínimo Interprofesional o por debajo de él. Acusamos el sesgo de género que afecta la catalogación de las profesiones consideradas como penosas, tóxicas o peligrosas que no tienen en cuenta grupos profesionales feminizados como las camareras de piso, igualmente muy expuestas a tareas penosas y productos tóxicos, sesgo que obstaculiza su jubilación anticipada. Condenamos las actuaciones de las Mutuas de Trabajo en su propio beneficio, vulnerando el derecho de las trabajadoras al denegar las suspensiones de contrato por riesgo en el embarazo y lactancia natural. En Granada, finalmente, queremos denunciar la externalización de las tareas de limpieza de la Universidad, que sin duda alguna abocará a las trabajadoras a unas peores condiciones de trabajo.

Estas situaciones nos empobrecen y enferman. Por ello exigimos:

  • El reforzamiento de las inspecciones de trabajo en los sectores precarizados y vigilancia de la legislación de los planes de igualdad de las empresas
  • La consolidación de los derechos de las trabajadoras que este sistema fragiliza en beneficio de la empresa.
  • El fortalecimiento de medidas contra la externalización y subrogación de servicios que empeoran las condiciones de trabajo en detrimento de los propios servicios

Por otro lado, el abandono continuado, por parte del Estado, de los servicios públicos se ha traducido en recortes en los servicios sociales, de salud, dependencia o conciliación. Esto está teniendo duras consecuencias sobre la vida de muchas personas dependientes y de las mujeres, quienes asumimos en gran medida las tareas domésticas y de cuidados de los entornos familiares. En Andalucía, es máximo el deterioro de los servicios públicos provocado por los gobernantes de la Junta de Andalucía y sus socios de la ultraderecha en favor de los seguros privados. Sirva como ejemplo los 8 000 despidos de personal sanitario.

Por ello exigimos:

  • El fortalecimiento de los servicios públicos, dotándoles de personal y recursos suficientes.
  • El desarrollo de un sistema público de cuidados con atención especial a la infancia, personas con diversidad funcional, dependientes y mayores.
  • La municipalización de servicios de ayuda a domicilio.

Por otra parte, el expolio de recursos, la dependencia y las políticas neocoloniales que ejercen algunos países occidentales sobre el resto del mundo está llevando a toda una clase invisibilizada de mujeres de otros países y continentes a cruzar fronteras en busca de una vida mejor. Muchas dejan atrás el cuidado de sus propias familias en manos de otras mujeres, y se vuelven aquí esenciales para responder a esas necesidades de cuidados que la administración no asume. Sin embargo, se encuentran en su gran mayoría en los márgenes de la condición de ciudadanía, enfrentando una clandestinidad que favorece su explotación hasta los límites de la esclavitud. Así mismo son escandalosas las condiciones de trabajo y de acogida que padecen las trabajadoras que se contratan en origen, la gran mayoría en Marruecos, para la recolección de los frutos rojos, temporeras de la fresa, alojadas en infraviviendas y tratadas a menudo de forma inhumana. Ninguna seremos libre mientras haya mujeres sometidas.

Por ello exigimos:

  • La derogación de la Ley de Extranjería y la regularización ya de las personas migrantes en situación administrativa no regularizada.
  • La ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo que equipara los derechos de las trabajadoras del hogar y de los cuidados con los del resto de trabajadoras

En el clima de involución social, de agresiones, vejaciones y humillaciones que provocan los discursos de odio de la extrema derecha hacia las personas trans y no binarias denunciamos las dilaciones utilizadas por el Consejo General del Poder judicial para emitir su dictamen sobre el proyecto de Ley trans y, con eso, demorar el proceso que ha de llevar dicha Ley al parlamento.

Por ello exigimos:

  • La mayor celeridad en la tramitación de esa Ley para que puedan quedar amparados y garantizados sus derechos inalienables de autodeterminación, en un contexto en el que es más que nunca necesario.

Finalmente, desde la Asamblea Feminista Unitaria nos posicionamos firmemente contra la invasión de Ucrania por Rusia y exigimos que cesen inmediatamente los ataques contra la población civil. De la misma forma que nos pronunciamos contra el despliegue militar que ha llevado a cabo la OTAN en los países colindantes y exigimos una solución pacífica a través de la vía diplomática. Las guerras nos acarrean pérdidas humanas devastadoras, situaciones de aumento de violencia sexual, crisis económicas… Ya sabemos por experiencia que las crisis del capitalismo, como la crisis financiera del 2008, las resuelven con medidas deflacionistas, que producen pérdida de empleo, reducción de salarios, y desmantelamiento del tejido social, repercutiendo negativamente en la clase trabajadora en general y en las mujeres en particular, llevándonos a un mayor empobrecimiento. Por eso decimos alto y claro, a los gobernantes que juegan sin escrúpulos a repartirse el mundo:

¡NO A LA GUERRA! ¡VUESTRAS GUERRAS, NUESTRXS MUERTXS!

¡NI RUSIA, NI OTAN, LAS GUERRAS LAS PAGAMOS SIEMPRE NOSOTRXS!

La precariedad y las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, en diferentes formas e intensidades, solo se pueden combatir si nos seguimos autoorganizando para construir una red de cuidados y desarrollar la lucha colectiva que transforme esta realidad. Si algo nos ha demostrado el movimiento feminista en los últimos años es que uniendo nuestras fuerzas podemos lograr victorias que nos permiten mejorar nuestras vidas. Pero unidad no puede significar en ningún caso uniformidad. No puede suponer invisibilizar, silenciar o relegar a un segundo lugar las voces y reivindicaciones legítimas de las mujeres que sufrimos múltiples opresiones, más vulneradas en nuestros derechos: precarias, LGTBIQ+, racializadas, migrantes y discas. La unidad sólo puede construirse a partir del reconocimiento de la diversidad que nos caracteriza desde siempre y de la inclusión de todas las mujeres que sufrimos las consecuencias del sistema en el que vivimos. En nuestra pluralidad es donde encontramos las herramientas para romper con las jerarquías entre nosotras, resistir a las narrativas que nos oprimen a todas y poder imaginar y construir juntas nuevos mundos posibles. Por eso hoy gritamos,

¡DERECHOS PARA TODAS, TODES, TODAS!

Comunicado 7 de Febrero de 2022

El pasado 24 de noviembre, como muchos otros años, se convocó una manifestación nocturna con motivo del día Internacional de Lucha contra las Violencias Machistas. El ánimo de esta manifestación era señalar las violencias hacia las mujeres que se producen y se reproducen en los espacios nocturnos y de ocio.

Acostumbradas a este tipo de acciones nos vimos sorprendidas por la actitud de la Policía Local de Granada, que de manera insistente e injustificada pidió los datos personales y documentación a las compañeras de la organización que se disponían para la salida de la manifestación y que habían hecho la comunicación pertinente.

Si bien lo ocurrido está amparado en la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza), esta situación no se había producido en años de convocatorias de acciones de calle, en las que siempre se ha mantenido una relación cordial con las fuerzas y cuerpos de seguridad que hacen presencia.

Consideramos lo sucedido como significativo porque señala un cambio de comportamiento que nos pone en alerta. Nos pone en alerta en nuestra ciudad, en nuestros espacios, en nuestros actos de reivindicación y lucha en la calle, los que hasta el momento habíamos sentido como propios y garantizados incluso pese al aparato burocrático bajo el que se ha de operar.

Nos recuerda que hay quienes van activamente en contra de nuestra libertad. Nos reafirma en la necesidad de ocupar los espacios públicos para defender y exigir nuestros derechos, en la necesidad de no desistir y de organizarnos para poner el cuerpo juntas ante quienes nos quieren calladitas y guardadas. Organizarnos para resistir y transformar, más allá de los actos puntuales y visibles, más allá de las redes sociales y las fechas señaladas.

El 24 de noviembre chispeaba y hacía frío, era un miércoles por la noche. La manifestación con la que atravesamos Pedro Antonio y terminamos en Plaza Einstein, no tuvo una afluencia masiva. Fue un acto que transcurrió pacíficamente. Sin embargo se consideró previsible la comisión de un delito, siendo esta la justificación de la Ley para requerir arbitrariamente los datos personales y/o la documentación de las participantes.

Esta comunicación tardía, de algo que se había quedado entre nosotras, pretende dejar constancia sobre un hecho que puede parecer anecdótico, que no tuvo trascendencia ni implicaciones, pero que delata el sistema que nos oprime y que nos reprime cuando lo denunciamos.

Por eso nos sumamos el domingo 13 de febrero a la concentración para defender nuestros derechos y libertades ante las próximas discusiones sobre el articulado de la Ley Mordaza. A las 12hs frente a la Subdelegación de Gobierno.

¡Nos vemos en la calle!

25 de noviembre 2021

Día Internacional por la Eliminación

de la Violencia Machista

Asamblea Feminista Unitaria de Granada

Hablar de violencia contra las mujeres implica necesariamente recordar a las 37 mujeres (cifra oficial) que han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas desde que existen estas estadísticas, pero también hablar de la desigualdad estructural que nos condena a una existencia plagada de situaciones que nos violentan, que perpetúan la desigualdad que sufrimos. Y es que es imposible acabar con los feminicidios sin cuestionar todas y cada una de las desigualdades que azotan nuestras vidas.

La pandemia por la COVID 19 agudizó todavía más las brechas que agrietan nuestra sociedad. Brechas producidas por un sistema que se sostiene en la precariedad y la explotación de nuestros cuerpos y territorios. Durante los peores momentos fuimos testigos de las desigualdades brutales sobre las que funciona nuestro mundo y que se cebaron especialmente, como en todos los momentos de crisis, con las personas más vulnerabilizadas de esta sociedad, como somos las mujeres, las disidencias de género y las personas migrantes.  

Ahora parece que la pandemia ha pasado a un segundo plano, pero la crisis socioeconómica persiste, más allá de la “cura” para un virus que es consecuencia de un daño medioambiental irreparable; del enriquecimiento de unos pocos a costa de la salud del resto, y de la inyección de flujos de capitales y “ayudas” que no hacen sino maquillar el rostro del hambre y de la pobreza con las que convivimos de manera cotidiana.

A día de hoy, aquí y ahora, trás el espejismo de las masas de turistas y estudiantes que vuelven a la ciudad (como si el tiempo no hubiera pasado), las brechas se acentúan en distintas direcciones y profundidades, acompañadas por un discurso de odio y de miedo a las diferencias cada vez más descarado. Un discurso simplón que es necesario denunciar porque está impregnando barrios, movimientos e instituciones.

En este contexto, un año más, salimos a las calles de Granada para luchar contra las violencias machistas a las que tenemos que hacer frente cada día y que se producen en todos los ámbitos de nuestras vidas. En el año 2021, 37 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, (ascendiendo a cerca de 70 los feminicidios, si consideramos también los asesinatos de mujeres que se produjeron en otros contextos), 1601 han sido violadas (25% más que el año anterior), y las denuncias por violencia de género han aumentado en un 18%. Cifras que por sí mismas simplifican y convierten en estadísticas una realidad durísima y compleja, que esconde múltiples dimensiones de la violencia heteropatriarcal que siguen siendo invisibilizadas. 

En efecto, más allá de estas cifras, otros tipos de violencia siguen perpetuándose. Como la violencia sexual, obstétrica, laboral, las dificultades en el acceso al aborto, el acoso sexual o la violencia institucional, que a través de artilugios como el falso Síndrome de Alienación Parental está haciendo que muchas madres sean perseguidas y castigadas por defender para sus hijxs una vida libre de violencias. En el contexto nacional e internacional actual, la ofensiva neofascista y el integrismo alimentan discursos de odio, contra el feminismo y contra las disidencias sexuales y de género, que están generando numerosos retrocesos en los derechos de las mujeres, como el derecho al aborto, así como agresiones homotransfóbicas.

Contra la respuesta punitiva

Históricamente las mujeres y otras identidades subalternas sólo somos consideradas como sujetos políticos cuando se nos designa como víctimas. La denuncia se convierte así en el único camino a seguir para ser sujetas dignas de protección, pero también nos obliga a comportarnos como “buenas» víctimas. La denuncia penal es un mecanismo que produce un efecto doble. Por un lado, se impone a las mujeres el modelo de la buena víctima (revictimización, moralización) y se excluye, invisibiliza o estigmatiza a quienes no encajan con la imagen de la buena víctima. Por otro, se oculta las raíces de la violencia machista y sus causas estructurales; pues la presenta como si estuviera hecha de casos individuales, fragmentados, anómalos, con responsables únicos. El agresor es representado como un “monstruo”, borrándose así las causas estructurales que generan los problemas sociales. Además, el recurso automático y acrítico al derecho penal y sancionador podría suponer la legitimación de la violencia institucional contra todas aquellas personas que aparecen como peligrosas e indeseables (lo estamos viendo en muchas partes del mundo).

Desear ser protegida de la violencia no significa desear que el agresor se pudra en la cárcel. Desear ser protegida puede significar, al contrario, desear tener redes (económicas, laborales, afectivas) de seguridad. Las mujeres no somos sólo cuerpos precarios y víctimas; formamos desde nuestra vulnerabilidad formas cotidianas de subsistencia y resistencia colectiva. Asimismo, es ineficaz seguir insistiendo en que las mujeres denuncien, responsabilizándolas de no escapar de las relaciones violentas, cuando al mismo tiempo las administraciones siguen siendo incapaces de garantizar unas mínimas condiciones de seguridad laboral, económica, social y vital para la mayoría. 

Por lo tanto, frente a la victimización de las mujeres y la individualización de las culpas, trabajemos por el compromiso colectivo de combatir las estructuras de opresión.

Mercado Laboral

La pandemia ha evidenciado las condiciones de extrema precariedad en las que las mujeres se emplean en el mercado laboral. Los sectores ocupados por mujeres, como el trabajo doméstico, la ayuda a domicilio, la atención en residencias y sociosanitaria o la limpieza, siguen siendo los que concentran los salarios más bajos y las mayores tasas de inestabilidad y precariedad laboral. Además, la degradación y privatización de los servicios públicos como la sanidad, la educación o la dependencia sigue profundizándose. Y esto tiene un efecto perverso sobre las vidas de las mujeres, como trabajadoras de dichos servicios que pierden derechos, y como cuidadoras, al tener que ocuparse del trabajo de cuidados de menores, personas enfermas y/o dependientes a las que no cuida la administración. Sin ir más lejos, en Granada estamos asistiendo en los últimos meses al intento del equipo de gobierno de la Universidad de privatizar por completo el servicio de limpieza, lo que sin duda supondrá la precarización total de un servicio que hasta el momento era uno de los pocos nichos de empleo estable para muchas mujeres de la ciudad. 

A las dificultades que se encuentran las mujeres para asegurar la propia supervivencia por medio del empleo, se suman unas facturas de la luz imposibles por la especulación descontrolada de las grandes empresas que controlan el mercado eléctrico y el encarecimiento de los alquileres que hacen prácticamente imposible el acceso a una vivienda digna. No poder acceder a los mínimos vitales también es violencia. 

Por ello, este 25 de noviembre, 

A LAS INSTITUCIONES LES EXIGIMOS:

– Derogar completamente las dos reformas laborales

– Derogar inmediatamente la Ley de extranjería

– Ratificar inmediatamente el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo

– Poner en marcha un servicio público de cuidados

-Derogar la ley mordaza y las partes de la ordenanza cívica de Granada que reprimen la protesta, los derechos de reunión y manifestación, el uso público de la calle, y que persiguen a las trabajadoras sexuales.

– Eliminar la prisión permanente revisable en el Código Penal

– Implementar con dotación suficiente las medidas del Plan Nacional de Violencia de Género, así como las medidas del Pacto de Estado.

– Desarrollar Planes nacionales y locales de sensibilización y prevención de la violencia machista. Que sean planes comunitarios e interseccionales, que interpelen especialmente al agresor y a la masculinidad tóxica como mandato social y que promuevan la capacidad de actuar de las mujeres y la autodefensa.

– Garantizar una educación sexual y afectiva en el sistema educativo

– Eliminar los contenidos y las prácticas machistas en colegios, institutos, universidades y lugares de trabajo.

– Garantizar derechos sexuales y reproductivos para todas

– Garantizar la libre expresión de género de todas 

– Garantizar la formación y selección del personal institucional en base a criterios de sensibilización y compromiso para erradicar la violencia contra las mujeres

­- Garantizar y promover que los espacios públicos, digitales, nocturnos y festivos sean seguros para las mujeres.

– Condicionar los fondos “Next Generation” que puedan recibir las empresas a que éstas lleven a cabo de manera efectiva prácticas de justicia feminista (discriminación, acoso, presencia equilibrada, adaptar las tomas de decisiones a las tareas de cuidado)

NOSOTRAS CONSTRUIMOS

-Tejidos de solidaridad entre mujeres diversas.

-Tejidos de escucha que acogen los relatos de verdad de las mujeres.

-Tejidos de compromiso en la lucha por liberar los espacios de las violencias machistas.

-Tejidos de rebeldías ante cualquier situación de injusticia contra lxs vulnerabilizadxs.

-Tejidos de apoyo mutuo para construir la supervivencia cotidiana.

-Tejidos que nos devuelven las voces de nuestras ancestras: madres, abuelas, tías, amigas, maestras, cuya memoria nos acompaña hoy.

-Tejidos múltiples para enfrentar lo urgente y construir utopías.

Frente a este recrudecimiento enmascarado de las violencias del heteropatriarcado, el racismo, y el capital, se hace necesario rescatar los aprendizajes que nos sostuvieron durante la pandemia. No nos quedemos en la retórica, construyamos y cuidemos los vínculos que son nuestra trinchera para resistir ante este nuevo embate neoliberal.

Es en nuestras comunidades, en los barrios, en el curro, en la uni, en la cola del super, en el centro de salud, entre vecinas y vecinos, entre amigas, en casa y en la calle, es en lo cotidiano dónde se dirime la lucha por la dignidad de todas las personas…y es desde ahí y desde la movilización social – como motor de cambio para conquistar políticas más justas e igualitarias – desde dónde podemos resistir y transformar la realidad que nos aplasta.

Por eso este 25 de noviembre salimos a la calle juntas una vez más, y las que hagan falta.

Frente a su odio, violencias y precariedad: feminismos, vínculos y solidaridad.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte».

La historia de LAS HERMANAS MIRABAL.

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron tres hermanas dominicanas que dedicaron su juventud a tejer resistencias y rebeldías contra la dictadura de Rafael Trujillo, quien estuvo al mando de República Dominicana por más de 30 años y es considerado uno de los dictadores más implacables y crueles  de América Latina. Sus tres décadas de régimen, que contaron con el apoyo de los Estados Unidos, se caracterizaron por la violenta represión a toda oposición,  reflejada en miles de asesinatos, desapariciones, torturas, persecuciones, violaciones, exilio y diversos crímenes de lesa humanidad[1].

Una rebeldía que ofendió profundamente al dictador fue la negativa de Minerva a la intimidad que Trujillo solicitó después de conocerla en uno de los bailes que organizaba para reclutar y violar a mujeres jóvenes. Después de este evento, Minerva y sus padres fueron detenidos y torturados por primera vez bajo acusaciones de comunismo y la presión para que Minerva escribiera una carta mostrando su arrepentimiento al dictador a lo que ella se negó de nuevo. A lo largo del tiempo Minerva entró y salió varias veces de la cárcel, se licenció en derecho (aunque Trujillo le impidió ejercer expresamente)  y se casó con un compañero de la facultad y de la resistencia. Sus hermanas Patria y María Teresa también se casaron con otros compañeros de la lucha contra la dictadura. Después de una de sus detenciones, sus parejas Manuel Tavárez y Leandro Guzmán quedaron presos en la fortaleza de Salcedo, a donde ellas iban a verlos una vez a la semana desde Conuco. En este contexto,  Trujillo encargó al  Servicio de Inteligencia Militar el asesinato de las hermanas Mirabal.

El 25 de noviembre de 1960, después de la visita habitual a sus compañeros presos, fueron detenidas, secuestras y asesinadas, junto a su chófer, por miembros del SIM.  “Fue así entonces que durante varios minutos unos quejidos y alaridos que no pudieron escucharse fuera de la estructura de la vivienda construida de adobe y forradas de caoba fueron emitidos, y con la respiración entrecortada, los sicarios dieron por teminada su labor de exterminio. Los cuerpos de las mujeres y el hombre ya no hacían ningún movimiento convulsivo, las apalearon hasta morir para luego introducir los cuerpos en el coche y simular un accidente de tráfico. El sargento de la Rosa se dirigió entonces al aposento donde estaba Peña Rivera y le dijo: «Señor, misión cumplida«[2].

La indignación social ante el asesinato de las hermanas Mirabal, el apoyo a su figura y sus ideales, se considera como el punto de inflexión a partir del que se produce el declive del régimen de Trujillo que culmina finalmente asesinato del dictador el 30 de mayo de 1961.

En 1981, se celebra en Bogotá el  Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe y se decide señalar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, en memoria de las hermanas Mirabal.  El 17 de diciembre de 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó elcomo el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

¿Por qué queremos recordar este año la historia de las hermanas Mirabal?

Esto no significa sacralizar la  acción de la ONU ni los días oficiales. Por un lado, somos muy críticas con cómo la agencias internacionales son utilizadas por los grandes poderes económicos y políticos para perseguir sus agendas, con la domesticación del feminismo por las mismas y el uso retórico de  nuestros términos para perseguir objetivos neocoloniales; de otro lado, abogamos por prácticas feministas continuas y cotidianas que multipliquen rebeliones todos los días. No obstante, somos también conscientes de la importancia que los días de lucha internacional tienen para construir sinergias, alianzas, dinamizar movimientos. Conscientes de la importancia de los ritos, lo símbolos y la memoria para construir potencia política. Recordar hoy de las hermanas Mirabal nos permite reconstruir varios hilos. Construimos genealogía para tejer complicidades con otros territorios y otros momentos históricos.

La importancia de la memoria para no perder el sentido.

Tener activa la memoria sirve para recuperar los saberes y prácticas las mujeres y cuerpos disidentes que estaban antes que nosotras. Saber lo que hicieron y dijeron. Tener activa la memoria sirve para no sentirnos solas. Para resistir el despellejamiento continuo que pretende eliminar nuestras huellas. Para construir “ejércitos de brazos”. Para “voler y ser millones”.

El vínculo entre la violencia machista y la violencia del estado.

La lucha feminista es también la lucha por ensanchar el concepto de “violencia machista”. Es violencia machista la física pero también la psicológica. La que es susceptible de ser ejercida por cualquier medio. La que se ejerce contra sujetos diversos. La que articula situaciones personales pero también la que articula regímenes políticos y económicos. La historia de las hermanas mirabal no sirve para reflexionar sobre cómo cuanto más represor el régimen de gobierno de un país es, más violencia contra las mujeres despliega. Nos permite pensar también sobre las personas,  cuanto más crueles contra la disidencia política más violentos también contra las mujeres.

Mucho más que víctimas. Centro de gravedad de la lucha contra la dictadura y los avances democráticos.

Esta historia nos sirve para desafiar al sistema que nos quiere cómo víctimas y no cómo sujetos fundamentales de la acción política. A pesar del incesante esfuerzo por encerrarnos en nuestro mandato de género y la violencias específicas que enfrentamos, las mujeres y demás disidentes de género estamos casi siempre en el centro de la lucha por la transformación y emancipación social.


[1]      https://www.telesurtv.net/news/rafael-trujillo-republica-dominicana-dictadura-victimas-20180529-0046.html

[2]      https://www.ecured.cu/Hermanas_Mirabal

26 de junio de 2021

Día del Orgullo LGTBIQA+

Hoy, sábado 26 de junio de 2021, día del Orgullo LGTBIQA+ amanecemos con la noticia de que ha aparecido una pancarta en Granada en contra de la Ley Trans. Y nos entristece. Pero además nos enteramos de que esa pancarta va acompañada de una nota de prensa firmada cómo «Movimiento Feminista», y a nuestra tristeza se une el enfado.

Llevamos años construyendo un feminismo fuerte, plural y diverso en Granada junto con otras muchas compañeras (no sin esfuerzo). Sabemos que hay debates contradictorios que muchas veces se magnifican en un contexto de polarización como el que estamos viviendo. Defendemos que cada quien se sienta libre de expresar sus posiciones, pero no podemos compartir que se utilice un movimiento para legitimar una posición que no todas compartimos. Nosotras también somos parte del movimiento feminista y nos vemos obligadas a decir alto y claro que estamos a favor de la lucha por los derechos de las personas trans.

Como feministas denunciamos las actitudes transexcluyentes que subyacen a afirmaciones como: “el sujeto del feminismo son las mujeres” y la violencia que supone negar derechos a las personas trans. Este debate no es nuevo, pero parece haber emergido con fuerza en los últimos tiempos. Denunciamos el discurso que desde una posición de privilegio se pretende imponer como único discurso feminista legítimo y se autoproclama como la voz autorizada. Un discurso destructivo, excluyente y agresivo que usa de chivo expiatorio a un colectivo todavía más oprimido por el patriarcado y sus normas binarias en una supuesta defensa de los propios intereses de las mujeres.

Parece pues pertinente recordar la célebre frase de Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo” así como insistir en que las mujeres somos diversas. Pues además del género otros muchos ejes de opresión nos atraviesan y condicionan nuestra forma de ser y estar en el mundo, y por supuesto nuestras demandas y reivindicaciones. De ahí la necesidad de hablar de feminismos en plural.

Creemos con honestidad que las posiciones tránsfobas son minoritarias en el movimiento feminista actual. Pero quienes las sostienen hacen mucho ruido. Como dice la activista Diana Cardo, “son pocas, muy escandalosas y en posiciones de poder”. En lugar de sentirnos amenazadas por quienes luchan por tener espacio y voz propia, deberíamos empezar a reflexionar sobre la posición de privilegio que en ocasiones podemos ostentar con respecto a otras de nuestras compañeras. Porque sólo así, podremos construir un movimiento feminista en el que quepamos todas.

Porque sin trans, no es feminismo

¡TRABAJADORAS DEL MUNDO: UNÍOS!

1º DE MAYO 2021

Como cada 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajo, desde la ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA de Granada, nos unimos al resto de trabajadoras y trabajadores en este día de lucha y reivindicación para denunciar la situación de pobreza y precariedad laboral que afecta a la clase trabajadora en general y que se ceba especialmente con las mujeres y los grupos sociales que el sistema hace más vulnerables. Una situación que ha sido agravada de manera brutal y angustiosa por la crisis económica que ha supuesto la situación de pandemia. 

Mientras protege bancos y grandes empresas, este sistema acelera la precarización del empleo y el desmantelamiento continuado de los servicios públicos y dificulta en extremo la vida de amplios sectores de la población. Lo que nos afecta a nosotras, las mujeres, triplemente: como trabajadoras con condiciones precarias (la mayor parte de contratos temporales y a tiempo parcial son desempeñados por mujeres), como empleadas de los servicios públicos (altamente feminizados) y como principales usuarias de los mismos, dado que sobre nosotras sigue recayendo mayoritariamente el trabajo de cuidados (tanto el que el Estado deja de asumir en momentos de crisis como aquel del que nunca se responsabilizó), un trabajo reproductivo que mientras recae en las espaldas de las mujeres sale gratis a un sistema capitalista que necesita indispensablemente de él para su supervivencia.

En primera línea de este deterioro de las condiciones de vida, están todas aquellas mujeres cuya situación administrativa el Estado se niega a regularizar y que tienen que asumir empleos poco valorados socialmente, mal remunerados y  con escasos derechos laborales reconocidos, como son todos los relacionados con los trabajos de cuidados (empleo del hogar, ayuda a la dependencia, camareras de pisos) u otros que la población autóctona a menudo rechaza por la indigencia de sus salarios (trabajo temporal en el campo, hostelería, etc.). 

En este sentido este 1º de Mayo EXIGIMOS:

Servicios Públicos y de Calidad, esta pandemia ha evidenciado que hay que blindar una Sanidad Pública y Universal y la Educación frente al lucro privado, el Estado debe ser garante de los derechos universales y constitucionales de la ciudadanía. Así como de los Servicios Sociales, Educación, Dependencia, etc, fundamentales para la reconstrucción de una sociedad justa.

► Una transformación del modelo productivo que supere el sesgo de Género, que provoca que cuanto más feminizada esta una profesión más desprestigiada y peor remunerada se encuentra. Un modelo que invierta de forma igualitaria en todos los sectores para conseguir la Igualdad Efectiva.

► Una Renta Básica Universal, que garantice el derecho a la vida digna de todas las personas, en especial a las excluidas del mercado, muchas de las cuales trabajan en la Economía Sumergida.

► Una Reforma fiscal en clave progresiva que grave a los que más tienen, y combatir el fraude fiscal para que los esfuerzos de gasto público necesarios para afrontar la crisis económica y social no recaiga, de nuevo, sobre las clases trabajadoras y los colectivos más vulnerables.

► La Regularización ya de las personas migrantes, porque ninguna persona es ilegal. El estado y la sociedad española han de responder ante la desprotección absoluta de cientos de miles de personas provocada por la Ley de Extranjería y una burocracia injusta, diseñada con salvoconductos que solo son superados por aquellas personas con más recursos, y que utiliza al resto para su beneficio y el enriquecimiento de la economía de mercado. Papeles para todxs, no solo ante la crisis sanitaria y no solo con un fin utilitarista, sino porque las personas migrantes han sido, son y serán siempre parte de la sociedad y han de garantizarse sus derechos en igualdad de condiciones.

► Un nuevo marco de relaciones laborales que implique la derogación de las dos últimas reformas laborales y la garantía de unas condiciones justas y dignas para la clase trabajadora y de forma específica, para las mujeres en los sectores más precarizados: Subida del SMI, Medidas contra la brecha salarial y de pensiones, Medidas contra la Subcontratación, Ratificación del Convenio 189, Reforzamiento de la Inspección de trabajo, Vigilancia de Planes de Igualdad en las empresas.

► Un Plan de Reconstrucción y de Recuperación del Empleo elaborado desde la Perspectiva de Género y que sea respetuoso con el planeta, reivindicamos un empleo estable y de calidad que, superando la precariedad, tenga en cuenta las necesidades de todas y de todos.

► Redefinir un Nuevo Modelo Económico y Social que no anteponga el beneficio de los mercados, que no se arrodille ante los bancos y las grandes patronales, sino que priorice a las personas y el respeto por el planeta; en definitiva, un modelo desde la Justicia de Género, que ponga la vida en el centro.

Además, este año nos gustaría invitar a la reflexión a los movimientos sociales granaínos y especialmente a las organizaciones sindicales. Al contexto de precariedad que hemos descrito y que probablemente se agudizará en los próximos meses se suma un contexto de crispación política y de un avance de la extrema derecha sin precedentes en nuestra historia democrática reciente (no solo en las instituciones si no también en nuestros barrios y pueblos). La extrema derecha con un discurso reaccionario (racista, machista, clasista y antisindical) gana posiciones incluso en muchos de nuestros círculos cercanos, y es que está sabiendo recoger los frutos de una izquierda desmembrada y en muchos casos desorientada con la que buena parte de la población no se siente identificada (o al menos no con sus estructuras clásicas). Y tener el 1º de mayo tres manifestaciones diferentes, no ayuda. 

Desde la Asamblea Feminista Unitaria defendemos el sindicalismo como una herramienta fundamental en la lucha por nuestros derechos. Aunque matizamos, como ya lo hicieron las compañeras que se reunieron en torno a las jornadas “El sindicalismo feminista que viene”, que trabajadoras somos todas, y que sindicalista es quien se organiza con otras para mejorar sus condiciones de vida, trabajo o estudio, aunque no lo haga a través de organizaciones clásicas (especialmente ante un mercado laboral que nos individualiza y nos precariza cada vez más). Buen ejemplo de ello son las Kellys, las compañeras de NOSOTRAS, asociación de trabajadoras del hogar y de los cuidados, el Sindicato de Manteros o las compañeras de Jornaleras de Huelva en Lucha. Porque de lo que no cabe duda es de que organizarse es el primer paso para vencer. 

Entendemos, respetamos y compartimos las diferencias de orientación política que puedan existir entre unos y otros sindicatos, así como las rencillas históricas y/o personales que puedan existir, pero apelamos al trabajo unitario en torno a fechas y luchas concretas. Nos parece una falacia plantear que eso implique tener que renunciar a los discursos propios, porque nuestros discursos no se construyen un día al año. Y sabemos de lo que hablamos. Vivimos en nuestros cuerpos lo difícil que es promover consensos y llegar a acuerdos con quienes no piensan exactamente como nosotras cada 8 de marzo. Contamos con la suerte de compartir la lucha feminista granaína con compañeras con diferentes filiaciones políticas y sindicales, a las que respetamos y admiramos por su compromiso en espacios mixtos, lo que demuestra que con un poco de paciencia es posible trabajar juntas. Por eso creemos que la unidad de toda la clase trabajadora siempre, y especialmente en momentos de crisis, bien vale el esfuerzo.   

Cuando decimos que hay que poner los cuidados en el centro de la vida, también nos referimos a ponerlos en el centro de los debates políticos, porque solo huyendo de lógicas de enfrentamiento y de luchas de egos y apostando por dinámicas de respeto y apoyo mutuo entre diferentes podremos construir alianzas para enfrentar los muchos retos que tenemos por delante.

 De nuevo desempolvamos viejas consignas y alzamos la voz para decir que nuestras vidas valen más que sus beneficios y que sus crisis NO LAS PAGAMOS. Pero también que la revolución será feminista o no será: porque desde una mirada feminista, antirracista, anticapitalista, anticlasista, otra forma de entender la vida, el trabajo y las alianzas no sólo es posible si no que es profundamente urgente, porque nos va la vida en ello. 

Por eso, este 1º de mayo, nosotras decimos: 

¡TRABAJADORAS DEL MUNDO: UNÍOS! 

25 DE NOVIEMBRE DE 2020

megaphone-3

            80[1] son las mujeres asesinadas, en lo que va de año, por el hecho de ser mujeres en una sociedad machista donde en muchos casos los victimarios se han sentido lo suficientemente amparados y justificados como para llevar su maltrato al extremo. En este 2020 que será recordado seguramente como el año del COVID, evitemos que las nuevas pandemias nos oculten las viejas.

            La situación de emergencia social actual esconde detrás del virus una causa capitalista y patriarcal. Es consecuencia de una estructura productivista que ha buscado el enriquecimiento de la economía de mercado por sobre la vida de las personas y de la Tierra; es consecuencia de la precarización del empleo, de la externalización de los servicios públicos y de la infravaloración de los trabajos de cuidados; es consecuencia de un sistema que no habría podido sostenerse sin la explotación de los cuerpos de las mujeres tanto para labores productivas como reproductivas.

            En el día de hoy no es banal señalar que esta estructura no funcionaría sin las violencias implícitas y explícitas que se perpetúan sistémicamente hacia las mujeres, y que por tanto es fundamental detectar, denunciar y condenar socialmente para así poder transformar colectivamente el entramado que las sostiene.

            El coste, en lo que va de año hasta éste 25 de noviembre, han sido 80 vidas de mujeres arrebatadas, 70.761[2] denuncias por violencia de género presentadas; 17.370[3] órdenes y medidas de protección solicitadas; 783[4] violaciones; 5.356[5] agresiones, abusos, acoso sexual, por razón de género y otros delitos contra la libertad e indemnidad sexual; y una infinidad de violencias no denunciadas, implícitas, cotidianas, que, sumadas, pretenden mantener a las mujeres en un estado de miedo e inseguridad, y por tanto bajo una desigualdad permanente.

Por eso hoy salimos a la calle, muy conscientes del riesgo que supone bajo las circunstancias actuales, pero convencidas de que estar aquí y ocupar hoy éste espacio es igual o más necesario quizás que en ocasiones anteriores, para que el impacto que las violencias machistas tienen contra todas las mujeres no queden también confinadas y eclipsadas detrás del coronavirus.

Por todos estos motivos, EXIGIMOS:

Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Modificación del Código Penal para que solo Sí sea Sí.

→ La puesta en marcha inmediata de la acreditación de condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia que, aunque está reconocida en la legislación andaluza, aún continúa sin haberse materializado.

Una alternativa habitacional real y de largo plazo para las mujeres que sufren violencia machista, incrementando el parque de vivienda pública destinada a este fin.

Renta Básica Universal. Constituyen violencia económica los niveles de precariedad laboral que padecemos las mujeres en general y especialmente las mujeres migrantes, trans, racializadas, presas, en prostitución, etc. Por eso es vital asegurar unos ingresos mínimos que garanticen una vida digna para todas las personas.

La derogación de la Ley de Extranjería y la regularización ya de las personas migradas. Las mujeres migrantes están sobrerrepresentadas, con un 32,7% sobre el total de asesinadas por violencia de género entre 2003 y 2019[6]. Para las que se encuentran en situación irregular que sufren violencia machista, la vulnerabilidad social, económica y jurídica a la que les somete la actual Ley de extranjería supone una violencia institucional que dificulta enormemente sus posibilidades de denunciar y salir de su situación, así como el acceso a sus derechos en igualdad de condiciones con el resto de la población.

Políticas públicas encaminadas al fomento de masculinidades alternativas planteando modelos diversos a la masculinidad tóxica.

→ Un cambio estructural en el modelo de relaciones laborales que se base en la recuperación de los derechos que se han perdido progresivamente con la aprobación de las reformas laborales y cuyas consecuencias han sufrido en mayor medida las mujeres.

Mejoras de los recursos de atención y apoyo a las víctimas de todas las formas de Violencia de Género. Implicación de toda la ciudadanía para alcanzar una sociedad libre de violencia, más justa e igualitaria. En definitiva, una sociedad feminista.

Hoy, 25 de Noviembre, como todos los días 25 de cada mes, queremos volver a lanzar un mensaje de sororidad y apoyo a todas las mujeres que sufren o han sufrido violencia. No estáis solas. Al margen de las instituciones, muchas personas, colectivos y asociaciones  estamos organizadas para apoyaros.

Por eso hoy hemos salido a la calle alzando la voz una vez más, para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes, unidas y organizadas!

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS ¡LUCHA FEMINISTA!


[1] feminicidio.net

[2] Datos hasta primer y segundo trimestre del Informe sobre Violencia de Género del Observatorio del Poder Judicial http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Informes-de-violencia-domestica-y-de-genero/

[3] Idem

[4]Datos hasta primer y segundo trimestre Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, http://www.interior.gob.es/prensa/balances-e-informes/2020

[5] Idem

[6] Documento Político de Asociaciones y Colectivas de Mujeres Migradas: http://redlatinas.blogspot.com/2020/10/para-no-dejar-nadie-atras-documento.html

25 DE OCTUBRE DE 2020

            74 son las mujeres asesinadas, en lo que va de año, por el hecho de ser mujeres en una sociedad machista donde los victimarios se han sentido lo suficientemente amparados y justificados como para llevar su maltrato al extremo. En este 2020 que será recordado seguramente como el año del COVID, evitemos que las nuevas pandemias nos oculten las viejas. 

            La situación de emergencia social actual esconde detrás del virus una causa capitalista y patriarcal. Es consecuencia de una estructura productivista que ha buscado el enriquecimiento de la economía de mercado por sobre la vida de las personas y de la Tierra; es consecuencia de la precarización del empleo, de la tercerización de los servicios públicos y de la infravaloración de los trabajos de cuidados; es consecuencia de un sistema que no habría podido sostenerse sin la explotación de los cuerpos de las mujeres tanto para labores productivas como reproductivas. 

            En el día de hoy no es banal señalar que esta estructura no funcionaría sin las violencias implícitas y explícitas que se perpetúan sistémicamente hacia las mujeres, y que por tanto es fundamental detectar, denunciar y condenar socialmente para así poder transformar colectivamente el entramado que las sostiene.

            El coste, en lo que va de año hasta éste 25 de octubre, han sido 74 vidas de mujeres arrebatadas, 70.761 denuncias por violencia de género presentadas; 17.370 órdenes y medidas de protección solicitadas; 783 violaciones; 5.356 agresiones, abusos y otros delitos contra la libertad e indemnidad sexual; y una infinidad de violencias no denunciadas, implícitas, cotidianas, que, sumadas, pretenden mantener a las mujeres en un estado de miedo e inseguridad, y por tanto bajo una desigualdad permanente.

Por eso hoy salimos a la calle, muy conscientes del riesgo que supone bajo las circunstancias actuales, pero convencidas de que estar aquí y ocupar hoy éste espacio es igual o más necesario quizás que en ocasiones anteriores, para que el impacto que las violencias machistas tienen contra todas las mujeres no queden también confinadas y eclipsadas detrás del coronavirus.

Por todos estos motivos, EXIGIMOS:

Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Modificación del Código Penal para que solo Sí sea Sí.

→ La puesta en marcha inmediata de la acreditación de condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia que, aunque está reconocida en la legislación andaluza, aún continúa sin haberse materializado.

Una alternativa habitacional real y de largo plazo para las mujeres que sufren violencia machista, incrementando el parque de vivienda pública destinada a este fin.

Renta Básica Universal. Constituyen violencia económica los niveles de precariedad laboral que padecemos las mujeres en general y especialmente las mujeres migrantes, trans, racializadas, presas, en prostitución, etc.. Por eso es vital asegurar unos ingresos mínimos que garanticen una vida digna para todas las personas.

La regularización ya de las personas migradas. Para las mujeres migrantes en situación irregular que sufren violencia machista, la vulnerabilidad social, económica y jurídica a la que les somete la actual Ley de extranjería supone una violencia institucional que dificulta enormemente sus posibilidades de denunciar y salir de su situación, así como el acceso a sus derechos en igualdad de condiciones con el resto de la población.

Políticas públicas encaminadas al fomento de masculinidades alternativas planteando modelos diversos a la masculinidad tóxica.

→ Un cambio estructural en el modelo de relaciones laborales que se base en la recuperación de los derechos que se han perdido progresivamente con la aprobación de las reformas laborales y cuyas consecuencias han sufrido en mayor medida las mujeres.

Mejoras de los recursos de atención y apoyo a las víctimas de todas las formas de Violencia de Género. Implicación de toda la ciudadanía para alcanzar una sociedad libre de violencia, más justa e igualitaria. En definitiva, una sociedad feminista. 

Hoy, 25 de octubre, como todos los días 25 de cada mes, queremos volver a lanzar un mensaje de sororidad y apoyo a todas las mujeres que sufren o han sufrido violencia. No estáis solas. Al margen de las instituciones, muchas personas, colectivos y asociaciones estamos organizadas para apoyaros.

Por eso hoy hemos salido a la calle alzando la voz una vez más, para gritar alto y claro que, aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, ¡nos tendrán fuertes, unidas y organizadas! 

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS ¡LUCHA FEMINISTA!

COMUNICADO 25 DE JUNIO 2020

megaphone-3Termina el Estado de Alarma provocado por la Covid-19, y mientras los medios y las instituciones insisten en volver a la denominada “nueva normalidad”, es necesario recordar que el pasado 20 de Septiembre organizaciones de todo el estado español declaramos la Emergencia Feminista, y que ésta continúa vigente.

A fecha de hoy se han producido 43 feminicidios, uno cada 4 días en lo que va del 2020. De éstos sólo son reconocidos oficialmente 22 porque de acuerdo con la legislación sólo se consideran víctimas de violencia de género aquellas mujeres que habían mantenido una relación sentimental con su agresor. La actual cifra oficial deja así afuera a casi la mitad de los casos, en los que la relación con la víctima era de otro tipo como pueden ser: clientes, vecinos, familiares, compañeros de trabajo o de estudios, jefes, colegas, o simplemente desconocidos. Sin embargo, es importante visibilizar que casi nueve mil hombres fueron detenidos durante el Estado de Alarma por maltratar a sus parejas mujeres, y que el número de llamadas al 016 (línea contra el maltrato) aumentó un 41,4% durante este periodo, en comparación con el mismo periodo del año anterior, ascendiendo el número total de consultas a 20.732. Más allá del contexto del confinamiento es importante mencionar que los datos contradicen el cansino argumento de las denuncias falsas. Según datos de  Consejo General del Poder Judicial el total de las mismas suponen el 0.01% de las denuncias que se interponen por violencia de género. Y este mismo organismo en un informe publicado recientemente (elaborado tras el análisis de los 1.000 asesinatos machistas ocurridos entre 2003 y abril de 2019) concluye que tres de cada cuatro víctimas no había denunciado y que en ese periodo, 765 menores quedaron huérfanos.

Los feminicidios son solo la punta del iceberg de las violencias machistas que sufrimos las mujeres, que no se limitan al ámbito de las relaciones de pareja, sino que se ceba con las mujeres de manera estructural en todos los ámbitos de la vida, producto de la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos. La pandemia ha hecho más visible lo que ya sabíamos, que las mujeres somos las que mayor vulnerabilidad sufrimos ante las crisis sanitarias y económicas, y una de las principales razones es la carga de los cuidados que la sociedad nos asigna debido al rol impuesto por el heteropatriarcado. El 84% de las personas que trabajan en establecimientos residenciales para mayores y personas dependientes son mujeres; en las profesiones sanitarias las mujeres representamos el 51% en medicina, 84% en enfermería, 72% en farmacia y 82% en psicología. Hablamos de trabajadoras que sustentan las actividades fundamentales para la sostenibilidad de la vida. Pero, también nos preocupa la fuerte  destrucción de empleo dada la situación actual, con todas las consecuencias que eso supone. RECORDEMOS, nosotras somos las que presentamos mayores tasas de temporalidad, nosotras somos las que aglutinamos la contratación a tiempo parcial, además del trabajo en la economía sumergida.

 

Por todos estos motivos, EXIGIMOS:

Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Modificación del Código Penal para que solo Sí sea Sí.

→ La puesta en marcha inmediata de la acreditación de condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia que, aunque está reconocida en la legislación andaluza, aún continúa sin haberse materializado.

Una alternativa habitacional real y de largo plazo para las mujeres que sufren violencia machista, incrementando el parque de vivienda pública destinada a este fin.

Renta Básica Universal. Es violencia económica los niveles de precariedad laboral que padecemos las mujeres en general y especialmente las mujeres migrantes,trans, racializadas, presas, en prostitución, etc.. Por eso es vital asegurar unos ingresos mínimos que garanticen una vida digna para todas las personas.

La regularización ya de las personas migradas, pues para las mujeres migrantes en situación irregular que sufren violencia machista, la vulnerabilidad social, económica y jurídica a la que les somete la actual Ley de extranjería supone una violencia institucional que dificulta enormemente sus posibilidades de denunciar y salir de su situación, así como el acceso a sus derechos en igualdad de condiciones con el resto de la población.

Políticas públicas encaminadas al fomento de masculinidades alternativas planteando modelos diversos a la masculinidad tóxica.

→ Un cambio estructural en el modelo de relaciones laborales que se base en la recuperación de los derechos que se han perdido progresivamente con la aprobación de las reformas laborales y cuyas consecuencias han sufrido en mayor medida las mujeres.

Mejoras de los recursos de atención y apoyo a las víctimas de todas las formas de Violencia de Género. Implicación de toda la ciudadanía para alcanzar una sociedad libre de violencia, más justa e igualitaria. En definitiva, una sociedad feminista. 

Hoy, 25 de junio, como todos los días 25 de cada mes, queremos volver a lanzar un mensaje de sororidad y apoyo a todas las mujeres que sufren o han sufrido violencia.

No estáis solas. Muchas personas, asociaciones e instituciones estamos organizadas para apoyaros.

En caso de emergencia puedes llamar al 091, al 112 o al 016, también puedes utilizar la App ALERTCOPS que conecta con la policía y envía tu localización. En caso de desear información puedes solicitarla en el 016 online: 016-online@mscbs.es . En concreto, para Granada se cuenta con los teléfonos del Centro Municipal de Información a la Mujer, 958248116 y el IAM, 958025800. No debemos olvidar el resto de centros municipales de la mujer de la provincia granadina. Además podéis contar con el asesoramiento altruista de nuestra compañera Susana Ortiz Hidalgo, Psicóloga Sanitaria, Psicoterapeuta Humanista Integrativa y Máster GEMMA, a través del siguiente correo: susanaortizhidalgo@gmail.com