MANIFIESTO 25-N (Asamblea Feminista Unitaria)

ARTE_MANIFIESTO_LOGO_FINAL1_0¡NOS QUEREMOS VIVAS!

Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, queremos salir a la calle para llenarlas de lucha y feminismo combativo y dejar bien claro que si nos tocan a una nos tocan a todas. Desde la Asamblea Feminista Unitaria, condenamos y mostramos una vez más en las calles nuestro más enérgico rechazo a la violencia machista. Estuvimos presentes en la masiva manifestación estatal del pasado 7 de noviembre en Madrid, caminando junto a compañeras de todos los territorios del estado para mostrar nuestra firme determinación de erradicar la violencia machista y para exigir la implicación en esta lucha de toda la sociedad y de la clase política; y también sufrimos en tan solo 48 horas después de esta manifestación estatal el asesinato de  5 mujeres, por las que volvimos y volvemos a salir hoy a la calle.

En lo que llevamos de año, 62 mujeres y 4 niñxs han sido asesinadas, de las cuales solo 48 de ellas son reconocidas a día de hoy por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ninguna de las cuales era un menor. El 20,9% de estos asesinatos se han cometido en Andalucía, siendo ésta la Comunidad Autónoma con el índice más alto de asesinatos por violencia machista.  La discrepancia en las cifras se debe a que los datos oficiales no contemplan casos en los que “no está clara la causa del asesinato” o en los que el perpetuador no mantenía una relación sentimental con la mujer asesinada. . Las cifras oficiales no reconocerán nunca a la mujer asesinada a manos de su cuñado antes de que éste matara también a su ex pareja. Todavía se mantienen casos en investigación, uno de ellos se debe a que la administración no tiene claro que sea un caso de violencia de genéro porque se suicidó. Lo que no cuentan es que un año antes su pareja había matado a su hija para hacerle daño. ¿Son entonces estos asesinatos claros casos de violencia machista? Si, nosotras no tenemos ninguna duda.

Esto pone de manifiesto la utilización de una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la complejidad que supone este problema social. Un problema que a pesar de su gravedad, aún no ha conseguido despertar el suficiente interés entre las autoridades como para firmar un pacto de Estado. El tratamiento institucional del problema sigue victimizando a las mujeres y a menudo, tratando como un problema individual un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Son frecuentes las caricaturización de los agresores como enfermos mentales o consumidores de sustancias y de las agredidas como débiles, pasivas y tontas, sin profundizar en las causas estructurales de la violencia. Además, la cifra de mujeres asesinadas cada año pone de manifiesto la insuficiencia de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Una vez más, las mujeres hemos sido utilizadas para el lavado de cara del bipartidismo a través de leyes que se han quedado en papel mojado.

La violencia machista no es un problema individual sino todo lo contrario, es producto del sistema heteropatriarcal en que vivimos, donde los feminicidios no son más que la punta del iceberg de las violencias que día a día sufrimos las mujeres en todos los ámbitos de nuestras vidas. Pero insistimos en que hay un conjunto muy amplio de violencias, más sutiles (comentarios y chistes sexistas, actitudes controladores o paternalistas, etc.) que son las que constituyen la base que permite que el iceberg salga a la superficie y perpetúan la existencia de todas las manifestaciones explícitas de la violencia machista.

Del mismo modo, pensamos que también es violencia el sistema económico que nos gobierna, que desahucia a familias (en muchos casos, mujeres) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres. Un sistema económico que impone una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a realizar trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, relacionados con los cuidados.

Y pensamos también, que violencia es el sistema patriarcal en el que vivimos, que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades, ni nuestras opiniones.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS: ¡LUCHA FEMINISTA!

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