MANIFIESTO 25’s (SEPTIEMBRE 2015)

ARTE_MANIFIESTO_LOGO_FINAL1_0El pasado año 53 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas según cifras oficiales. Sin embargo, la cifra se dispara si consideramos otras estadísticas.

En lo que llevamos de año, 42 mujeres y dos niños han sido asesinadas, de las cuales solo 30 de ellas son reconocidas a día de hoy por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ninguna de las cuales era un menor. En cualquier caso, los tres fallecidos de Gibraltar y la mujer que viajó a Holanda para recuperar a sus hijas no entrarán en la estadística española por no haber sucedido el crimen en territorio nacional.

La discrepancia en las cifras se debe a que los datos oficiales no contemplan casos en los que “no está clara la causa del asesinato” o en los que el perpetuador no mantenía una relación sentimental con la mujer asesinada… Algunos de estos casos son catalogados como “en investigación”. Tres casos más que ampliarían el número de feminicidios del pasado año a 56, que siguen estando a día de hoy “en investigación” según la administración. Las cifras oficiales no reconocerán nunca a la mujer asesinada a manos de su cuñado antes de que éste matara también a su ex pareja. No será considerado un caso de violencia “de género” sino como un homicidio más, porque la “víctima” no mantenía, ni había mantenido ninguna relación sentimental con su asesino. Al igual que no se considerará oficial la muerte de una de las jóvenes en Cuenca, la cual fue asesinada junto a su amiga por el exnovio de esta última. Todavía se mantienen casos en investigación, uno de ellos se debe a que la administración no tiene claro que sea un caso de violencia de genéro porque se suicidó. Lo que no cuentan es que un año antes su pareja había matado a su hija para hacerle daño. Otro, aún en investigación, en el que un hombre asesina a su mujer, a su hijo de 9 años y a su hija de 7, y tras el crimen múltiple se suicida. ¿Son entonces estos asesinatos claros casos de violencia machista? Si, nosotras no tenemos ninguna duda.

Entre las cifras oficiales nos encontramos un caso cercano, en Armilla una mujer de 68 años asesinada a hachazos en el cuello y en el pecho por su marido, el cual ha sido detenido.

Nos negamos a contar tan solo casos tan claros como puede ser el ocurrido en Barcelona, en el que una mujer es asesinada por su expareja con un machete en plena calle y no mencionar si quiera, otro caso cercano, como puede ser el ocurrido en el Zaidin, donde una mujer fue ingresada de gravedad en el hospital a la espera de ser operada mientras el agresor, su marido, se suicidó tirándose por el balcón de su vivienda.

Y el análisis de estos casos nos permite poner varias cosas sobre la mesa:

­- En primer lugar, pone de manifiesto la utilización de una definición de violencia contra las mujeres muy parcial y simplista, que no permite abordar la complejidad que supone este problema social. Un problema social, que dicho sea de paso todavía no ha conseguido despertar el suficiente interés entre las autoridades como para firmar un pacto de Estado, algo que sí ha conseguido la amenaza de violencia yihadista en el Estado Español, a pesar de que el número de muertas que provoca la violencia machista es muy superior.

­- En segundo lugar, el tratamiento institucional del problema, sigue victimizando a las mujeres, y a menudo, tratando como un problema individual un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Son frecuentes las caricaturización de los agresores y las agredidas. Ellos como enfermos mentales, con problemas de control de impulsos o de consumo de sustancias; ellas como débiles, pasivas y tontas que soportan cualquier cosa por amor.

­ – Además la cifra de mujeres asesinadas cada año pone de manifiesto la insuficiencia de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que no ha quedado más que en una declaración de buenas intenciones. Con lo que, una vez más, vemos como las mujeres hemos sido utilizadas para el lavado de cara del bipartidismo a través de leyes que se han quedado en papel mojado.

Como todos los días 25 de cada mes, salimos a la calle con esta actividad porque queremos acabar con la visión de las mujeres como víctimas, y en su lugar centrar nuestra atención en los asesinos. Cada silueta representa a uno de los agresores que en este año ha acabado con la vida de una mujer, algunos de ellos con más de una. Con ello, queremos señalar que la violencia machista no es un problema individual, sino todo lo contrario. Un problema producto del sistema heteropatriarcal en que vivimos, y donde los feminicidios, no son más que la punta del iceberg de las violencias que día a día sufrimos las mujeres en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Pero insistimos en que hay un conjunto muy amplio de violencias, más sutiles, que son las que constituyen la base que permite que el iceberg salga a la superficie. Comportamientos y actitudes cuya presencia perpetúa la existencia de los feminicidios, los malos tratos en la pareja, las agresiones sexuales, la violencia psicológica… y el resto de manifestaciones explícitas de la violencia machista. Todos estos comportamientos y actitudes también son violencias (comentarios y chistes sexistas, actitudes controladoras….) incluyendo los que tienen su vertiente más amable y se manifiestan en forma paternalista. Pues todos ellos legitiman la existencia de una desigualdad de poder que subordina a las mujeres frente a los hombres.

Del mismo modo, pensamos que también es violencia el sistema económico que nos gobierna, que desahucia a familias (siendo en muchos casos mujeres las que se ven afectadas) mientras rescatan bancos y grandes empresas; que atenta contra los derechos laborales para aumentar beneficios, conduciéndonos a una precariedad laboral que prácticamente es inherente a nuestra condición de mujeres (contratos a tiempo parcial, mal remunerados, no reconocidos)… Un sistema económico que ejerce violencia contra las mujeres imponiendo una división sexual del trabajo que nos obliga a las mujeres a lavar sus trapos sucios, con trabajos eternamente no reconocidos ni valorados, como son todos los relacionados con los cuidados.

Y pensamos también, que violencia es el sistema patriarcal en el que vivimos, que nos relega a unos roles de género que no queremos, nos cosifica, nos encorseta a un ideal de belleza del que es difícil escapar y nos impone un modelo de familia, de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que muy a menudo no tiene en cuenta nuestras necesidades, ni nuestras opiniones.

NOS QUEREMOS VIVAS

Un comentario en “MANIFIESTO 25’s (SEPTIEMBRE 2015)

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