COMUNICADO 25 DE NOVIEMBRE (2014)

megaphone-3Como cada 25 de noviembre, parte de la sociedad salimos a la calle para recordar a todas las víctimas de la violencia machista, intentando que las banalizaciones y los actos institucionales que tratan este día como un momento en que sacar una buena foto no hagan que este día signifique menos de lo que en realidad significa.

Las mujeres seguimos sufriendo día tras día los efectos de la violencia estructural que es consecuencia de las relaciones patriarcales que nos vienen impuestas desde que nacemos; violencia que a menudo queda invisibilizada en actos institucionales meramente decorativos, para no generar controversia. Y es que, oponerse a la violencia machista implica necesariamente enfrentarse al sistema capitalista y, por supuesto, también al patriarcado, un sistema que se sostiene a costa de nosotras, pues se construye sobre los golpes que recibimos, sobre el trabajo eternamente no reconocido que realizamos y sobre la discriminación que sufrimos.

Hoy, y siempre, condenamos:
Todas las formas de violencia física, psicológica y sexual que sufrimos las mujeres,
• El patriarcado y la moral rancia de la Iglesia Católica, responsables ambos de imponer unos roles de género rígidos y estereotipados que fomentan las relaciones de poder,
• La cosificación del cuerpo femenino por parte de la publicidad y los medios de comunicación, así como la victimización de los asesinatos y de los agresores, etiquetándolos a menudo como enfermos mentales, planteando el problema desde una perspectiva individual y privada y no como un problema social y político,

De la misma manera que condenamos:
• La reducción de la partida de los presupuestos generales dedicados a igualdad, así como la reducción de los programas de prevención contra la violencia, y la Reforma de la Administración Local, que ponen de manifiesto un retroceso en las políticas de igualdad. También la desaparición del Instituto de la Mujer y la próxima modificación de la Ley Andaluza de la igualdad y la violencia de género,
• La reforma del Código Penal, que supone un enorme retroceso en materia de lucha contra violencia machista. Propone el rechazo del concepto de violencia de género (ya de por sí insuficiente); plantea que las amenazas y coacciones a las mujeres pasen a reconocerse como faltas leves; sugiere la posibilidad de sustituir la estancia en la cárcel de los agresores por una multa; la supresión de algunas situaciones que hasta ahora aparecían como agravantes (como ejercer la violencia en presencia de lxs hijxs); y la incorporación de algunos atenuantes (alcohol, entregarse después de haber cometido el asesinato…), a lo que se le añade el incremento de las tasas judiciales que dificulta que las mujeres con apuros económicos puedan denunciar. Y la polémica propuesta de exigir haber sido ingresada para poder realizar una denuncia de malos tratos,
• La vulnerabilidad específica a la que se enfrentan las mujeres extranjeras en situación de irregularidad que sufren violencia machista. En la Ley de Extranjería vigente, se especifica que las mujeres en situación irregular que hayan sufrido violencia de género y tengan asociados sus permisos de residencia y trabajo al cónyuge pueden solicitar su propio permiso únicamente cuando se haya emitido un » Informe del Ministerio Fiscal que indique la existencia de indicios de violencia de género”.

Sin embargo, como hemos dicho antes, la violencia estructural va mucho más allá, y lo vemos en muchas de los aspectos sociales y políticos a los que las mujeres nos enfrentamos:
• Los recortes en sanidad, como la supresión de las ayudas a la dependencia, afectan especialmente a las mujeres, dado que son las que tradicionalmente se encargan de los cuidados de familiares (trabajo durísimo no reconocido, ni remunerado),
• La nueva Ley de educación, la LOMCE, del Ministro Wert, que ahonda aún más en las desigualdades entre hombres y mujeres, impulsando la segregación por sexo de lxs alumnxs en los centros públicos, reafirmando, aún más el papel de la iglesia católica en los centros educativos con la asignatura de religión evaluable y restando importancia a otras áreas que posibilitan el pensamiento crítico como educación a la ciudadanía, filosofía, etc., y suprimiendo del currículum cualquier tipo de educación sexual y afectiva. Vemos cómo los programas de igualdad y cooeducación no tienen dotación horaria ni presupuestaria suficiente, y que además deja en un vacío público a lxs niñxs en la educación infantil desde los 0 hasta los 3 años,
• Los recortes a las pensiones y el aumento de la edad de jubilación, perjudican especialmente a las mujeres ya que somos las que ocupamos mayoritariamente los trabajos a tiempo parcial, lo que repercute negativamente en el cómputo de horas cotizadas necesarias para jubilarnos,
• La desigualdad en el mundo del trabajo, que no desaparece a lo largo de los años. Las discriminaciones en la contratación, la brecha salarial y el techo de cristal siguen siendo realidades que manifiestan la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Además de todo esto, es preocupante cómo crece el machismo en la juventud actualmente. El sistema patriarcal se implanta dese una edad cada vez más temprana, y la falta de tratamiento social del problema acentúa este hecho. La violencia machista, como ya hemos dicho, no es un problema individual.

Tampoco olvidamos que, aunque el ministro Gallardón ha dimitido y no se ha llevado a cabo la contrarreforma de Ley del aborto, seguimos sin haber conseguido un aborto libre, seguro y gratuito.  Esto no hace más que seguir perpetuando un modelo de familia y de relación heteronormativo, en el que las mujeres no somos dueñas de nuestro propio cuerpo; es decir, una forma más de violencia por parte del Estado.

Las políticas radicales y austeras del Partido Popular atentan contra las conquistas sociales logradas tiempo atrás con inmenso esfuerzo, para perpetuar la ideología dominante, haciendo que las mujeres sigamos realizando un trabajo de cuidado invisibilizado e infravalorado, coartando nuestra libertad para decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Es inadmisible que un partido de gobierno que toma medidas que perpetúan la violencia estructural participe en los actos del Día Internacional contra la Violencia Machista, ya que, junto con la Iglesia como cómplice, no hace otra cosa que evidenciar su hipocresía.

La lista de violencias hacia las mujeres podría ser todavía mayor. Por ello, pensamos que en este día es importante visibilizar la violencia estructural sin limitarnos a las agresiones de pareja.

Por todo esto, seguimos saliendo a la calle y organizándonos en nuestros centros de estudio y trabajo, así como en espacios feministas contra las diferentes opresiones que sufrimos como mujeres. Salimos hoy como saldremos muchas más veces mientras las violencias hacia las mujeres sigan existiendo. Seguiremos saliendo a la calle hasta que en Granada y en todas partes, haya un movimiento feminista fuerte y combativo capaz de frenar los abusos del Estado y acabar con el sistema patriarcal.

CONTRA LAS VIOLENCIAS DEL PATRIARCADO Y DEL CAPITALISMO: FEMINISMOS COMO RESPUESTA

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