COMUNICADO 25 DE JUNIO 2020

megaphone-3Termina el Estado de Alarma provocado por la Covid-19, y mientras los medios y las instituciones insisten en volver a la denominada “nueva normalidad”, es necesario recordar que el pasado 20 de Septiembre organizaciones de todo el estado español declaramos la Emergencia Feminista, y que ésta continúa vigente.

A fecha de hoy se han producido 43 feminicidios, uno cada 4 días en lo que va del 2020. De éstos sólo son reconocidos oficialmente 22 porque de acuerdo con la legislación sólo se consideran víctimas de violencia de género aquellas mujeres que habían mantenido una relación sentimental con su agresor. La actual cifra oficial deja así afuera a casi la mitad de los casos, en los que la relación con la víctima era de otro tipo como pueden ser: clientes, vecinos, familiares, compañeros de trabajo o de estudios, jefes, colegas, o simplemente desconocidos. Sin embargo, es importante visibilizar que casi nueve mil hombres fueron detenidos durante el Estado de Alarma por maltratar a sus parejas mujeres, y que el número de llamadas al 016 (línea contra el maltrato) aumentó un 41,4% durante este periodo, en comparación con el mismo periodo del año anterior, ascendiendo el número total de consultas a 20.732. Más allá del contexto del confinamiento es importante mencionar que los datos contradicen el cansino argumento de las denuncias falsas. Según datos de  Consejo General del Poder Judicial el total de las mismas suponen el 0.01% de las denuncias que se interponen por violencia de género. Y este mismo organismo en un informe publicado recientemente (elaborado tras el análisis de los 1.000 asesinatos machistas ocurridos entre 2003 y abril de 2019) concluye que tres de cada cuatro víctimas no había denunciado y que en ese periodo, 765 menores quedaron huérfanos.

Los feminicidios son solo la punta del iceberg de las violencias machistas que sufrimos las mujeres, que no se limitan al ámbito de las relaciones de pareja, sino que se ceba con las mujeres de manera estructural en todos los ámbitos de la vida, producto de la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos. La pandemia ha hecho más visible lo que ya sabíamos, que las mujeres somos las que mayor vulnerabilidad sufrimos ante las crisis sanitarias y económicas, y una de las principales razones es la carga de los cuidados que la sociedad nos asigna debido al rol impuesto por el heteropatriarcado. El 84% de las personas que trabajan en establecimientos residenciales para mayores y personas dependientes son mujeres; en las profesiones sanitarias las mujeres representamos el 51% en medicina, 84% en enfermería, 72% en farmacia y 82% en psicología. Hablamos de trabajadoras que sustentan las actividades fundamentales para la sostenibilidad de la vida. Pero, también nos preocupa la fuerte  destrucción de empleo dada la situación actual, con todas las consecuencias que eso supone. RECORDEMOS, nosotras somos las que presentamos mayores tasas de temporalidad, nosotras somos las que aglutinamos la contratación a tiempo parcial, además del trabajo en la economía sumergida.

 

Por todos estos motivos, EXIGIMOS:

Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Modificación del Código Penal para que solo Sí sea Sí.

→ La puesta en marcha inmediata de la acreditación de condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia que, aunque está reconocida en la legislación andaluza, aún continúa sin haberse materializado.

Una alternativa habitacional real y de largo plazo para las mujeres que sufren violencia machista, incrementando el parque de vivienda pública destinada a este fin.

Renta Básica Universal. Es violencia económica los niveles de precariedad laboral que padecemos las mujeres en general y especialmente las mujeres migrantes,trans, racializadas, presas, en prostitución, etc.. Por eso es vital asegurar unos ingresos mínimos que garanticen una vida digna para todas las personas.

La regularización ya de las personas migradas, pues para las mujeres migrantes en situación irregular que sufren violencia machista, la vulnerabilidad social, económica y jurídica a la que les somete la actual Ley de extranjería supone una violencia institucional que dificulta enormemente sus posibilidades de denunciar y salir de su situación, así como el acceso a sus derechos en igualdad de condiciones con el resto de la población.

Políticas públicas encaminadas al fomento de masculinidades alternativas planteando modelos diversos a la masculinidad tóxica.

→ Un cambio estructural en el modelo de relaciones laborales que se base en la recuperación de los derechos que se han perdido progresivamente con la aprobación de las reformas laborales y cuyas consecuencias han sufrido en mayor medida las mujeres.

Mejoras de los recursos de atención y apoyo a las víctimas de todas las formas de Violencia de Género. Implicación de toda la ciudadanía para alcanzar una sociedad libre de violencia, más justa e igualitaria. En definitiva, una sociedad feminista. 

Hoy, 25 de junio, como todos los días 25 de cada mes, queremos volver a lanzar un mensaje de sororidad y apoyo a todas las mujeres que sufren o han sufrido violencia.

No estáis solas. Muchas personas, asociaciones e instituciones estamos organizadas para apoyaros.

En caso de emergencia puedes llamar al 091, al 112 o al 016, también puedes utilizar la App ALERTCOPS que conecta con la policía y envía tu localización. En caso de desear información puedes solicitarla en el 016 online: 016-online@mscbs.es . En concreto, para Granada se cuenta con los teléfonos del Centro Municipal de Información a la Mujer, 958248116 y el IAM, 958025800. No debemos olvidar el resto de centros municipales de la mujer de la provincia granadina. Además podéis contar con el asesoramiento altruista de nuestra compañera Susana Ortiz Hidalgo, Psicóloga Sanitaria, Psicoterapeuta Humanista Integrativa y Máster GEMMA, a través del siguiente correo: susanaortizhidalgo@gmail.com

 

Comunicado alerta anti-abortista Andalucía

megaphone-3¡Las mujeres deciden, el estado garantiza, las iglesias respetan y la sociedad apoya!

Esta era una de las consignas que en la alerta feminista de finales del 2013 se gritaron en las calles de todo el estado por causa de la Contrarreforma de la Ley del Aborto, que anunció el PP a primeros de 2012, y que suponía un grave retroceso para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. El estallido social que supuso culminó con la dimisión del ministro mejor valorado del gobierno de entonces, el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.

Parece que de este fracaso no aprendieron nada y desde el ejecutivo andaluz se pretende un nuevo intento de regreso al pasado, de nuevo los partidos del trío de Colón (PP, Ciudadanos Y Vox) atentan contra la libertad de las mujeres, tratándonos como menores de edad para decidir sobre nuestros cuerpos

Esta vez el gobierno andaluz, en una vuelta de tuerca más y en la dinámica de gobernar desde la ideología, la moral y la religión, anuncia una orden para subvencionar a entidades y asociaciones que apoyen y asesoren a mujeres ¨que deseen continuar con su embarazo¨. Esta medida viene de la misma Consejería, la de Salud y Familias, que recientemente nombró como coordinadora de la Estrategia para la Salud Sexual y Reproductiva a la directora del secretariado para los Cristianos Perseguidos en la diócesis de Córdoba, alto cargo del Obispado de la ciudad y abiertamente contraria al derecho al aborto. Una consejería cuyo máximo representante, el Consejero Jesús Aguirre, afirma cosas como que “lo fácil es llegar y el chupetón” para defender medidas como la que se propone. Por lo tanto, todo parece indicar que estas subvenciones se destinarán a entidades que sean correa de transmisión de un ideario rancio que vulnera el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. .

En Andalucía la tramitación de ayudas como la renta mínima de inserción, dependencia o pensiones no contributivas tienen una media de retraso de 18 meses, un alto número de los barrios y municipios más pobres de España se encuentran en nuestra tierra, estamos a la cabeza en cuanto a feminicidios.

Ayudar a las familias no es garantizar el período de gestación, es dar las condiciones para que se pueda desarrollar una crianza segura y digna , si así se decide. La mejor forma de garantizar la natalidad es la lucha contra la pobreza y la violencia.

Desde el movimiento feminista venimos mucho tiempo insistiendo en la necesidad de situar los cuidados en el centro, lo que implica necesariamente racionalizar horarios, reducir la jornada laboral sin recortar los salarios, promover un empleo de calidad con permisos más amplios y prestaciones económicas para la crianza, y garantizar unos servicios públicos que posibiliten la corresponsabilidad social en el cuidado de las niñas y niños; políticas que sin duda contribuirían de forma decisiva a que todas aquellas personas que libremente deseen tener hijas e hijos pudiesen hacerlo con garantías de futuro. Lejos de ello, las mujeres comprobamos cada día cómo la maternidad nos discrimina y nos envía al paro en un mercado laboral que es ajeno a los cuidados, mientras se afirma una y otra vez que la natalidad desciende peligrosamente en España por debajo de 1,3. Pues este índice de natalidad es el mejor indicador de cómo trata el mercado laboral a las mujeres. Paradójico e hipócrita a la vez.

Los mismos que recortan presupuesto en servicios públicos o que defienden una reforma laboral que precariza el empleo, dicen querer proteger a las mujeres que quieran ser madres. Sabemos que ese no es el objetivo de la medida que proponen, si no criminalizar la decisión de interrumpir la gestación y cuestionar nuestro derecho a hacerlo de forma libre, segura y gratuita.

Desde luego no cabe sorpresa alguna, es un gobierno escorado a la ultraderecha para poder gobernar, secuestrados por los que niegan la violencia de género, por los que se sitúan en los márgenes de la democracia, por los que a través del discurso del odio y envuelto en una falsa caridad cristiana gobiernan solo para unos pocos privilegiados y ahí no estamos las mujeres, ni la ciudadanía más desfavorecida.

Pero esta vez van más allá porque lo hacen con el dinero de todas, creando redes clientelares con el dinero público y saltándose a la torera las recomendaciones que en materia de derechos sexuales y reproductivos hacen organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud “Las políticas deben orientarse a respetar, proteger y cumplir los derechos de las mujeres para alcanzar resultados de salud positivos” y eso éste ejecutivo parece ignorarlo. Aunque el derecho a decidir sobre la interrupción voluntaria del embarazo se recoge en la ley, aún nos queda camino que recorrer para que se garantice de forma efectiva para todas las mujeres. Aunque el gobierno central ya ha anunciado su intención de cambiarlo, lo cierto es que aún hoy, las mujeres menores, con 16 y 17 años, necesitan el consentimiento paterno para poder abortar, lo que a menudo les obliga a recurrir a prácticas clandestinas e inseguras. Por otro lado, en la mayor parte de los casos, las IVE no se realizan en centros sanitarios públicos y se sigue derivando a las mujeres a clínicas privadas, lo que en Andalucía ocasiona importantes desigualdades entre provincias y en ocasiones, incluso obliga a las mujeres a tener que desplazarse a otra provincia para poder abortar. Además, aún hoy en muchas ocasiones las mujeres tienen que soportar la coacción y el hostigamiento de grupos ultras que se concentran en las puertas de las clínicas.

Desde el movimiento feminista seguiremos defendiendo nuestros derechos, no sólo para evitar que continuemos dando pasos hacia atrás, sino también para que el derecho al aborto libre, gratuito, seguro y en la red sanitaria pública sea plenamente garantizado para todas las mujeres.

Por todo lo anterior, todos los colectivos y las organizaciones firmantes, ahora como entonces seguimos exigiendo:
¡Las mujeres deciden, el estado garantiza, las iglesias respetan y la sociedad apoya!

Granada 29 de mayo 2020.

Asamblea Feminista Unitaria de Granada – PETRA Maternidades Feministas – Mujeres Libres – Café Feminista Granada

¡Difunde y adhiérete al comunicado!

Comunicado Alerta Anti-abortista Andalucía

Comunicado 25 de mayo 2020

megaphone-3Este 25 vuelve a ser complicado estar en las calles, nuestro espacio natural de lucha, como nos gustaría, pero no vamos a resignarnos a que los feminicidios y las situaciones de maltrato hacia las mujeres queden silenciadas y lanzamos desde nuestras redes un mensaje de sororidad y de ánimo para  que NO TE QUEDES EN CASA. Sí, se puede salir ante una emergencia, se puede también acudir a las farmacias para solicitar la Mascarilla-19, allí saben que deben contactar con la policía. Queremos mandar un mensaje de que no estáis solas, muchas personas, asociaciones e instituciones estamos organizadas para apoyaros.

Los datos ofrecidos por el Ministerio de Igualdad revelan que la violencia contra las mujeres no se ha detenido en tiempos de confinamiento. Todo lo contrario. El número de llamadas recibidas por el teléfono de atención a víctimas de violencia de género, el 016, aumentó un 60% en el mes de abril, hasta las 8.632, si se compara con las atendidas en el mismo periodo del año anterior, lo que supone 3.236 llamadas más. También son significativas las consultas al 016 online. Entre el 1 y el 30 de abril del 2020 se recibieron 295 consultas, un 586% más que en el mismo periodo del año anterior, cuando hubo 43, y un 154,3% si se compara con marzo del 2019, cuando se registraron 116. Concretamente, en la provincia de Granada, sólo desde el 14 de marzo hasta el 30 de abril se atendió a 129 personas.

Desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada entendemos que la magnitud de estos datos, así como el menor número de denuncias interpuestas en este período, vienen a demostrar que la situación de confinamiento supone una trampa para las mujeres. Ante la imposibilidad de socializar, se ven obligadas a convivir con su maltratador  y este escenario se evidencia como el mejor aliado del verdugo para infligir violencia, muchas veces en presencia de sus hijas e hijos. En esta convivencia forzada señalar también las violencias directas que se dan a menores.

Denunciamos que en lo que va de año las cifras oficiales son de 18 mujeres asesinadas por violencia de género. Sin embargo, debemos señalar que desde las instituciones se recogen los asesinatos en contexto de pareja o expareja; tal y como queda establecido en la legislación. Sumando dichos datos con aquellos que quedan fuera del ámbito sentimental, tal y cómo reclamamos desde el movimiento feminista, según el proyecto feminicidio.net la cifra ascendería a 38  feminicidios (10 de ellos en estado de alarma más uno en fase de investigación).

En estos días de confinamiento observamos cómo las mujeres somos las que mayor vulnerabilidad sufrimos ante la crisis sanitaria y económica; sin olvidarnos de la carga de los cuidados que la sociedad nos asigna debido al rol impuesto por el heteropatriarcado. El 84% de las personas que trabajan en establecimientos residenciales para mayores y personas dependientes son mujeres; en las profesiones sanitarias las mujeres representamos el 51% en medicina, 84% en enfermería, 72% en farmacia y 82% en psicología. Hablamos de trabajadoras que sustentan las actividades fundamentales para la sostenibilidad de la vida. Pero, también nos preocupa la fuerte  destrucción de empleo dada la situación actual, con todas las consecuencias que eso supone. RECORDEMOS, nosotras somos las que presentamos mayores tasas de temporalidad, nosotras somos las que aglutinamos la contratación a tiempo parcial, además del trabajo en la economía sumergida.

Por todos estos motivos, EXIGIMOS:

Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Modificación del Código Penal para que solo Sí sea Sí.

→ La puesta en marcha inmediata de la acreditación de condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia que, aunque está reconocida en la legislación andaluza, aún continúa sin haberse materializado.

Una alternativa habitacional real y de largo plazo para las mujeres que sufren violencia machista, incrementando el parque de vivienda pública destinada a este fin.

Renta Básica Universal. Es violencia económica los niveles de precariedad laboral que padecemos las mujeres en general y especialmente las mujeres migrantes,trans, racializadas, presas, en prostitución, etc.. Por eso es vital asegurar unos ingresos mínimos que garanticen una vida digna para todas las personas.

La regularización ya de las personas migradas, pues para las mujeres migrantes en situación irregular que sufren violencia machista, la vulnerabilidad social, económica y jurídica a la que les somete la actual Ley de extranjería supone una violencia institucional que dificulta enormemente sus posibilidades de denunciar y salir de su situación, así como el acceso a sus derechos en igualdad de condiciones con el resto de la población

Políticas públicas encaminadas al fomento de masculinidades alternativas planteando modelos diversos a la masculinidad tóxica.

→ Un cambio estructural en el modelo de relaciones laborales que se base en la recuperación de los derechos que se han perdido progresivamente con la aprobación de las reformas laborales y cuyas consecuencias han sufrido en mayor medida las mujeres.

Mejoras de los recursos de atención y apoyo a las víctimas de todas las formas de Violencia de Género. Implicación de toda la ciudadanía para alcanzar una sociedad libre de violencia, más justa e igualitaria. En definitiva, una sociedad feminista. 

En estos días de confinamiento también nos quieren sumisas y calladas, pero ahora, más que nunca, nos van a encontrar FUERTES, UNIDAS Y ORGANIZADAS. Por eso queremos insistir en que NO ESTÁS SOLA y que cuentas con nuestras redes de apoyo. ¡Organízate con nosotras, contacta con nuestro espacio, pronto estaremos en las calles pero mientras SEGUIMOS EN LUCHA!

En caso de emergencia puedes llamar al 091, al 112 o al 016, también puedes utilizar la App ALERTCOPS que conecta con la policía y envía tu localización. En caso de desear información puedes solicitarla en el 016 online: 016-online@mscbs.es . En concreto, para Granada se cuenta con los teléfonos del Centro Municipal de Información a la Mujer, 958248116 y el IAM, 958025800. No debemos olvidar el resto de centros municipales de la mujer de la provincia granadina. Además podéis contar con el asesoramiento altruista de nuestra compañera Susana Ortiz Hidalgo, Psicóloga Sanitaria, Psicoterapeuta Humanista Integrativa y Máster GEMMA, a través del siguiente correo: susanaortizhidalgo@gmail.com

Comunicado anti lgtbiq+fobia (17-05-2020)

megaphone-3

Hoy 17 de Mayo se celebra el día contra la “LGBTIQ+ fobia” y desde la Asamblea Feminista Unitaria queremos alzar nuestra voz para condenar las agresiones y actitudes homófobas y tránsfobas, muchas de las cuales siguen muy presentes en nuestra sociedad e impiden a muchas personas vivir su orientación e identidad sexual libremente. 

Un ejemplo de ello es que, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, un 42% de las personas LGTBI en la UE reportaron haber sufrido algún episodio de discriminación en el último año. Según este mismo trabajo la cifra de personas trans que manifestaron haber sufrido algún tipo de discriminación en el Estado Español durante el último año ascendió a un 63%. Estos datos revelan una desoladora realidad, que es ajena para gran parte de la población, y pone de manifiesto que en el camino contra la discriminación por razones de orientación e identidad de género todavía queda un largo camino por recorrer.

Pero además, en un día como hoy queremos denunciar también las actitudes transexcluyentes que subyacen en afirmaciones como: “el sujeto del feminismo son las mujeres” que se escucha recurrentemente por parte de ciertos sectores del movimiento feminista. Este debate no es nuevo, pero parece haber emergido con fuerza en los últimos tiempos. Denunciamos el discurso que desde una posición de privilegio se pretende imponer como único discurso feminista legítimo y se autoproclama como la voz autorizada. Un discurso destructivo, excluyente y agresivo que usa de chivo expiatorio a un colectivo todavía más oprimido por el patriarcado y  sus normas binarias en una supuesta defensa de los propios intereses de las mujeres. Parece pues pertinente recordar la célebre frase de Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo” así como insistir en que las mujeres somos diversas. Pues además del género otros muchos ejes de opresión nos atraviesan y condicionan nuestra forma de ser y estar en el mundo, y por supuesto nuestras demandas y reivindicaciones. De ahí la necesidad de hablar de feminismos en plural. 

Creemos con honestidad que las posiciones tránsfobas son minoritarias en el movimiento feminista actual. Pero quienes las sostienen hacen mucho ruido. Como dice la activista Diana Cardo, “son pocas, muy escandalosas y en posiciones de poder”. En lugar de sentirnos amenazadas por quienes luchan por tener espacio y voz propia, deberíamos empezar a reflexionar sobre la posición de privilegio que en ocasiones podemos ostentar con respecto a otras de nuestras compañeras. Porque sólo así, podremos construir un movimiento feminista en el que quepamos todas.

UN 1º DE MAYO FEMINISTA PARA LA RECONSTRUCCIÓN SOCIAL

Como cada 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajo, desde la Asamblea Feminista Unitaria de Granada, nos unimos al resto de trabajadoras y trabajadores en este día de lucha y reivindicación para denunciar la situación de pobreza y precariedad laboral que afecta a la clase trabajadora en general y que se ceba especialmente con las mujeres y los grupos sociales más desfavorecidos. Este año, marcado por la excepcionalidad del confinamiento, no podemos salir a la calle, pero menos aún podemos permanecer calladas ante el impacto que esta crisis sanitaria está teniendo para la población trabajadora y sobre la crisis económica que vendrá después.

Con la excusa de la crisis económica de 2008 se abarataron los despidos, se precarizó el empleo y se profundizó en el desmantelamiento de los servicios públicos. En definitiva, nos hicieron pagar, una vez más, los platos rotos de una crisis que no habíamos generado, mientras se rescataba con dinero público a los verdaderos culpables (bancos y grandes empresas). Estas medidas nos afectaron y nos siguen afectando a nosotras, las mujeres, triplemente: como trabajadoras con condiciones precarias (la mayor parte de contratos temporales y a tiempo parcial son desempeñados por mujeres), como empleadas de los servicios públicos (altamente feminizados) y como principales usuarias de los mismos, dado que sobre nosotras sigue recayendo mayoritariamente el trabajo cuidados (tanto el que el Estado deja de asumir en momentos de crisis como aquel del que nunca se responsabilizó), un trabajo reproductivo que mientras recae en las espaldas de las mujeres sale gratis a un sistema capitalista que necesita indispensablemente de él para su supervivencia.

Ante la falta de alternativas laborales muchas personas en situación irregular se vieron abocadas a situaciones de mayor precariedad para poder salir adelante, asumiendo empleos poco valorados socialmente, mal remunerados y  con escasos derechos laborales reconocidos, como son todos los relacionados con los cuidados (empleo del hogar, ayuda a la dependencia, camareras de pisos) u otros que la población autóctona a menudo rechaza (trabajo temporal en el campo, hostelería). En definitiva, aquella crisis, de la que todavía muchas familias no han salido, empobreció a la clase trabajadora, y dentro de ella sobre todo a los sectores más vulnerables como somos las mujeres y la población migrante.

Y de aquellos barros… estos lodos. La emergencia sanitaria que ha supuesto la Pandemia del COVID-19, ha puesto encima de la mesa de una manera dramática lo que ya sabíamos: que los servicios públicos no son negociables ni tienen que gestionarse en términos de rentabilidad, que el trabajo precario no permite a la gente vivir dignamente, y que la economía sumergida sigue existiendo y las personas que trabajan en ella se encuentran totalmente desprotegidas, especialmente las que se encuentran en situación irregular. Pero además ha evidenciado lo que desde el movimiento feminista llevamos años reivindicando: que los cuidados son fundamentales para el sostenimiento de la vida.

Sin embargo, las medidas económicas adoptadas son insuficientes. Han mirado, primero que nada, por proteger un sistema económico que se ha comprobado fallido, dejando de lado a gran parte del tejido social, ese que vive al día o al mes, enganchando contratos eventuales o temporales, trabajando pocas horas por semana o sin contrato, y sobre los cuerpos de quienes se han construído la industria del consumo, la hostelería y el turismo. Estos sectores han sido los primeros en prescindir de  las personas gracias a las cuales se han enriquecido, mientras los impuestos  de toda la sociedad les están salvando. Los límites del estado actual son patentes, no puede romper con la lógica neoliberal de la que es fruto.

Estamos ante una encrucijada. De esta crisis el capitalismo puede salir reforzado, lo que supondría un incremento de la desigualdad entre quienes más y quienes menos tienen, o debilitado. Para ello, la clase trabajadora tiene que mostrarse unida y luchar con uñas y dientes por sus derechos, lo cual pasa necesariamente por reconocer los ejes de opresión que nos atraviesan, y abrazar las reivindicaciones feministas, antirracistas, ecologistas y anticapitalistas, reconociéndolas como elementos imprescindibles para conseguir un mundo más justo.

Repensar la economía, el trabajo, la comunidad y la relación con nuestros territorios y el planeta es hoy más indispensable que nunca. Y creemos que repensar todas estas cosas desde la lógica de poner los cuidados en el centro, puede ser una oportunidad única de cambiar el mundo.  Cuidar el planeta, cuidar a quienes nos cuidan, cuidar a lxs más vulnerables, cuidar a todas esas redes comunitarias (familiares, vecinales…) que nos mantienen, y cuidarnos a nosotrxs mismxs son necesidades que han quedado claramente patentes en las últimas semanas, y constituyen una reivindicación profundamente revolucionaria.  En este camino por conseguir un mundo más justo para todxs, la actual situación nos deja importantes lecciones. Ojalá sepamos estar a la altura. A continuación desgranamos algunas de ellas.

Lección 1.Los servicios públicos no son negociables. Son servicios y por tanto no tienen que ser rentables. Los gobiernos que recortan y privatizan los servicios públicos siembran muerte y miseria. La dramática realidad de las residencias de mayores pone de manifiesto con dureza las consecuencias de la privatizaciones; la investigación es imprescindible para el avance de nuestra sociedad; la brecha digital está dificultando enormemente que lxs hijxs de familias con menos recursos puedan seguir estudiando durante el confinamiento; los servicios sociales comunitarios están desbordados.

Por todo ello hoy más que nunca exigimos la responsabilidad del estado a la hora de garantizar servicios públicos y de calidad. Reivindicamos la inversión en sanidad, educación, dependencia y servicios sociales, y no sólo cuando nos vemos con el agua al cuello, porque como ya sabemos más vale prevenir que curar. El aplauso al personal sanitario y trabajadorxs esenciales hoy no servirá de nada si mañana no defendemos con todas nuestras fuerzas los servicios públicos. Que los aplausos del hoy sean las movilizacones  en defensa de los servicios públicos del mañana.

Lección 2 .- Sólo el pueblo salva al pueblo. Esta emergencia sanitaria ha demostrado la imprescindible labor que realiza día a día la clase trabajadora. Lxs trabajadorxs esenciales (sanitarixs, pero también jornalerxs, transportistas, basurerxs, personal de limpieza, auxiliares de servicio de ayuda a domicilio…) han expuesto su salud y su vida, muchas veces sin los equipos de protección necesarios, para garantizar nuestras necesidades más básicas: salud, alimentación, higiene, cuidado de personas mayores y dependientes…

Por eso reivindicamos condiciones laborales y de vida dignas, lo cual pasa necesariamente por exigir la regularización ya de las personas migrantes, así como una renta básica universal que cubra las necesidades elementales de las personas para una vida digna, especialmente para las excluidas del mercado, muchas de las cuales trabajan en la economía sumergida y se encuentran ante una situación de desprotección total desde la declaración del estado de  alarma. Porque ésta es la única forma de no dejar realmente a nadie atrás.

Lección 3.- El trabajo que realizan las mujeres es esencial. En ese escenario donde se ha venido manejando un lenguaje bélico así como la puesta en escena de ruedas de prensa con tintes marciales no puede quedar invisibilizado todo el trabajo desarrollado por las mujeres, no sólo desde el ámbito sanitario, donde la presencia de las mujeres es más que notable, sino también desde profesiones que tienen que ver con el cuidado de las personas, el suministro de alimentos, sectores de la limpieza etc. Todos ellos sectores muy feminizados, de escaso reconocimiento social y por tanto más precarios. Entre otras podemos destacar las auxiliares de servicio de ayuda a domicilio, las empleadas de hogar, farmaceúticas, cajeras de supermercados y limpiadoras. Estas mujeres en muchos casos no se han limitado a hacer su trabajo, si no que también han acompañado y consolado a quienes más lo han necesitado (personas mayores, enfermos/as, familiares etc).

Reivindicamos que su trabajo sea visibilizado y reconocido de forma acorde a la importancia que tiene para el sostenimiento de la sociedad y no sólo con aplausos, sino sobre todo con la garantía de unas buenas condiciones laborales. En este sentido instamos al Estado Español a que ratifique del Convenio 189 de la OIT que incorpora el trabajo de las empleadas de hogar al régimen general de la seguridad social para que se garanticen de este modo todos sus derechos. Exigimos la remunicipalización de la ayuda a domicilio. Y denunciamos que la externalización de servicios por parte de instituciones y organismos públicos, como sucede habitualmente en el caso de la limpieza, redunda en la precariedad de las trabajadoras. Dejemos de hablar sólo de héroes y empecemos a hablar también de heroínas. Pero lo más importante, revaloricemos los trabajos feminizados y acabemos con la precariedad para evitar que nadie tenga que hacer heroicidades en su puesto de trabajo. 

Lección 4.-  La corresponsabilidad social está lejos de ser una realidad. No existe un reparto equitativo de las tareas de cuidados y el Estado tampoco asume su responsabilidad, de forma que las mujeres continuamos sufriendo una doble explotación. Esta crisis ha puesto de manifiesto hasta qué punto las medidas que nos venden como “conciliación laboral”, en realidad son una trampa para las mujeres que siguen asumiendo los cuidados a coste cero y de forma invisible. Alertamos sobre el teletrabajo, sobretodo si no está bien regulado, ya que trabajar desde casa per sé no es sinónimo de conciliar. Es más puede convertirse en un verdadero obstáculo para compatibilizar la vida laboral y familiar si se mezclan cuidados, empleo, educación etc, en los hogares, como ha venido sucediendo en este contexto y puede dar lugar a nuevas formas de explotación laboral, especialmente para las mujeres. Ya hay estudios que revelan que durante el confinamiento el reparto de las tareas de cuidados ha sido aún más desigual.

Exigimos planes de igualdad que incorporen medidas de conciliación reales que permitan a lxs trabajadorxs atender a sus familiares dependientes sin que esto vaya en detrimento de su vida laboral, así como que se impulsen talleres que promuevan la corresponsabilidad y en los hogares, para que no sigan siendo las mujeres quienes se hacen cargo de los cuidados. Y reivindicamos también espacios para el ocio y el auto-cuidado. El crecimiento medido en términos económicos de productividad y rendimiento se ha probado insostenible para el planeta y entra en conflicto con la calidad de vida de las personas trabajadoras. Sin la corresponsabilidad social, institucional y laboral de los cuidados no es posible la construcción de una vida digna para todxs.

Lección 5 .-La autorganización y la solidaridad son nuestras mejores herramientas. La paralización de la economía ha traído consigo la destrucción de muchos puestos de trabajo, y la vuelta a la llamada “nueva normalidad” puede ir acompañada de mayor precariedad laboral. Por ello recordamos la importancia de la autorganización para defender unas condiciones de trabajo y de vida dignas. Ponemos en valor también el importante papel que están jugando los sindicatos de clase como el instrumento necesario para defender los derechos de la clase trabajadora, así como para proteger la salud y la vida de las personas.

En estos momentos, apelamos más si cabe a la auto-organización en los puestos de trabajo, al sindicalismo combativo y a la solidaridad. Condenamos la represión sindical, como la que sufre a día de hoy Vanesa, trabajadora de la limpieza en la Delegación de Turismo de la Junta en Granada despedida por su actividad sindical, y la que han sufrido muchxs otrxs sindicalistas a lo largo de la historia. Y hacemos un llamamiento a apoyar las cajas de resistencia, como la organizada por la asociación de empleadas de hogar “Nosotras” con la que buscan apoyar a 100 trabajadoras de la provincia de Granada que han sido despedidas y no cuentan con ningún tipo de ingreso. Y otro tipo de iniciativas vecinales y comunitarias, como las redes de cuidados, que han florecido en el contexto de la pandemia y que buscan atender a la población más vulnerable al mismo tiempo que reforzar el tejido social de nuestros barrios. Porque nadie salva a nadie, pero nadie se salva solx.

El camino para salir de la encrucijada en la que nos encontramos comienza por el planteamiento concreto de alternativas que posibiliten estas transformaciones. En este sentido este 1º de Mayo EXIGIMOS:

Servicios Públicos y de Calidad, esta pandemia ha evidenciado que hay que blindar una  Sanidad Pública y Universal y la Educación frente al lucro privado, el Estado debe ser garante de los derechos universales y constitucionales de la ciudadanía. Así como de los Servicios Sociales, Educación, Dependencia, etc, fundamentales para la reconstrucción de una sociedad justa.

► Una transformación del modelo productivo que supere el sesgo de Género, que provoca que cuanto más feminizada esta una profesión más desprestigiada y peor remunerada se encuentra. Un modelo que invierta de forma igualitaria en todos los sectores para conseguir la Igualdad Efectiva.

► Una Renta Básica Universal, que garantice el derecho a la vida digna de todas las personas, en especial a las excluidas del mercado, muchas de las cuales trabajan en la Economía Sumergida.

► Una Reforma fiscal en clave progresiva que grave a los que más tienen, y combatir el fraude fiscal para que los esfuerzos de gasto público necesarios para afrontar la crisis económica y social no recaiga de nuevo, sobre las clases trabajadoras y los colectivos más vulnerables.

► La Regularización ya de las personas migrantes, porque ninguna persona es ilegal. El estado y la sociedad española han de responder ante la desprotección absoluta de cientos de miles de personas provocada por la Ley de Extranjería y una burocracia injusta, diseñada con salvoconductos que solo son superados por aquellas personas con más recursos, y que utiliza al resto para su beneficio y el enriquecimiento de la economía de mercado. Papeles para todxs, no solo ante la crisis sanitaria y no solo con un fin utilitarista, sino porque las personas migrantes han sido, son y serán siempre parte de la sociedad y han de garantizarse sus derechos en igualdad de condiciones.

► Un nuevo marco de relaciones laborales que implique la derogación de las dos últimas reformas laborales y la garantía de unas condiciones justas y dignas para la clase trabajadora y de forma específica, para las mujeres en los sectores más precarizados.

► Un Plan de Reconstrucción y de Recuperación del Empleo elaborado desde la Perspectiva de Género y que sea respetuoso con el planeta, reivindicamos un empleo estable y de calidad que superando la precariedad  tenga en cuenta las necesidades de todas y de todos.

► Redefinir un Nuevo Modelo Económico y Social que no anteponga el beneficio de los mercados, que no se arrodille ante los bancos y las grandes patronales, sino que priorice a las personas y el respeto por el planeta, en definitiva un modelo desde la Justicia de Género, que ponga la vida en el centro.

Esta crisis es una oportunidad para cambiar el rumbo, reemplazando un sistema que solo tiene en cuenta los beneficios y los indicadores macroeconómicos por otro que priorice el bienestar de las personas, y que sea sensible a los sectores de la clase trabajadora en situación de mayor vulnerabilidad como son las mujeres y la población migrante. De nuevo desempolvamos viejas consignas y alzamos la voz para decir que nuestras vidas valen más que sus beneficios y que sus crisis NO LAS PAGAMOS. Pero también que la revolución será feminista, antirracista y anticapitalista o no será. Y añadimos que desde una mirada feminista otra forma de entender la vida y el trabajo es posible.

Comunicado de la Asamblea Feminista Unitaria ante el descrédito del 8M 2020 (1-04-2020)

megaphone-3Cualquier arma arrojadiza sirve para atacar al feminismo, ¿cómo no iba a serlo el coronavirus?

Poner la lupa en el 8M cuando hasta el fin de semana siguiente la mayor parte de la ciudadanía continuó haciendo una vida prácticamente normal y efectuando un contacto social cotidiano (si bien cada vez más cauteloso), no se sostiene en ninguna argumentación con fondo. Ni falta que hace nombrar el resto de eventos masivos que tuvieron lugar ese mismo día, ese mismo fin de semana, o la semana anterior y la otra. Ni la ingente cantidad de personas que continuaron usando el transporte público para sus desplazamientos hasta el día 14 (e incluso alguno más), en las ciudades más afectadas como Madrid y Barcelona.

Acusar a las organizaciones feministas de provocar una pandemia y utilizar la crisis como carnaza para alimentar un debate vacío no tiene otro objetivo que generar contenido basura para ganar el máximo posible de visibilización mediática (ese que por mínimo que sea es demasiado), abonando el discurso de odio a costa de la tragedia que están viviendo y van a vivir miles de familias.

Quienes buscan culpables es porque no son capaces de buscar soluciones. El movimiento feminista lleva años intentando poner en valor el trabajo reproductivo y en la lucha contra las violencias machistas, esas que no han cesado ni siquiera en estos días de confinamiento. Este mes de marzo se contabilizan de momento 11 feminicidios y asesinatos de mujeres, en marzo del año anterior fueron 5. Atacar al 8M supone una estrategia muy peligrosa para la salud y la vida de las mujeres, ya que lo que se cuestiona en el fondo son las razones que nos llevaron a manifestarnos.

El 8M no salimos de paseo, salimos en lucha por nuestros derechos, para poner el foco en  la infravaloración de los trabajos de cuidados y los trabajos feminizados, para reivindicar el derecho a una renta mínima de subsistencia, para exigir lo que ahora se evidencia esencial para el sostenimiento de la vida y la sociedad.

Es más fácil atacar al feminismo que hacer una crítica hacia las razones que llevaron a posponer la decisión del estado de alarma, las mismas que ahora están posponiendo un cierre total de las actividades económicas no imprescindibles. Hasta hoy muchos sectores industriales como la metalurgia y la construcción, continúan exponiendo a sus plantillas y priorizando la producción, sin tratarse desde luego de sectores que desempeñen actividades imprescindibles.  Sobre la salud y por encima de la vida de las personas priman los intereses económicos.

Hoy no podremos tomar las calles, pero no vamos a permanecer impasibles ante el machismo, el racismo, la homofobia y el clasismo que se perpetúan en los medios, las redes, y las instituciones…

Ahora más que nunca feminismos para transformar el mundo.

17 de marzo 2020. COMUNICADO DE LA ASAMBLEA FEMINISTA UNITARIA DE GRANADA.

La crisis sanitaria provocada por el Coronavirus está ocasionando una situación de emergencia social que pone de manifiesto los límites y las contradicciones de fondo que caracterizan al sistema económico y social en el que vivimos. Desde el movimiento feminista venimos señalando desde hace mucho tiempo la necesidad de poner la vida en el centro, lo que implica priorizar el garantizar los cuidados tanto de las personas como del ecosistema por delante de los beneficios económicos y de un crecimiento caótico y depredador basado en la ley del más fuerte.

Una de las cuestiones que esta crisis ha evidenciado claramente es la distribución social desigual del trabajo de cuidados, el cual seguimos asumiendo fundamentalmente las mujeres, ya sea en los hogares de forma gratuita o en empleos cuyas condiciones son generalmente precarias, con elevadas tasas de temporalidad, inestabilidad, bajas remuneraciones y escasa o inexistente prevención en materia de riesgos laborales.

Es el caso de las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio, que han manifestado su preocupación por la ausencia de un protocolo claro para el desarrollo de su actividad en estas condiciones, en las que tanto ellas como los usuarios y usuarias de la dependencia están expuestas a un riesgo específico que debería ser atendido con medidas de seguridad oportunas. Esta situación no es nueva, como no lo es su demanda de una prevención de riesgos laborales adecuada en el sector, pero con la crisis actual se convierte en una necesidad urgente. Diversas asociaciones de trabajadoras del hogar también han denunciado su situación, que ya era extremadamente precaria, pero se agrava considerablemente con la crisis sanitaria, incrementándose su explotación laboral y su incertidumbre, especialmente en el caso de aquellas trabajadoras que trabajan en régimen de internas. Según están denunciando, se están dando muchos casos en los que dada la paralización de las clases o el cierre de centros de día, se les exige que amplíen sus jornadas o directamente no abandonen en ningún momento los domicilios, sin poder disponer de sus tiempos de descanso, lo que imposibilita de facto que puedan dar respuesta a sus propias necesidades de cuidados y las de sus familias. El problema se agrava si tenemos en cuenta que en muchos casos, no existe contrato alguno, con lo cual si no ceden ante las exigencias, temen perder su empleo. Otros colectivos de trabajadoras, como las educadoras infantiles, las trabajadoras de la limpieza en servicios públicos que han dejado de funcionar temporalmente como los colegios o los centros de día, o las camareras de piso, han denunciado cómo se exponen también en estos días a la posibilidad de ser despedidas. En este tipo de empleos además existe una amplia ocupación de mujeres migrantes, que enfrentan esta crisis con menos redes de apoyo y una situación de mayor vulnerabilidad y desprotección derivada de la restrictiva y racista legislación actual en materia de extranjería.

Desde la Asamblea Feminista Unitaria queremos expresar nuestra solidaridad con todas las trabajadoras y trabajadores que en estos momentos hayan sido despedidas, teman por la continuidad de sus empleos o que estén viéndose especialmente expuestas a riesgos sociosanitarios, así como sumarnos a la denuncia pública de su situación. De forma específica, queremos expresar nuestro apoyo a aquellas cuyo trabajo se desarrolla en el sector de los cuidados y cuya labor es imprescindible para el sostenimiento de la vida.  Por todo lo anterior consideramos muy necesario que se tomen medidas económicas encaminadas a la protección de las personas trabajadoras despedidas así como las debidas garantías para su readmisión una vez remitida la situación de emergencia sanitaria. Asimismo, instamos al gobierno y las administraciones competentes a que las ayudas que se destinen a empresas se vinculen a la prohibición de que en las mismas se produzcan despidos.

Por otro lado, el cierre de los centros de día de  mayores y de los colegios supone una reprivatización de los cuidados.  La carga que constituye atender a las tareas de cuidado vuelve a colocarse en el ámbito privado, en lo doméstico y se propone la búsqueda de soluciones individuales sin apoyos claros y suficientes desde lo público. Enfrentar la crisis de cuidados y las duras consecuencias de esta crisis en términos económicos pensamos que requiere, sin embargo y más que nunca, reforzar los lazos de apoyo mutuo y la recuperación de  las redes comunitarias. Aún siendo conscientes de las necesarias precauciones que ahora mismo debemos tomar, evitando espacios de cuidados colectivos presenciales, consideramos muy positivas las iniciativas de muchas personas que se han ofrecido a apoyar a sus vecinas y vecinos para hacer la compra o colaborar en las tareas de cuidados y también todas las iniciativas colectivas para organizar redes de apoyo por barrios, como han hecho las compañeras de Ajuntamientos por barrios o la Asociación Por un Realejo Habitable, que apoyaremos individualmente desde nuestro colectivo en la medida de nuestras posibilidades. También consideramos igualmente fundamental la iniciativa de aquellos sindicatos que se han ofrecido para asesorar laboralmente a todas aquellas trabajadoras y trabajadores que en estos días pierdan su empleo o se vean expuestos a irregularidades en sus centros de trabajo. Para lo que está por venir, tendremos que utilizar toda nuestra creatividad y toda nuestra fuerza colectiva para salir juntas de la crisis. Pensamos sin duda que ese es el camino a seguir: solidaridad, comunidad y feminismos.

Finalmente, mientras se mantenga la cuarentena serán muchas las mujeres, niñas y niños imposibilitadas de encontrar una vía de escape de sus maltratadores. Se hace más necesaria que nunca una respuesta rápida de las autoridades, el funcionamiento del sistema de casas de acogida y la garantía de una alternativa habitacional inmediata para las mujeres que sufren violencia machista. En los últimos presupuestos de la Junta de Andalucía desaparecieron partidas esenciales como la destinada a las entidades sin ánimo de lucro para el alquiler de viviendas destinadas a mujeres víctimas de violencia machista, que ante la situación actual no solo habría que recuperar, sino incrementar. Hacemos un llamado por tanto al conjunto de la sociedad para prestar especial atención a las señales de alerta que puedan darse en su entorno y tomar medidas para apoyar a las afectadas en la medida de sus posibilidades.

Construyamos comunidad. Cuidemos a las que cuidan.

ENTREVISTA A PAQUI GRANADOS

El pasado 17 de Noviembre, la Asamblea Feminista Unitaria de Granada participó en el programa de radio DeRaiz en su sección de Feministas Reunidas. En este programa, en consonancia con el resto de actividades de la asamblea en este mes de Noviembre con motivo del próximo Dia Internacional contra la violencia hacia las mujeres, quisimos hablar sobre la violencia institucional, que tantas veces pasa desapercibida pero que produce situaciones de indefensión jurídica a quien la sufre, además de perpetuar y legitimar la violencia machista.

Para el programa de radio, tuvimos el placer de contar con la jurista Paqui Granados con quien conversamos sobre el concepto de violencia institucional, las consecuencias que tiene, el caso de Juana Rivasel caso de la chica de 14 años apuñalada y agredida sexualmente por su expareja, el papel de los medios de comunicación,  la pirámide de violencias y sobre las formas de luchar contra contra esta violencia tan sigilosa.

A continuación os dejamos el podcast del programa, así como la entrevista al completo a Paqui Granados.

Pincha aquí para escuchar la entrevista al completo.

Pincha aquí para escuchar el podcast del programa de radio.

¡Esperamos que os guste!

25N – DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERESR

Este 25 de Noviembre, una vez más, la lucha feminista sale a la calle para gritar con fuerza ¡basta de violencia machista! Basta de una sociedad patriarcal y capitalista que tolera y ejerce todos los días violencia contra las mujeres. Hoy nos levantamos juntas contra la amenaza patriarcal que nos condena a sufrir violencia de forma cotidiana y que mata mujeres mes a mes. Hoy nos unimos para gritar que ¡nos queremos vivas!

Los motivos nos sobran: Vivimos en un país en el que el 32% de los adolescentes justifica golpes dentro de la pareja y el 26% presenta sexismo hostil. En el que cada año se reciben 140.000 denuncias por violencia machista. En el que se registra una violación cada 7 horas y se callan otras muchas. En el que el ciberacoso, dirigido en un 70% a chicas, está cada vez más extendido. 2016 dejó 78 feminicidios, y en lo que llevamos de 2017 70 asesinos han matado a 70 mujeres. Hemos tenido que contar más de 1.000 mujeres asesinadas en 10 años.

Ante esta desoladora situación, nos encontramos con un sistema judicial que, lejos de ofrecer garantías, se sigue mostrando incapaz de ofrecer salidas seguras, cuando no se posiciona directamente del lado de los maltratadores. Así, de forma sistemática, cuando acudimos a denunciar las violencias que sufrimos como mujeres se nos cuestiona, se nos humilla y se nos deja desprotegidas. Mucho tiene que ver la falta de formación de género de lxs profesionales, pero no podemos olvidar que la raíz del problema no es más que la ideología machista que impregna nuestra sociedad y, por ende, todas sus instituciones.

El carácter patriarcal del sistema judicial ha quedado en evidencia de forma flagrante en el caso de Juana Rivas, a la que una sentencia ha obligado a entregar a sus hijos a un padre maltratador. Esta decisión judicial, basada en mitos machistas sin fundamento científico ni jurídico, como el llamado Síndrome de Alienación Parental, es injusta e irresponsable, y merecedora de ser sancionada con la inhabilitación profesional. El caso de Juana ha puesto de manifiesto una vez más la violencia institucional contra las mujeres, que se suma a la violencia económica, simbólica, física, psicológica y sexual que enfrentamos diariamente. Además, ha quedado al descubierto una de las caras más invisibilizadas de la violencia machista: la desprotección de lxs menores víctimas de la misma. Obligarles a convivir con los maltratadores es condenarles a seguir sufriendo violencia y exponerles a una situación de alto riesgo, como demuestra la dolorosa cifra de 8 niñxs asesinadxs por sus padres maltratadores en lo que va de año.

Sin embargo, a pesar de esta terrible realidad, el sistema no cede en su empeño de implantar la custodia compartida impuesta; sin analizar por qué sólo un 8% de los varones solicitan la custodia, sin considerar por qué el 70% del trabajo de cuidados sigue recayendo sobre nosotras, sin atajar el problema del impago de las pensiones y sin pensar en la seguridad de lxs menores. Es decir, obviando el sistema patriarcal que causa la desigualdad en el cuidado de lxs hijxs, e imponiendo judicialmente un régimen de custodia que no tiene en cuenta el bienestar de lxs menores, ni siquiera en las situaciones de violencia.

Esta falta de perspectiva feminista se extiende más allá del sistema judicial. Así, desde todas las instituciones se sigue victimizando a las mujeres, justificando a los maltratadores y tratando como individual lo que es un problema profundamente arraigado en nuestro sistema social y económico. Además, se sigue utilizando una definición de violencia de género muy parcial y simplista, que no profundiza en sus causas estructurales, y que deja fuera de las estadísticas y de los recursos disponibles a más de un tercio de las mujeres asesinadas.

Este año, la lucha de muchas feministas ha conseguido que se debata y apruebe un Pacto de Estado contra la Violencia Machista, que recoge algunas medidas de protección y respaldo a las víctimas. Sin embargo, éstas son totalmente insuficientes, y el acuerdo sigue sin tener en cuenta todas las formas de maltrato, sin atajar la raíz de la violencia y sin luchar realmente contra la desigualdad de género. Además, ni siquiera tiene un calendario que garantice su ejecución y arranca con un presupuesto insuficiente, que roza lo simbólico, lo que ahonda en la falta de recursos para luchar contra la violencia, que no ha hecho sino aumentar.

De hecho, en los últimos años el presupuesto para las políticas de igualdad se han recortado un 43% y los recursos en prevención de la violencia de género se han reducido un 17%. Ante esto nos preguntamos: ¿cuántas mujeres asesinadas y violentadas hacen falta para que la lucha contra las violencias machistas se convierta en una prioridad? Las instituciones no pueden seguir animando a las mujeres a denunciar cuando el sistema no nos protege ni a nosotras ni a lxs menores, y deben reflexionar sobre el hecho de que el sistema de justicia no sea percibido por las víctimas como un elemento de protección y seguridad.

Por todo esto, el movimiento feminista sale hoy a luchar contra la violencia institucional como última expresión del machismo estructural arraigado en nuestra sociedad. Exigimos políticas de igualdad, recursos contra las violencias de género e inversión en prevención y coeducación. Exigimos que los medios de comunicación cuenten los asesinatos machistas no como sucesos aislados, sino como el terrible resultado de la violencia patriarcal que vertebra nuestra sociedad.

Los feminicidios son tan solo la punta del iceberg de las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo. La discriminación laboral, la doble jornada, el acoso sexual en la calle, en las instituciones o en el trabajo, los estereotipos y bromas sexistas….también son formas de machismo que alimentan a los asesinos y vulneran el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por ello, necesitamos también una ciudadanía activa y concienciada que deje de tolerar las actitudes machistas.

Hoy salimos todas a la calle, alzando la voz una vez más para gritar alto y claro que aunque el capitalismo y el patriarcado nos quieran sumisas y calladas, nos tendrán fuertes, unidas y organizadas.

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS HACIA MUJERES Y MENORES

¡LUCHA FEMINISTA!

 

COMUNICADO 28-S DÍA INTERNACIONAL POR LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

28 DE SEPTIEMBRE
DÍA INTERNACIONAL POR LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

Hoy 28 de septiembre, una vez más, las feministas salimos a exigir nuestros plenos derechos sexuales y reproductivos, para continuar la lucha por el derecho al aborto y por una sexualidad libre y diversa, que nos pertenezca.

Tras una incansable lucha, en el estado español, las feministas consiguieron en 1985 la despenalización del aborto y la aprobación de la ley de supuestos. Aunque éste fue un paso importante, seguía siendo insuficiente, por lo que la lucha continuó reclamando los derechos que nos pertenecen. En el año 2010 se aprobó la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que es la que rige la actual normativa en materia de aborto. Sin embargo, esta ley sólo contempla la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo hasta las primeras 14 semanas, lo cual está todavía lejos del aborto libre que reivindicamos.

En 2012, las mujeres sufrimos un nuevo ataque a nuestros derechos cuando el ex ministro del PP Alberto Ruiz Gallardón anunciara su mal llamada “Ley Orgánica de protección de los derechos del concebido y de la mujer embarazada”. Esta contrarreforma pretendía hacernos retroceder 30 años y anular por completo nuestra voluntad y derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y por consiguiente, nuestras vidas. Pero gracias a la organización de las mujeres desde todos los territorios del estado, que tuvo su reflejo en las calles a través de numerosas movilizaciones, no sólo conseguimos que esta contrarreforma no entrara en vigor, sino que también forzamos la dimisión de Gallardón.

A pesar de esto, en 2014 retrocedimos más allá de la Ley de 2010 en cuanto a lo que el consentimiento paterno/materno de las menores de edad se refiere. Para abortar, actualmente y a instancias del PP, una menor necesita este permiso, y si no lo obtiene y existe algún conflicto entre ambas partes, se deberá resolver judicialmente. Este retroceso en los derechos de las menores no es más que una muestra del carácter machista y retrógado del PP, que reconoce el derecho a casarse, a trabajar y a ser madre de las menores entre 16 y 17 años, pero niega la posibilidad de decidir no serlo.

Además, desde el movimiento feminista seguimos denunciando que la ley actual no garantiza la práctica del aborto en los centros sanitarios públicos. De hecho, el 90% de los abortos se siguen realizando en clínicas privadas. Las mujeres que deciden interrumpir el embarazo deben tener acceso a información clara y suficiente, para poder decidir por ellas mismas qué opción se adecúa mejor a su situación personal, y todos los métodos deben estar accesibles. Las feministas no pararemos hasta conseguir un aborto libre, informado y gratuito, sin condiciones para mayores y menores de edad.

Queremos denunciar también la falta de financiación de numerosos métodos anticonceptivos, que obliga a las mujeres a costearlos. Exigimos que se garantice el acceso de toda la población a todos los métodos anticonceptivos existentes, lo que supone que estén incluidos en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Además, reclamamos una educación sexual completa y obligatoria, que recoja aspectos fisiológicos, pero también afectivo-emocionales, y que rompa con la heteronormatividad que nos impone el sistema patriarcal.

En el día por los derechos sexuales y reproductivos, queremos también acordarnos de todas las compañeras feministas que a nivel internacional siguen luchando por el derecho al aborto. Porque internacionalmente nuestros derechos sexuales y reproductivos no mejoran. Cada año, según datos de la OMS, 47.000 mujeres mueren debido a complicaciones del aborto inseguro, y aproximadamente el 25% de la población mundial vive en países con leyes abortivas sumamente restrictivas. De hecho, en algunos tales como Chile o El Salvador, las mujeres todavía son mandadas a la cárcel si se realizan un aborto ilegal.

Hoy queremos también felicitar a las/os compañeras/os LGTBIQ, que tras años de lucha han conseguido que se debata la Ley de Igualdad LGTBI en el Congreso. Entre otros aspectos, esta nueva ley prohibirá las terapias de reversión, reconocerá el derecho de todas las mujeres a las técnicas de reproducción asistida en los centros hospitalarios públicos con este tratamiento, independientemente de su orientación sexual, y garantizará la atención sanitaria sin discriminación a las personas transexuales y transgénero.

Esta ley recoge además la necesidad de educar a las niñas y niños en la diversidad sexual, de género y familiar. Desde el movimiento feminista y LGTBIQ seguiremos luchando porque esto se lleve realmente a cabo, como herramienta necesaria para la profunda transformación cultural que reivindicamos. Para ello, exigimos también el fin de la familia nuclear como único modelo posible, y que las identidades no normativas sean representadas en la cultura.

Y, una vez más, exigimos el derecho sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, y el fin de la violencia sexual sobre las mujeres. Queremos transitar libremente por las calles sin arriesgarnos por ello a ser violadas; queremos decidir cuándo, cómo y con quién tenemos relaciones sexuales y reclamamos nuestro derecho a interrumpirlas si no queremos seguir adelante; sin que la sociedad nos culpabilice justificando a los agresores, decretando consentimiento y normalizando la violencia. Porque si no se respeta cuando una mujer dice “no”, entonces estamos hablando de violación.

Por todo ello, desde la Asamblea Feminista Unitaria:
– Exigimos la retirada de la obligatoriedad del permiso de las/os progenitoras/os para poder abortar en el caso de menores de edad.
– Exigimos que el aborto sea libre, gratuito, de calidad y que esté garantizado por la sanidad pública.
– Exigimos una educación sexual efectiva, a todos los niveles sociales y educativos.
– Exigimos el acceso libre y gratuito para toda la población de los métodos anticonceptivos, y que estos estén garantizados por la sanidad pública.
– Exigimos que se tengan en cuenta nuestros derechos como personas, como mujeres, porque son nuestros cuerpos y nosotras decidimos.

Sobran los motivos para continuar en las calles, defendiendo el derecho al aborto libre, pero también para visibilizar la violencia y la vulneración de derechos que sufrimos las mujeres diariamente en otras muchas facetas de nuestras vidas. Desde la Asamblea Feminista Unitaria seguiremos denunciando la violencia sexual, económica, racial, la violencia contra las personas LGTBIQ, y todas las violencias perpetradas por el sistema criminal heteropatriarcal y capitalista que se sustenta a costa de los golpes que recibimos.

Únete a nosotras en esta lucha que es también la lucha de todas y de todos.
¡Ni un paso atrás en la defensa de nuestros derechos!